jueves, 19 de agosto de 2010

Viento, ven

Desde que era niño he llamado al viento. Lo llamo para que me auxilie, para que eleve mis sueños, para que desforme las nubes, para que sople mi cerebro, para que refresque el aire turbio de la ciudad.

Recuerdo una vez, sobre una torre de metal sentado, en un ritual infantil le decía susurrando: viento, ven; viento, ven. Depositaba yo mi pequeña fe en el viento como un cristiano en Jesús y esperaba sonriendo a que se llevara lo más lejos posible aquella bolsa con la que jugaba solo. Fue una tarde veraniega con cielos sangrantes y viento tibio en un peladero ahora sepultado por el tiempo. Me agrada ese recuerdo. Desde aquellos días el atardecer y el viento son mis compadres y me inunda con una especial nostalgia la hora en que las primeras estrellas se muestran y el viento aplaca las penas.

Recuerdo también un día de invierno antiguo en el que caminaba bajo la lluvia con el viento envolviéndome. Era frío. Iba yo a enfrentarme contra mis temores silenciosos, a hablar con ella y decirle que me gustaba. El viento me empujó aquella vez.

Últimamente no me ha obedecido y me ha traído solo rocas. Cuando el viento no me obedece asumo el minúsculo rol de la humanidad en el universo, aunque confieso que quisiera manipularlo y derribar aviones de guerra parado en una alta cumbre, o crear tornados y arrancar algunos zombies de la faz de la tierra. Son cosas de niños.

Desde hace un tiempo he permanecido cubierto con una manta dura y hecho de menos sentir en la cara la reveladora bofetada del viento, esa que hace renacer de entre los muertos y hace pensar sobre la escasa vida vivida. Tal vez el conformismo me ha derrotado, o tal vez inconscientemente espero a que el viento sople y se lleve dicha manta. No esperaré mucho.

Aunque todos lo nieguen el viento esparcirá mis restos por el desierto. Te lo aseguro.

viernes, 13 de agosto de 2010

Vientos duros

El tiempo ha traído vientos duros
Que han arrastrado y cubierto de roca el recuerdo de Ella,
La que deambula entre el cielo y la mierda
Sonriendo con su mascara de hojas frescas.
En el fondo de la tierra ha quedado sepultado su recuerdo.
Ni la minería lo ha extraído,
Ni el alcohol lo ha ahogado.
Ella persiste en los segundos como una quemadura,
Imitando sin saberlo a las atroces aves carroñeras
Que me hallaron muerto aquella noche sin astros.
Con las manos reventadas de tanto cavar,
Buscando aquel sentimiento que imperiosamente quiero extirpar,
Me cubro los ojos y me digo a mi mismo que en el atardecer está la respuesta:
Espera paciente,
Sonríe a la muerte.
Los minerales se transforman bajo la presión del tiempo
Y aquél recuerdo fosilizado se erosionará y se hará polvo disperso
Que el viento gélido del sur tragará y escupirá lejos hacia otro brazo en la galaxia.
Sin saberlo Ella está durmiendo,
Esperando el paso fortuito de alguna mítica bestia
Que fije su rumbo hacia el camino que Ella imagina y sueña
Mientras va tropezando en el secreto jardín nunca visto.
Ella espera danzando sobre mis restos sin saberlo,
Catatónica,
Morada.
Ahora que la piedra cubre nuestras miradas
Chocamos como planetas muertos,
Como rocas secas en el desierto universal.
Por los errores y temores infantiles pasamos casi invictos,
Si no fuera por que el tiempo trajo vientos duros, pétreos.
Mi espalda, llena de sedimentos, no aguantaba otro peñascazo.
El peso de sus pasos se hizo roca
Y mi espalda cedió, con el recuerdo de Ella adentro,
Y de derrumbe en derrumbe su recuerdo fue bajando al fondo de la tierra.
Se manifiesta como una pena telúrica aquel recuerdo inmortalizado en la sangre.
Miro hacia el fondo de la mina oscura de donde salieron los más bellos diamantes
Que iluminan mis días oscuros desde que era dinosaurio,
Y me agoto al ver que debo cavar mucho más
Para llegar a su recuerdo y extirparlo para sanarme,
Porque es una piedra oscura que inclina mis ojos hacia abajo, magnéticamente.
En este transito de piedra espero que la desilusión de hablar a camotazos
Se transforme en un río sonoro de colores claros y luminosos
Que se lleve en sus aguas la amargura de la tierra en la lengua y el corazón.
Espera paciente,
Sonríe a la muerte.
Así como la piedra ha sepultado su recuerdo,
La piedra también puede edificar templos fabulosos o lapidar seres taciturnos,
Depende del viento gélido del sur.
Cuando despierte será otra la canción entonada.
Cuando despierte ella será otro el costado asimétrico de sus ventanas.
Solo quiero que sea en paz.

lunes, 2 de agosto de 2010

Animales muertos

Estas rechinando

¿A donde te llevó el viento?
De tener alas no iría a donde vas
De ser como antes lo pensaría antes de callar
Ahora soy un mutante extraño curtido en el territorio antártico
Mi sangre se hizo fósil
Piedra antigua en la memoria de los astros

Las flores solo son amarillas para quien lo ve en su corazón
Para el resto son negras
Formas errantes en el tiempo
Desenlace de dilemas reales, incomprendidos, pero reales
No como ese menjunje que pones al sueño que nunca tuviste

Estas crujiendo

El día es nuboso y trae recuerdos momificados
Palabras olvidadas en una tumba cavada hace tiempo
Abierta y remota, sangrante, hedionda
Oculta del acontecer noticioso

Tus secuaces me invitan a huir
La razón a empuñar una daga
¿Qué razón es esta que me incita a matar la eternidad
Que es consuelo de las ricas frutas sagradas?

Con el sol como paraguas desafío al corazón
Y rezo para que la fauna lo limpie
Antes del derrumbe anunciado
Oye, son años de entrenamiento para caer de cabeza
Lo he estado pensando tan profundamente
Que me he dormido

Estas bostezando

El camino está lleno de curvas siniestras
Parábolas interpretadas por los halcones
Las estrellas, los tiburones
Me despreocupo, total he practicado mil golpes
Contra la sombra del pasado
Y cuando venga el momento le asentaré uno mortal

¿En qué me he convertido? ¿Mutante extraño?
No soy más que un humano convencional
Tratando de disfrazarme con el viento en contra
Tratando de ocultar mis heridas con arena y sal
Los animales muertos perdurarán en la memoria de los realmente interesados
El resto es basura

De la médula del asunto florecerá una muralla
Es una arriesgada predicción, pero apuesto mis sueños a que así será
Ya tenemos el ceño fruncido, solo nos queda pelear con ganas
Contra el que nos dice contra quien pelear

Estas muriendo

Es un espejismo en el bolsillo
El que te llena los cachetes de miel
El amor es plasma encendido
En las manos de primates condecorados
Me pregunto una pregunta hecha
Cuya respuesta no me satisface
Por eso la busco en la punta de una estrella
En los puntos cardinales de una flor negra

Cada paralelo transita mi frente
Cada constelación es un sueño que tuve bajo ella
Cada pena de amor es un cetáceo agonizante
Cada arpón en su lomo es un genocidio
Cada costra sacada es un plato recién servido
Cada resaca es una extinción masiva
Cada chuchada es una escalera
Cada orgasmo es un universo colapsando
Cada contracción del post-parto es un estertor planetario
Cada gota de lluvia es un secreto
Cada aleteo es un intento de fuga
Cada corazón es inminente epicentro
Cada sorbo es una idea malformada
Cada sonrisa es un choque de camiones
Cada frase es un plagio de un dios plagiador
Cada letra un átomo nacido del sol
Cada minuto es cercanía a la muerte
Cada pensamiento es un olvido patente
Cada beso es tiempo detenido
Deformando el espacio alrededor

Estas llorando

Todo se aleja corroborando el big-bang
Te alejas
Me alejo
Me alojo con los oídos tapados en la última nube del atardecer
Que se aleja impulsada por desconocidas convicciones
Los animales muertos perdurarán en la memoria de los realmente interesados
El resto es basura

Un suspiro es un flujo constante de momentos
Dentro de formas que yerran por el tiempo
Entre suspiro y suspiro puede morir el sol