martes, 30 de noviembre de 2010

La marcha de los caballos

Oigo un galope tenue que se acrecenta entre la niebla matutina: Es la marcha de los caballos. A las ferias de la cuidad traen la fruta sumisos y cuando se juntan varios se cuentan un secreto antiguo que dice que sobre sus lomos prehistóricos el hombre se hizo hombre. Nos miran de reojo con desinterés animal, pero se saben artífices de la feria, de la ciudad, del mundo. En su relinchar se palpa el orgullo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Breve reflexión sobre una gran banda

De las veredas, de los cassettes piratas, de las botellas vacías
Hace años nació el trueno subterráneo en las manos de grandes hombres
De palabras poderosas, sumisos y rebeldes, nóveles rockeros
De ancho pensamiento sincero frecuentemente agitado por el viento del sur, nuestra casa
Que encaramados en las ramas de un sueño dieron aliento a una canción colosal

De origen ya guardado
En un principio fue un cuadrado extraño, con bordes sin forma
Pero en sus esquinas se cuajaban espadas
De pronto se hizo triángulo equilátero
Geométricamente sólido como un muro aún en pie
Silenciosamente cargado hacia el sur, al corazón y a los edificios
Viajábamos: Cesar, el de las firmes pisadas; Ricardo, el de la palabra gruesa; y yo
Blandiendo juntos nuestra nueva arma contra los molinos de viento del sur

Cesar creaba sismos de mediana intensidad
Dominaba el arte de sorprender
Desarmaba las estructuras preconcebidas que pululan en los bares y radios
Y sobre el esqueleto sudado que hacía, poníamos el resto parches de piel palpitante
Ricardo cantaba árboles de raíz profunda
También nubes grises y grietas en el pavimento
Su voz traía viento directamente desde el sur
Y cuando anudábamos todo lo que escupíamos
Sonreíamos y brindábamos

Siempre fue así...

Fue un viaje lento, al ritmo de Saturno
Sobre un lienzo invisible pintamos con colores imaginarios
Los caminos por donde deberíamos pasar
Y pasamos por muchos de ellos
Triunfantes, cansados, frustrados, extasiados
Pero nos pasó lo que a los templos milenarios
O a los animales extinguidos
No alcanzamos a caminar por todos ellos
Cada uno de nosotros tenía una dosis particular de fuego
Y en algunos se apagó
Fue sólo eso

Tallamos con los huesos un repertorio de rayos y luciérnagas
Grabamos en la pared de la historia nuestro nombre al revés
Nadie lo leyó
Solo un puñado de gente bebió de nuestra sangre y la disfrutó
El resto nunca vio nuestras venas abiertas
Pero si hubiesen visto
Habrían danzado poseídos el ritual sucio que inventamos
Con los pies en las nubes
La cabeza en llamas
Los ojos humeantes
La voz volcánica
La mente en gris
Las manos abiertas
El sueño encendido

Todo fue como un lindo dibujo de un árbol
Con un volantín sin dueño que lo reclame
La cara fue prestada, pero el alma fue agua real y transparente
Los caminos se ven distintos desde la cima de los años
En nueve se durmió la voz, cansada
Soy el vestigio de una canción incompleta
De una historia no considerada, jamás

Una vez tuvimos suerte
Hoy en silencio imagino la gota amarga en las hojas del trébol
Un día nos desfiguramos en un trébol de cuatro hojas
Fue en la cúspide del fuego
Fue la alineación de los astros
Andrés trajo truenos de otros cielos
Y blindamos la carcasa sónica con peso, mucho peso
Y rodamos por los bares desenrollando nuestro pergamino
Silenciando a la tierra para que nos escuchara
Y así lo hizo
Por un momento lo que esperamos llegó
Y luego seguimos esperando

Esperamos sentados a que los caminos se abrieran
Con el viento meciendo nuestra ya corta cabellera
Que otrora sacudiéramos al ritmo del viento del sur
Esperamos sonriendo, confiando en nuestro fuego eterno
En la llama poderosa que coció nuestras entrañas
Haciendo canciones hermosas como nubes
Como cernícalos volando al horizonte
Esperamos que el viento del sur las dispersara
Por la atmósfera enrarecida de la cuidad
Esperamos...

En tensa latencia seguimos esperando
Supongo que la historia no nos consideró jamás
Supongo que cada uno de nosotros tenía una dosis particular de fuego
Y en algunos se apagó
Fue sólo eso

Lloré

Fue una canción colosal
Fue una vista panorámica impresionante
Fue un atardecer de aquellos inolvidables
Fue un pedazo de tiempo con dulce sabor
Fue una escuela con maestros clásicos
Fue un lindo sueño
Fue...

El mundo se ha transformado
Se ha vuelto un poco menos brillante desde aquel 19 de noviembre de 2010
En una pieza perdida duerme la canción
Esperando que nuestros hijos recorran los tugurios capitalinos
En busca de rocanrol y nosotros
Con nostalgia
Hallemos en sus ojos la chispa que perdimos.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Noche nubosa en la montaña

Qué juego más macabro es este
Cuando los hilos se entrelazan
Y sin quierer constriñen tu cuello

La muerte sobre la muerte
Es peor caminar muerto que morir de golpe
Fulminado

La incertidumbre fabrica fantasmas
De esos mismos que ayer atormentaron mis ensangrentados ojos

Las rocas no hablan, pero golpean duro en el pecho
Las rocas guardan misterios en su lado oculto
Al igual que las nubes, envoltura de secretos ancestrales
Que maquinan el rayo en su paseo venturoso

Me habló una roca y me dijo: No hables
Fui una nube que se deshizo en la altura
Bajo el influjo de la luna
Y esparcido por el aire musité el cansancio que llevo
Que sentí desvanecerse ante la mirada atenta de esa luna llena
Que arruyó mi mente y me hizo dormir

La niebla se disipó en la cumbre de la montaña
Y la roca rodó cuesta abajo bajo la luz de la luna
Fría, sin decir nada
Cometiendo el error que suelen cometer las rocas

Cuando un camino no lleva a ninguna parte
La noche no existe
Y los lobos que custodian a la muerte
Se esfuman, aunque los sienta morder mis piernas
Es la incertidumbre de habitar en la montaña

Oh Dios

Entre truenos viejos me desplazo con mis dedos fracturados
Comparto con bestias antiguas
Con órdenes inconclusas
Con galaxias abortadas
Le he pedido a Dios que exista
Y que limpie el río impúdico que cruza la cuidad
Que descifre los jeroglíficos del pan
Pero no se ha materializado
¡Oh Dios! Sálvame de tu creación, digo
Y me duermo entre las ruinas del mundo