lunes, 29 de agosto de 2011

Uniforme

Vistiendo un uniforme
Me adoso al mundo
Lustrosos colores oscuros me despiertan
Paso piola entre los escorpiones
Me visto desapercibidamente, pero sonrío
No puedo evitar la escarcha en la planta de mis pies
El frío se cuela en la tela sobria para untarme de universo
Juego y también juego a que no juego
Y gano, a pesar de no contar con sangre en los bolsillos
Sangre de la otra
La sangre de los moluscos gigantes que oculta el horizonte
Mi uniforme no llama la atención
Y no pretendo llamar ninguna atención
Ni tener sangre ajena en mis venas
Me quito el uniforme y me enredo entre tus noches
Te espero detrás de la tecnología
Para volver a los albores de la humanidad
Desnudos como estrellas

viernes, 26 de agosto de 2011

Sin nombre

La vida llegó sonriendo
Sin dientes que mostrar
Pasó por mares filosos
Hasta aprender a matar
Y así alimentó a su hijo
Que se haría un viejo añejo
Ahora bajo la lluvia
Llora la muerte, perplejo

La vida es incomprensible
En este espectro de la luz
Les gusta andar de corbata
Arrastrando la estricta cruz
Si miras fijo a tus manos
Veras como el mundo crece
Enrollado en voces mudas
Sorteando lo que parece

Entre dedos somnolientos
El habla fluye invisible
No hay nada en el pavimento
Vestido en tela insensible
Indiferente ante el sol
Con instinto inanimado
Que llama a atender el llanto
Luego de haber masacrado

La vida pasa silbando
Entre autos y avenidas
Al otro lado del mundo
Un animal furioso anida
Mi mueca atraviesa el cielo
Ignorando la parvada
La noche afirma mi aliento
Y mi mente atormentada

Soy un reflejo alargado
Del gran estertor austral
Retumbo en la mano helada
De la cuidad marginal
Me veo por la ventana
Cargando una antigua piedra
Con siglos de hondas fisuras
Sin hermosura labrada

lunes, 22 de agosto de 2011

Fe en la brisa de sus ojos

Nunca ha importado
Cómo el pestañear de los jinetes
Ha truncado el rito irremplazable de alcanzar el saber,
Hoy pétreo de edificios angulosos y cables modernos.
Nunca ha importado, (a fuerza de golpes)
Hasta ahora.

El hedor de las portadas
Satura las heridas y la fe,
Ácida de tanto arañar el cielo.
No hay excusa.
Me avergüenza la cara incógnita del que plasma sal
En la lengua dormida de la calle alterada.
El mar muere,
La tierra arde,
Y al alba, como flores monstruosas,
Las páginas coloridas y sensuales
Que adornan el paseo obligatorio,
Humillan la inteligencia deteriorada.

Caen gotas de verdad,
Cae la trizada inocencia,
La modorra dictatorial se diluye
En carnavales de conciencia inusitada.
Es que estábamos asustados.
Debía venir brisa limpia de temores,
Esperábamos brisa fresca de ideales.
Ha despertado la fracción del cerebro,
Que, ebria, remaba contra el río.
Ha despertado para beber del mismo río
Y atrapar a la foca oscura
Que nos esconde el futuro movedizo y transparente,
Verde, gris y rojo a la vez.

Los dioses de ojos muertos
Festejaron cuando se vieron escritos
En idioma enfermo sobre el lomo de los malditos,
Arqueando el paso triste del caballo universal,
Históricamente hambriento,
Prisionero en las cadenas ensangrentadas
Que amarran la vista al suelo,
La mano al miedo
Y la palabra a la ignorancia.

Hoy se desmoronan,
Se descascaran sobre la tierra húmeda.
Su oración sigue siendo un demonio burlesco
Que se escabulle en las ruinas de la prensa,
Dictando miedo y sopor,
Atrayendo por el poto a los restos de los hombres,
Canarios engullidos, gacelas despavoridas.

Se caen a pedazos
Y al caer invocan mil dioses,
Justificando con fuego la desolación,
Como si su intrusión fuese piedras preciosa
Y no la roca infranqueable que fue.
El caballo universal arquea su lomo
Y salta sobre la roca y las cenizas
Para llegar al río a beberse un buen libro,
Fresco y limpio. Gratis.

Hubiese querido ser parte de la batalla,
Haber enarbolado una bandera sin colores
Y haber comido del cadáver del dragón.
Hoy suspiro y aplaudo con las manos heladas
Y canto desde un silencioso rincón del centro.
Le tengo fe a la brisa de sus ojos.

martes, 16 de agosto de 2011

Lava tus manos en tus propias lágrimas

El viento quebró tus alas
¿A quién culpar?
La lista está reducida
A aquél reflejo en la ventana

El viento extinguió la llama
¿A quién culpar?
Cegado por el silencio
No hay más luz en aquél lugar

Te vi sembrando en la noche oscura
Mirando absorto la inmensa luna
No oíste las señales del viento
No viste que estaba amaneciendo
Adrede no quisiste leer
La letra extraña del universo
La sed antigua hace enmudecer
Y hace ver agua en el desierto

Te vi arrancando entre las espinas
Con la mirada ennegrecida
El pecho abierto y un tatuaje
Con signos que mal interpretaste
Espero que amaine un poco el viento
Y limpie la tierra de tus heridas
Y el velo oscuro de tus pupilas
Se haga un lejano recuerdo

Ahora da igual
Ya no cantaremos la misma canción
Lava tus manos en tus propias lágrimas
Y mantén los ojos abiertos
Que cuando encuentres será genial!

miércoles, 10 de agosto de 2011

En la oficina

Desde donde estoy no se ve la tierra
La luz llega de rebotes
Los hombres usan mascaras de animales fantásticos
Pero son solo hombres

Mis dibujos se ven rojos
Mis delirios escondo como un loco
Para no parecer loco
Ante los ojos de los demás locos

Estoy en silencio
Todo el día hablando en silencio
Sobre las piezas pequeñas
Que incrustamos en el día

Mi pensamiento está en la luna
Pasó de visita por la base de datos
Pero está en la luna cazando misterios
Vestido de mar

Hay cosas que no me interesan
Como los ruts de los clientes
Hay otras que me embelesan
Como los besos de Fabiola

Mientras imprimo la pantalla
Doy un paseo de su mano
Pero debo volver de prisa
Para poder pagar mi deuda

En la oficina están mis hijos
Esquivando el código fuente
Los veo crecer sonrientes
Me afirman y me refrescan

Siempre veo el reloj a la misma hora
La hora del viento
Invento un nuevo segundo
Para poder cantar

Y mientras tipeo canto