viernes, 3 de febrero de 2012

La niebla que me rodea

La niebla que me rodea
Se condensa en mi cabeza.
Tan densa es, que no me concentro.

La veo entrar seria como astro
En mi rutina sedentaria.
Mi cabeza se azota sin parar.

No entiendo.

Quiero entrar en la gravedad
Del disco de acreción que me rodea
Sin salir de la escena.

Siento que abro los ojos,
Pero no veo nada, aún.

Estoy por nacer.

Palpito.

Leo una contracción invisible
En la estructura occidada,
Un viento filoso
Que cruza de oxidente
A oriente
Y viceversa.

La niebla que me rodea
Se disipa a mi andar,
Lleno de botellas vacías
Y calles llenas
De nada.

Explota mi cerebro
En un intento por entender
Si se conectarán los polos,
Si se nos permitirá vivir,
Si hay música que no lo es.

Cuánta cuestión sin resolver
Por la escasez de sensatez
Entre los pasajeros sordos
Que se excusan ante las sombras
Y no ante los árboles,
Como debería ser.

No lo entiendo.
Quisiera entenderlo,
Pero me abruma la pequeñez
De los peces del océano
Donde pastamos volando.

Me desconecto del sistema.

Me abstraigo en el aire
O en donde sea.

Nunca estoy cuando debo estar.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Formas pasajeras

El humano no tiene forma.
Es como un arco flotante
Sin centro ni sustancia.
De una lluvia de temores
Extrajo los que más le combinaban
Con su delgada historia,
Casi inexistente
Y se puso a decorarlas con milagros
Recién caídos de los árboles.
En su profundidad reflexiva
Llega hasta el borde de lo conocido
Para rascarse la cabeza
Y saciar la inagotable picazón
Que se incuba en sus parásitos egoístas,
Ya sea abriendo la carne
O blanqueando el pasado.

Nunca ve todo porque el todo lo supera
Y su vecino armado lo distrae con sus piruetas fatuas.
¡Se tapa los ojos con la tierra de los pies de sus ancestros!
Entonces ¿Qué forma tiene?
Forma espesa entre tiempo ajustado,
Viral paso por la atmósfera tenue y un poco más allá.
Reitero, no tiene forma definida.
Los consuelos en los libros
Dejados como advertencias
Apuntan hacia el centro inexistente,
A un fundamento gelatinoso
Cargado al sectarismo piramidal,
Como si pudiéramos andar por todos los laberintos
U oyendo sueños o pesadillas ajenas
Sin derribar la arcilla primitiva
Donde se cuajan los deseos.
No podemos, nunca podremos,
A menos que la sombra cobije
Toda la aspiración humana...

Maldición, estamos perdidos.

Nadie entiende la magnífica odisea
Que se gestó en nuestra ausencia
Cuando el sur no tenía nombre,
Cuando pedazos de los dioses vivían en membranas animales
Esperando las palabras para salir a inventar plegarias.
Nadie entiende las formas pasajeras.
Que se dan entre los eones.
Aparecen y desaparecen
Como la ola que arrasa un castillo de arena,
Dejando sólo su huella
A merced del viento hambriento
Y el sol asesino.

Una forma pasajera no sirve
Para darle ruedo al mundo.
Caeremos como una costra seca
Desde el brazo de la galaxia,
Olvidados por nuestros padres astrales
Que indiferentes nos alimentaron
Para tragarnos al final de los días.