lunes, 30 de julio de 2012

Los tigres siempre serán tigres

Los tigres siempre serán tigres,
Aunque sitúes el ombligo
En el centro de la selva helada.
Las jaulas siempre serán jaulas,
Aunque brillen iluminadas
Y tengan comodidades mundanas.
Es imposible encausar
Milenios de silencioso instinto
Para distraer niños el fin de semana.
No hay que pretender que se sostienen los hilos
Como si todo fuera una simpática marioneta.
Los colmillos están destinados a hundirse en la carne,
Así fueron moldeados en nuestra ausencia
Y así evolucionarán, si no interferimos.
No sirven 25 o 50 años de experiencia
Sobre milenios de instinto
Si una equivocación hace resbalar la vida de las manos
Y los animales no se equivocan.
La consecuencia será siempre la misma:
La muerte del animal,
Castigado por desafiar
La superioridad artificial
De la especie humana,
Por no obedecer una lógica mercantil,
Científica o religiosa,
Castigado por reaccionar
En el idioma de los animales
Al vejamen morboso
De no tener libertad.

Cuando veas en los ojos
De una bestia milenaria
No estarás viendo entretenimiento barato,
Estarás viendo un extremo del universo,
Un estadio entre el principio y el fin.

martes, 17 de julio de 2012

Un segundo

Nunca he estado en el mismo lugar,
Voy oscilando en el entredicho de las ánimas
Y la honestidad de los huesos rotos,
Entre la tentación de rezar
O caer inmovilizado
Bajo los ojos de las estrellas
Muertas hace tiempo.

Escúchalos reír:
Los secretos se burlan
Recordándonos la infancia eterna
Y la ceguera arrastrada
Desde la primera puñalada.
Canta brotes en la copa de un árbol, por favor.
Concibe la majestuosa fuerza
Que pasea desterrada
En la oscuridad de la fría noche.
Obedece y haz viento
Para pasar la página.

Las nebulosas descansan
En el regazo único,
En la certidumbre,
En la muerte de los dioses
Por el rayo cósmico innegable
E imperecedero
En este lento pestañear.

El mar apenas moja mis pies.
Congelado estoy
Despejando los velos heredados
Por los muertos inquietos
Que se revelaron ante la luz,
Pero no lo estoy:
Soy como la herida
En el lomo del lagarto
Que se adentra en el espino,
Soy como la arena cósmica
Que arde al rasgar
Las corazas de la atmósfera.
Soy como la lágrima que brota
De la pena terrenal.
Soy un beso en un saludo cordial,
Una hoja marrón violando el suelo húmedo.
Soy un segundo en la eterna sensación
De dominar la verdad.

Un segundo basta para hacer llorar el cielo.