lunes, 13 de agosto de 2012

Dormido

Pasos,
Fuertes pisadas,
Como latigazos en el aire
Anclan cualquiera de mis pensamientos,
Siquiera sea mirar por la ventana
O concebir animales extinguidos.
Risas sardónicas
Llenan el espacio inconmensurable
Y amplifican la gravedad,
Haciéndome girar
En torbellinos oscuros.
De vez en cuando despierto congelado,
Con miedo del mundo
Tan caníbal y carnavalesco.
Los pilares tambalean.
Siempre han tambaleado.
Pero hay días en que ese movimiento,
A veces imperceptible,
Remece hasta la médula,
Sumergiéndome en un involuntario apagón
Que hace que mi palabra tambalee,
Mi cordura tambalee,
Mi futuro tambalee.
De vez en cuando la luz me espanta
Con su destellar repentino.
Cada rincón de esta cuadra
Encierra incertidumbre,
Tanto aquí,
Como en el velo secreto
Que adorna aquella estrella desconocida.
Cada golpe eléctrico
Que me hace sangrar más fuerte
Se alimenta del temor del mundo
A desvanecerse ante las bestias sueltas.
Cada sombra
Que transita torciendo la boca,
Como soportando un puñal en oscuridad propia,
Agita un viento helado
Que me aleja bordeando uno de los polos,
Quizás el más cercano,
Dependerá de las constelaciones sobre mí.
De vez en cuando despierto entre los muertos
Y me abrumo de saberme aún dormido.

jueves, 9 de agosto de 2012

Caigan

Cuando el río se vuelve de fuego
Es necesario cuestionarlo todo.
Cuando se quiere vestir al diablo
Con prendas de piel humana
Y negar su obra de huesos
Es necesario quemarlo todo.
El que izaba la bandera
En el tiempo de los cuchillos
Ahora dirige la marcha
De los fluidos monetarios
Que ahogan la tierra
Y a sus moradores amaestrados.
Los vejestorios desterrados
Volvieron a la selva.
La querían, quizás la amaban de verdad,
Pero cedieron al poder.
En el centro estaba desnudo el bosque
Y en frenesí cercenaron los árboles,
Repartiéndolos a las estatuas de piedra
Que acechaban desde antes,
Con hambre dolorosa en los bolsillos.
Cuando el viento corta la cara
Es necesario criticarlo todo.
Cuando el hombre patea al hombre
Es necesario detenerlo todo.
Las palabras se vendieron baratas
A monos disfrazados.
Las ocultaron en un pozo antiguo
Lejos del alcance del sol.
Este, cegado y confundido, negó su luz
Y la población enmudeció
Sin nada que cantar, ni recordar,
Ni qué aprender, ni qué vivir.
Iracundo, el padre educó a su hijo
En el arte de mentir y hacerse el loco,
De fingir, de competir con sangre en las manos
En la tierra de los locos.
Ahora, todos locos y enmohecidos,
Ajenos a la luz de la farola negra
Que dobló la historia
Y a las oraciones pacificadoras,
Emprenden sin temor contra los pies
De los últimos dinosaurios.
¡Caigan!
En el nombre de la tierra, caigan.
Limpien la orina de su paso dictatorial.
Evolucionen como los pingüinos,
Las ballenas o los murciélagos.
¡Limpien de su mierda la tierra usurpada,
Que ustedes la robaron
Al alero de la ignorancia!
Devuelvan la luz que guardaron en el banco.
Devuelvan la palabra que entre vítores
Secuestraron.
Cuando las alas sólo se usan
Para desempolvar viejas espadas,
Es necesario sacarlos a todo.
Los que prometieron la alegría
Y perpetuaron la condena,
Esos ciervos sin coraje
Que decoraron esta celda
Con realidades ajenas
Y código de barras,
Vendidos a la transnacional
Y a la nostalgia extranjera,
Deben ser desterrados.
Los buitres insensibles,
Dueños de la mentira y el poder,
De la prensa, las armas, el odio,
La educación y la salud,
Los que trajeron uniformes
A la tierra del color,
Los que actualizaron a los esclavos,
Los que inundaron con deudas
E indiferencia la tierra,
Con ignorancia, con temor,
Ellos
Deben ser desterrados.
Cuando las micros arden
En sospechosas circunstancias
Y se urden en secreto
Estrategias militares
Para calmar el mar,
Es necesario reventarlo todo.