miércoles, 10 de abril de 2013

Es otoño (lejana mujer)

Es otoño.
Se nota
En tu mirada triste
Y en mi sangre
De denso caudal.
Vuelan hojas
Y documentos,
Soplados
Por el aliento
Rutinario
Del traseúnte invisible.
Tu pelo baila
Endemoniado
Entre las caras desconocidas,
Lejos de todo.
El tráfico espeso
Drena
Las sonrisas
Y el sol ausente
Me mira
De reojo,
Indiferente,
Y yo, apenado
Y desangrado,
Batallo en sequía
Por una sonrisa tuya,
Lejana mujer.
Estamos
En un plano diferente
Al que nos vio
Nacer,
Lejana mujer.
El otoño llegó
A iluminarte el semblante
Triste,
A causa de mi imperfecto
Andar
Por la rutina
Del amor,
Que,
Sin desearlo,
Apago.
Eso leo
En las nubes
Matutinas
Y en tu ausencia
Intencionada,
En la amenaza
Camuflada
Y en el beso
Que no fue.

Hoja seca,
Lista a consumirse.
El viento te lleva lejos
De mi.
Hoja seca,
Con glorias jugosas
Anteriores
A la ventolera
Que me tapó
En papeles.

Estás cansada
Y yo también.
Camino frío,
Helada de otoño,
Mañana silenciosa.
Quiero que sonrías
O que grites descontrolada,
Que brilles y opaques al sol,
Como solías hacerlo.
No me odies
Por sufrir más de la cuenta.

Eres
La hoja
De otoño
Que
Llora
En la cama solitaria,
Esperando
Un
Fósforo
Que te queme
Como corresponde.

martes, 9 de abril de 2013

No tengo plata



Como una flecha silenciosa,
Cala hondo
La ausencia de plata
En los bolsillos.
Hace desvariar,
Marearse en la razón.
Torna espeso lo trivial
Y una montaña el regreso a casa.
Taladra en silencio
Los pensamientos,
Hasta volver
Indeseable
El paso del tiempo.
¿En qué momento fue desfondado
Mi bolsillo ciego?
Pues, nunca estuvo lleno,
Ni nunca se llenará.
La plata fue hecha para brillar
Y dejar sin alma
A quien le da demasiada importancia.
Así, el apetito se enferma,
Se ven espejismos
Y se valora lo que nada vale.
¡Despreciable billete arrugado,
Te maldigo endeudado!
Pero es doloroso carecer
De dinero para andar
Y cumplir
Y comer.
No tengo plata,
La gasté.
Me queda lo suficiente
Como para emborracharme
Y llorar
Por no tener plata.
No tengo plata,
Se me fue
No sé por dónde.
No sé dónde buscarla,
Ni como no extrañarla.
No le doy importancia
Y la derrocho
En gotas arrumbadas
De frío licor
Y cerros de hojarasca.
Pasa fugaz por mi cuenta
Y se esparce en la bruma hostil
De la capital del capital.
Mantiene el trote ligero
Para horadarme los pies en silencio.
Ando pato por el centro del país.
No sé contar
En idioma financiero,
Ni me interesa aprender.
Quiero tener certeza
De que falta no le hará
Pan a mi descendencia
Y que podré mirar al cosmos
Sin tener los bolsillos llenos.
Te maldigo, ala embrujada.

miércoles, 3 de abril de 2013

La soledad



Una arrugada e irónica anciana
Cree que me insulta
Recordándome lo solo que estoy,
Pero está equivocada.
Estoy de paso, no más.
Vine solo y me iré solo,
Pienso mientras compartimos
La senda de la muerte.
Ella se desangraría en soledad,
Yo me alimento en ella.
La disfruto cuando lo amerita,
Como cuando el universo
Se desnuda frente a mí
Y bailan los insectos
En un suceso tan invisible
A las bandadas de ojos parcos.
A veces la sufro.
Soy como la piedra en el río
Que el agua erosiona sin piedad
Y que el sol, cuando baja el caudal,
Abraza y quema todo el día.
El agua se va, llevándose arenas hondas.
El sol se va, dejando la herida expuesta.
No hay nadie alrededor,
Aunque todos estén
Bailando y riendo
Y huyendo despavoridamente
De la soledad,
Cayendo en denigrantes pasajes
Por no estar solo,
Mintiéndose para poder
Bailar con alguien en la niebla oscura.
Yo sólo espero terminar
Mi catedral etérea
Antes de que deje de sentir
La soledad.