viernes, 31 de mayo de 2013

Canto al silencio



Le canto al silencio
Porque me ha permeado hasta los huesos,
Porque es la catedral
Donde le rezo al universo sordo
Y es donde guardo las piezas
Oxidadas
De mi escuálida armadura.
Soplan las voces
Mi callada nave.
Mecen mi rumbo a tierra sólida,
Donde todos esperan algo,
Pero me alejo con firmeza,
Guiado por silenciosos cetáceos
De pensamiento azul.
Me alejo por el camino de las estrellas,
Hacia las tormentas de mar adentro,
Bien adentro,
Y con melancolía ritual
Cuido mis heridas.
No es un viaje placentero,
Pero en silencio
Suelo interpretar la niebla.
Las formas violentas
Que emergen de pronto
Disipo en tormentoso silencio.
Es mi camino.
Le canto al silencio
Porque es mi idioma.

jueves, 16 de mayo de 2013

Ave negra

Pájaro oscuro
De denso vuelo
Tu ojo malsano
Se fija en mí
Sobre mi hombro
Te posas lerdo
¿Traes malas nuevas
O sólo humo gris?

Con suspicacia
Cierro las puertas
Traigo fantasmas
En la soledad
Sufro por nada
Ave de muerte
Llévate el miedo
De mi reflexión

Vete bien lejos
Donde no hay gente
Calla tu cruel
Trinar doloroso
Bate tus alas
En otra parte
Donde no sienta
Tu insano hedor

Ave negra
De dorso triste
Antes he andado
Por tu estela
Cómo espantarte
Sin desangrarme
Llévate el cieno
De mi corazón

lunes, 6 de mayo de 2013

Sobre la extinción del rinoceronte negro occidental



Las fauces hambrientas
Rechinan sobre la tierra
Casi estéril,
Tan maltratada y transformada,
Que de a poco
Se le fuga la vida.
Se fuga a balazos,
En transacciones,
En secreto,
Delante de nuestras manos,
Tan cerca
Como un fuego invisible
Y sin control
Que achurrasca los dedos,
Aunque no lo sintamos.
En salas pequeñas se vende
Lo invendible.
La humanidad es un parásito
Que enferma la corteza
De la tierra
Y la deja moribunda.
Pudre todo a su andar,
Pero no es la esencia
De la humanidad andar
Destruyéndolo todo,
Es la esencia del capitalismo
La que destruye
En un chispar de dedos
Lo que por millones de años
Se ha formado
Hasta llegar a esta
Fatídica época.
Se cortó el cuerno
Al rinoceronte
Para que un grupo
De chinos delirantes
Pueda saciar su instinto.
Se acabó con el último
Rinoceronte negro occidental
Y el mito acecha al resto.
El mito cargó las armas
Y las bestias emprendieron
La empresa de cazar rinocerontes.
Una rama espléndida
Del árbol que nos cobija
Fue cortada de un machetazo
Por un bestial apetito
Sazonado de eterna ignorancia.
Me avergüenzo de habitar
Esta tierra
En la que la vida
Se tranza
En el mercado.
Me avergüenzo del hombre
Que persiguió
En la sabana amarillenta
Al último rinoceronte negro.
Cargo con la sangre de aquella
Magnífica criatura
Que nunca pidió ayuda,
Que ignoraba la lápida de marfil
Que cargaba en su frente.
Me avergüenzo de los hombres
Que no salvaron de los hombres
Al último rinoceronte negro,
Que esperaron a que la sangre
Inundara los mercados
Y los titulares
Y las manos del mundo,
Para hacerse sabedores
De la tragedia que pudieron evitar.
Me avergüenzo de llorar así
Y no poder dar caza
Al cazador de rinocerontes
Que entre cuernos de marfil
Brinda su última venta
Millonaria.
Millones de pesos.
Millones de años.
Millones de lágrimas.
Todos deberíamos ir a buscar
A esos mal nacidos
Y cortarles la nariz,
Pero esos mal nacidos
Somos nosotros,
Que con la suela podrida
Entramos en el bosque,
Enfermamos el humedal,
Hacemos vertederos
De la playa y el manantial,
Gastamos los ríos
Para echar a andar
El teléfono que mañana
Estará obsoleto,
Encerramos en estilosas jaulas
A animales enfermos,
Mutilados,
Deformes y lujosos
Para ser la bestia
Más bestial
Ante los ojos de la bestia
Que dicta los instintos.
El rinoceronte negro se extinguió
En nuestras manos
Y la penosa lista
Sigue avanzando
Y aunque no lo aceptemos,
Estamos en esa lista.