miércoles, 5 de noviembre de 2014

Al calor de la catástrofe

Cruje la ciudad
Como una guitarra quebrada
Bajó un diablo desvestido
Salpicó de sangre la tierra
La montaña te dejó aislada
Repitiendo la misma tonada
Hasta que llegó el olvido
Y nació una roca sagrada
Ya no quedan flores
En esta ciudad en llamas
Las lágrimas no han cesado
No tarda en hundirse la tierra
Desde la profundidad
Mis huesos parecen navajas
Infestadas de ácaros grises
Hambrientos en inmóvil marcha
Ya he escuchado este estruendo
Al calor de la catástrofe
Suena parecido al sol
Al que muere y al que nace

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