viernes, 7 de noviembre de 2014

Lo que hay en mi cabeza

Tengo la cabeza llena de animales irreales
Atajos a desiertos y planetas sin sol
Vagan mis fantasmas por un espacio extraño
Sin prisa sin tiempo sin sentido aparente
A una altura en que nada se puede distinguir
Donde la confusión es la madre de las infecciones
Y todo se vuelve polvo sobre los muebles
Los años son monstruos furiosos
Que arrasan con el paisaje
Vuelan los pétalos aplastados
Y los transforman en hojas tamaño oficio
Con gráficos y estadísticas
Cansadas de repetir y repetir
El himno de una patria ajena
Tengo la cabeza llena de océanos
Donde mis ojos se pierden
Y sueñan con la oscuridad total
Y con la cima de una colina blanca
Coronada de orgasmos
Y con lunas que explotan
Y suenan como guitarras enfermas
Y perros que no existen
Porque nunca hubo lobos domesticados
Tengo la cabeza llena de monumentos
A las cosas que se extinguieron
Están cubiertas de musgo antiguo
Descansan bajo la fría luz de una estrella distante
Tan distante como ese puente demolido
O la iglesia que no pide perdón
Hay en mi cabeza
Péndulos de barro pulidos en la decepción
Y piel carcomida por la calle
Está decorada con pinturas rupestres
Que representan un futuro colorido
Basura para tus ojos
Tengo la cabeza llena de ermitaños
Que marchan marcialmente
Fuera de este mundo
Tengo la cabeza llena de canciones
Llena de números ciegos
Llena de asesinatos
De sonrisas sin rostro
De otoños helados
Llena de espejos sucios
De mujeres desnudas
De botellas vacías
De grietas tatuadas
Llena de poemas inservibles
Llena de huesos quebrados
Llena del mundo
Pero lejos del mundo
Que la hora haya pasado
No quiere decir nada
Tengo la cabeza llena de cosas sin valor
Que no son transables en las bolsas
Que no sirven para alimentar a nadie
Son colores fríos que espantan
Al corazón rojo de fuego
Como si fuera un paria
Un extraño en el espejo
Un extranjero sin suelo
Un exhumano
Porque lo que llena mi cabeza no cabe en el mundo
No en este mundo
Que no es mi mundo
Mientras se seca mi pecho
La luna mira con desdén
Con su cara de piedra
Fría como un espejo de hielo
Como un corazón acuchillado
Como un perro apaleado
O un cero en la palma de la mano

No hay comentarios:

Publicar un comentario