miércoles, 21 de diciembre de 2011

Eterno segundo de navidad

Durante un eterno segundo
La navidad se reduce a una musiquilla inquietante,
Que en oleadas interminables
Azota y Azota mi cabeza.
Los pies de las señoras
Patean zapatos,
Dejando un cerro de caprichos,
Desechos de temporada.

Yo, inmóvil.

Durante un eterno segundo
La navidad se muestra sin maquillaje.
El decorado de la tienda me aplasta el espíritu.
Por un momento quiero incendiar
El bosque de árboles plásticos
Y gritar de cordura
Entre los duendes en llamas.

¿De qué mercado salió el viejito pascuero,
Vestido de invierno en la saturada capital ardiente?
¿Es acaso turco, gringo o italiano?
Da lo mismo, ya se instaló con su bolsa
Llena de cajas vacías.

Pero
¡Todos olvidan que es el natalicio del hijo de Dios!

Busco sus vestigios
Entre los estantes, las vitrinas,
Pero nada, sólo señoritas vestidas de rojo
Incitándome a desenvainar la tarjeta
Con su sonrisa aprendida.

Me río de mí mismo
Por ceder ante el vicio,
Por gastar en los parientes
Y sentarme tranquilo a ver el árbol encendido.
Podría ser en cualquier época del año,
Pero la tradición es fuerte en esta tierra,
Tan extranjera.

El segundo pasa y me olvido,
Pienso en sorprender a mi mujer
Con un regalito, pero es redifícil.
Saldré de la tienda tal como entré,
Con las manos vacías.

martes, 29 de noviembre de 2011

Lunes

Se va secando lento
El alcohol en mi mente,
Doloroso tormento
Que tritura mi frente.

Me embiste la mañana
Densa, como mil soles,
Mi cerebro rebana
Y esparce en mil visiones

Trizadas, taladradas.
Marchando van insectos
De patas afiladas
Sobre mis restos muertos.

Cansado en la sonrisa,
En los ojos y en los pies.
Revivo a toda prisa
¿Podré aguantar el lunes?

Y avanzo a paso lento
Con rumbo a la rutina,
Aguanto el sufrimiento
Ahogado en la oficina.

No despierto en la ausencia,
Finjo estar dedicado,
Pero voy por inercia
Chocando en cualquier lado.

"No tomaré nunca más"
Repito como idiota,
Pero el mundo rebota
En mi mente y no hallo paz.

Me duele todo el lunes,
Hasta el martes a veces,
Pero el dolor se olvida
Si el viernes aparece.

martes, 15 de noviembre de 2011

En la alta atmósfera

La mirada se me vuelve tornados
Y me ausento de mi posición.
Me veo en la alta atmósfera
Cantándole a la física agresiva
Y a la biología moribunda.
Me arranca de este mundo
Una extraña convulsión,
Me aísla en cúmulos de preguntas
Y me silencia con un destello invisible.
Cada aspirante a ser humano
Encierra la misma arena
En la misma caja.
Me abstengo de concursar,
Pues no me importa el premio.
Todo se vuelve blanco.
Desde una nube tormentosa
Oteo despreocupado
La magistral decadencia de las personas que bailan
La vieja y conocida tonada póstuma
Que sonaba el día que nací.
No estoy aquí,
No soy de aquí,
Huyo con el primer rayo del alba
Con destino incierto, incoloro.
A la distancia todo parece despedirse,
Sólo en tus brazos me siento respirar,
Girando lentamente y cantando mi sueño oscuro,
Distante, desconocido, inconmensurable.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Quemé mi pie mientras volaba

Quemé mi pie mientras volaba
Hacia tu intensa frontera.
Fue un viaje colosal que partió bajo el agua,
Pasó por la rivera de los peces
La víspera del verano sideral.
¿Se supone que veríamos nuestra sombra en la luna?
Fue imposible, pero,
¡Volamos hacia el centro del universo!
Lo vi en tus ojos.

Estoy vencido por el sueño,
Pero me cobijo en tu recuerdo radiante.

Un par de acordes dan inicio a una gran canción

Fue de un derrumbe de donde me sacaron,
Sin parafernalia, sin polillas de cera,
Sólo una mano estrechando mi pecho
Limpiando el polvo con las plumas del Archaeopteryx.
Una estrella, doce, quince mil.
La caricia estelar derrite el acero oxidado
Y la luna me habla en su idioma.
Gracias, le dije, y se aburrió ligerito.
La noche será larga, pero la luna ilumina mi senda.
Un par de acordes dan inicio a una gran canción.

Explosión

El remedio no pasa por azotarse escondido tras el follaje callando secretos evidentes, más bien pasa por no retener la sangre podrida y no maldecir a un Dios que no existe.
Tapia la puerta y muere de sed, o sácate la piel y respira fuego purificador, quémate la traquea y vomita las bazofias pegadas con rabia líquida.
Una sombra eclipsa las escrituras olvidadas.
Una mirada de reojo por un nanosegundo dice más que las escrituras olvidadas.

miércoles, 19 de octubre de 2011

No lo entiendo

No lo entiendo,
Si no he matado a nadie.
¿De cuál de las lianas
Me he resbalado?
¿Dónde fallé?
¿Por qué caer de nuevo,
Si no he roto el vaso?
Ah, es el tiempo traicionero
Que desgasta los huesos.
Los vuelve frágiles y olvidadizos
Para que en el momento menos oportuno
Se fracturen.
Crujen al azotarse los cuerpos
Contra el hondo suelo,
Lo recuerdo.

No lo entiendo.
Respiro para encontrarme
Sorteando los pesares que asoman
A la vuelta del próximo suspiro.
No oculto nada,
Ni armas, ni tragedias,
Ando así, como me ves,
Desnudo, despeinado
Y arrastrando mi caos, sonriendo.
No lo entiendo, explícame.
No quisiera seguirte a una tumba seca
Sin antes entender.

martes, 18 de octubre de 2011

Imagina flotar

Imagina flotar
Envuelto en una sábana celeste
En armonioso silencio
Mesurando los bosques
Sincronizado con el latido terráqueo
Y de pronto el entorno explota
Salpicando de fango
La frase que no existía
Orgánicos retazos manchan
La herida cicatrizada
Y entre flores secas
Despiertas derretido
Mirando la exótica silueta
Desvanecida
De un error mudo
Vestido de payaso
Sangrando como cetáceo arponeado
Vertiendo nubes de lluvia de los poros
Conteniendo la mirada
Respirando ceros
No lo he visto huir
Pero un animal antiguo me ha golpeado
Se escabulló entre pestañas sonámbulas
Para maltratar los relojes
Ni el sol
Ni las nubes
Han impedido el flujo imparable
Sólo un minuto lo hizo
Un minuto rancio
Que detonó la explosión que yacía mitigada
Con paciencia mortuoria

jueves, 13 de octubre de 2011

La paloma negra

En la cornisa
Sobre las cabezas desteñidas y los trajes oscuros
Observa una paloma
Negra, como el vómito de las micros
Como la mente torcida
Del ciudadano psicópata que quema sus ojos
Otea descuidada
Con su ojo psicodélico
Hondo como un mar terrorífico
Infestado de náufragos y monstruos enfermos
Mírala
No pienses
No importa qué grites
Eres como ella
Y de tus alas cerradas jamás saldrán remolinos
Vuela en círculos
Sobre el fantasma de la justicia
Sobre la ruina de la democracia
Sobre los buitres represores obsoletos
Impávida
Y se va dejando la cagada
Al primer estruendo
Espantada

viernes, 7 de octubre de 2011

No existe arriba


No existe arriba
Las caras se disuelven
Articulando frases vagas
En el pecho de la madre insensible
Ciegas entre arena y restos de huesos viejos
Cantando al suelo al revés

El llanto y la sed
Son agua inexplorada
En un lago imperecedero
Que se evapora ante cualquier rabieta
Y fluye en insignificantes cosquilleos
Trascendentes en la piel

No existe arriba
Desde el borde de nada
Se apunta con los dedos sucios
A la negrura espesa en que bailamos
Mirando con el ojo bruto sin lágrimas
Sin comprender qué se ve

¿Qué es lo que esperas,
Hombre de libros sucios?
Que no te abrume la inmensidad
Ya que si miras arriba no existe
El punto de partida tatuado en los ojos
¿No ves? No existe arriba

Los siglos pasan
Y la mente se estanca
En un ejército y sus balas
En la estadía en los discursos muertos
En un templo y sus gárgolas santificadas
Y el universo avanza

Mirando al suelo
Con las manos cerradas
No se siente el viento que irradia
En silencio la madre indiferente
Que no espera a que aprendamos ninguna lección
Solo danza en silencio

Mírala danzar
Encallada en lo eterno
Busca sus ojos en la noche
Para que en el momento de la muerte
Tus átomos descansen en su vientre ignoto
Libres de las palabras

lunes, 3 de octubre de 2011

Creo haber pasado por aquí...

Creo haber pasado por aquí
Equilibrándome
Sobre el mismo vertiginoso meridiano
Aguantando el peso de la misma mirada
Con el mismo cristal roto en la mano
Esperando

Huyo entre las calles
De los colores
Me disfrazo de animal extinguido
Adaptado a entornos desaparecidos
Sujetando a una flor de plástico
Reflejo de la obra de Dios

No me es posible suprimir
El lenguaje tatuado en la honda célula
Nacido de torrentes de siglos
Porfiado, capaz de desviar la luz
Nunca se está a salvo
No me es posible hacer de invidente
Si entre lo poco que me queda está ver

El viento suena en las dunas
Soy ofidio de lengua bífida
Listo para oler las luces despedidas
Listo para envenenar mi silencio
Con los ojos oscuros e inmóviles
Piedra pensante

Sutil, como estrato descarriado
Barro el aire ondulante
Y dibujo siluetas errantes
Que avanzan hacia el final de intrascendentes momentos
Que se olvidan para siempre, fácilmente
Creeme

Es una expresión de naturaleza viva
De negación de la humanidad retorcida
De la consolidación de la evolución
Combinada con sangre y lágrimas modernas
Sangre y otros fluidos
Ángulo exacto
Sombra magnética
Huella del principio
Lápida en el sueño
Ladera volcánica
Tormenta momentánea
Frío forzado
Río sagrado
Reflejo del universo
Vestidura de Dios
Soy testigo de una parte del mundo
Dispuesto a no tocar nada

viernes, 30 de septiembre de 2011

Gato maldito


Hace tiempo cabías en mi mano cóncava
Y elástico danzabas el baile estúpido
Que rememoraba un tiempo anterior.

Un saludo, un maullido hastiado,
La risa espaciosa y grácil de mis hijos
Y de pronto tus huesos penetran en la maleza
Y atávicos recuerdos te alinean
Contra el imaginario construido.

Te puse entre el cielo desnudo
Y la ruina helada donde dormías,
Gato maldito.

Tu mierda desbordó la práctica
De cagar lejos de la mierda
Y desterrado del destierro
Maullaste confuso.

Felino andrajoso,
Forzado a combatir
Contra otros felinos andrajosos
Y a mirar ignorante
El paseo victorioso
De una especie semidominante.

Eso me gusta de ti,
Gato maldito.
De un gajo de nube te hiciste bestia
Y la ternura dio paso al disgusto,
El disgusto a la pena,
La pena a la admiración.

Maquinita errante,
Entre estrellas y cables
Paseas sin hambre,
Independiente de mi egoísmo
Y mi ignorancia humanamente conforme.

jueves, 29 de septiembre de 2011

La muerte de una idea

De repente mueren las ideas,
Capotan en vientos turbulentos,
Quedan olvidadas en paraderos o en oscuros bares humeantes,
Se pierden en la inmovil marea cotidiana,
Sucumben ante los vicios de los insectos.

A veces rebotan en el fondo cósmico
Y llegan a destiempo,
Cuando uno ya está viejo para andar sobre las llamas.

Recuerdo el funeral
De lo que fue un lobo orgulloso
Salido de uno de mis más fantásticos sueños.
Estaba listo para marcar territorio
Con razguños hipnóticos y orines angulosos,
Pero fue apaleado en callejones luminosos
Por la muchedumbre idiotizada
Y murió de inanición.
Con resignación lo sepulté
En la grieta severa del pavimento.

De repente mueren las ideas,
Se quiebran de miedo en fragmentos atómicos
Que pasan desapercibidos entre los pilares
De los templos vigilantes.

Yo tuve una muy buena
Que hubiese cambiado la forma de contar el tiempo,
Sin embargo, se perdió en un vaso lleno de ron barato.
La encontré agonizante entre vahos verdosos.
Intenté resucitarla, pero la lucides me impidió
Interceptar sus venas deshilachadas
Que colgaban de una nube distante.
Se alejaba junto al dolor, muy lentamente.

Seguí la huella
De lo que habría sido una enorme idea.
Guiado por la estrella funebre que coronaba su partida
Y con la mente despejada
Descendí al laberinto de mi mente
Desafiando a su propia muerte
Y para mi sorpresa, la encontré inmovil,
Como una montaña dormida,
Viva entre la espesa niebla, esperando.
La limpié un poco
Y puse ornatos en su coraza trizada.
La hice canción y la regalé a la mujer que amo.
Entonces nunca murió, solo esperaba
A que yo, antes de morir, la elevara
Sobre las tenues capas de la atmósfera.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Archaeopteryx

Me pregunto:
¿Qué habrán visto los ojos del Archaeopteryx?

Entre bosques primigenios traza su vuelo,
Quizás el primero arrancando de las fauces más oscuras de ese tiempo.
Un emplumado destello serpenteante engulle lo que habría sido la bestia dominante
Y así fue.

Los pasos se dieron y aquí estamos
Cavando tras huesos sin memoria
Esparcidos en la cristalería del desierto fracturado,
Volando ciudades y extinguiendo recuerdos.

Me pregunto:
¿Si no hubiese engullido a esa pequeña bestia?

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Desierto



El sol se deshace en la lejanía
Empujado por el viento.
Es engullido ilusoriamente
Por las árida heridas pétreas
Que absorben los colores desechados por otras latitudes.
Tan lejos, tan inmensamente lejos,
En los viejos siglos dibujados sobre la cara del volcán,
Está mi mente atornillada vigilando al sol
Que marcha tranquilo sobre la línea imaginaria del día brutal,
Indiferente, cruel, ajeno y soberbio,
Tan humanamente divino.

La inmensidad surge
Dividiendo los horizontes y las perspectivas,
Escupiendo secretos, ríos de animales y piedras frustradas,
Luces enterradas para atraer a las polillas mecánicas,
Señuelos naturales para momificar al hombre,
Atándolo a la codicia, al poder imaginario,
A la perfección inexistente.

Cuántos caminos borrados,
Cuántos pueblitos borrados,
Cuántos secretos borrados,
Cuántos milenios borrados.
Cuántos ciegos para elevar un nombre de colores foráneos,
Cuántos muertos para enterrar en el lomo casi lunar
La bandera de la propiedad,
Obviando la danza inmisericorde que danzamos inconscientes,
Obviando que el tiempo no es nuestro amigo,
Obviando lo liviano que es una máquina
Frente a la sangre dormida bajo las alturas.

El calor fue esquivado de un salto
Y la maquinaria enterró su costilla en la sal.
Brotó agua donde no la había
Y el  mal consejo dio curso
A la privatización,
A la vorágine neoliberal,
Al río de monedas que se escabulle de los lugareños
Con rumbo al sur pusilánime y servil.
Huye algo que nunca estuvo allí,
Corre desaforado, como perseguido por águilas calvas
Enviadas desde las carcajadas boreales.

Un susurro antiguo me ha despertado
Para mostrarme la danza de los velos de piedra,
Lenta danza ritual, renovadora, imperceptible, inmisericorde,
Forjadora del lecho marino y de la cima borrascosa,
Lúdica asesina de asesinos,
Maternal base de las ciudades viciadas
Donde buscamos el éxito sin éxito.
Fue una mañana, pero no una mañana cualquiera,
Fue la mañana en que el Licancabur me contó un secreto,
Me contó que la perfección no existe,
Que las fronteras son alucinaciones recientes,
Que el flamenco vuela sin patria desde siempre,
Que el viento se ríe al llevarse los sombreros,
Que la muerte se asienta entre quebradas esperando,
Que la ingeniería sucumbirá ante cualquier arrebato cósmico,
Que la piedra es piedra y el hombre morirá sin ellas,
Volverán todas al subsuelo y el hombre morirá sin ellas.

El mundo hizo unos ojos pequeños
Sin pupilas ni párpado
Y los instaló en el desierto,
Miró con la cordillera de visera
Y se vio ínfimamente indefenso
Entre los riachuelos y volcanes,
Con la posibilidad única de despojarse
De la túnica negra de la humanidad
Para sumarse concientemente al océano de donde viene.
Desde la altura cayó un astro
Con el pecho abierto,
Cantando soles y galaxias.
Los ojos chorrearon conocimiento
Para que la humildad entrara en la conciencia:
Somos diminutos,
Somos dueños de nada,
Somos sal en el mar,
Somos presa fácil.
El consejo no ha sido escuchado aún.

Tanto misterio revuelve los paralelos
Que los remolinos se vuelven angulosos
Y pierden el sentido y la razón.
La luna baja de su órbita
A vestir hippies rancios, quizás así sea.
La luna atrae a su vientre
A los que tienen instinto salvaje, quizás así sea.
La luna nos muestra ínfimamente desnudos,
Pero nos vemos distorsionados
Entre el vello del asentamiento donde miramos
Creyendo en la pócima mágica,
Pero da lo mismo:
La luna inalcanzable nos llama a alcanzarla.

"Caminaré millones de años", me dije,
"Y volveré al inicio hecho un puñado de cenizas",
Pues es un decreto: cuando enloquezca
Caminaré hacia los milenios muertos,
A la emboscada de los zorros
Al dormitorio de los volcanes,
No sé hacia dónde, pero caminaré hacia el desierto
A inundarme de viento y luna
Para ser devuelto a la matriz estelar
En un último movimiento calculado.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Mal día


Mal día para estar aquí,
Acorralado entre rostros fruncidos
Justo cuando más bajo vuelo.
El aire es de números rojos.
La mala onda, elástica y violenta,
Retumba en el mundo irreal.
Irreal, porque no sirve
Más que para comprarme los vacíos
Que nunca aprendí a llenar
Y entonces paseo desnudo
Frente a las cámaras de seguridad,
Inseguro.
Y entonces paseo desnudo
Ante los ojos de mi amada
Que no sabe de cóleras volcánicas
Y me pide vestirme con prendas que no suelo usar,
Que no sé usar.

Mal día para estar aquí
Oliendo la putrefacción del mundo.
Mal día para mirar al sol a los ojos.
Mal día para escribir,
Pues la manta hedionda que envuelve a todos
Me alcanza y entrecierro los ojos
Y decido rebuznar para equilibrar la situación.
Un tosco animal antiguo bloquea la luz,
Dejando afuera del marco visual
La esencia de las cosas.
Entre cuentas y garabatos se crían marejadas,
Entre silencios y dudas se crían fracturas,
Esto lo aprendí cuando fracturé mi corazón
En una violenta marejada negra.

Mal día para comprender
La distancia sideral entre los cuerpos
Y sus fuerzas monumentales que deforman
La sinuosa vía hacia la paz, trágica paz.
Los espejismos saturan la quietud
Y de las nubes ausentes aparece
La rabia guardada,
La rabia olvidada,
La rabia tan tuya,
Tan incomprensible.
¿Tenía que predecirlo?
Como si tuviera la capacidad
Innata de leer las razones,
De moldear los caminos,
De cortar las cadenas,
De olvidar los temblores.
Mal día para temblar.

Pasó un río de resoluciones bajo mis pies.
Cantó un búho humeante una tonada conocida,
Como mía.
He decidido andar desarmado por la vía,
Sin más artilugio que mi lengua desnuda.
Ni mis manos llevaré conmigo,
Las dejaré guardadas para hacer mundos nuevos.
Ni mis sueños llevaré conmigo,
Los dejaré pastando para que crezcan majestuosos.
Es un mal día, pésimo,
Pero el sol brilla igual, indiferente.

El peor día será cuando el sol se interese en nosotros
Y quiera abrazarnos.
Hoy es un mal día, pero no tanto.
Bajo mis escamas guardo hilaridad y razones reales.
En mi sangre fría se hunden las viejas penas
Y mueren.
¿Pero las nuevas?
Mejor no pregunto…

jueves, 8 de septiembre de 2011

Camino intransitable

A ras de suelo imito las hojas caídas
Con la mitad de la cara en las sombras
Y la otra en la luz vieja de las estrellas
Desaparecidas antes de los sueños

Silencioso viento
Susurro sideral
Indiferente ante mi reclamo
Y la toxicidad de mis movimientos

Has enfriado el corazón del tiempo
Y has devuelto a tus entrañas a los muertos
¿Cómo descifrar tu indiferencia
En este amargo rincón?

La sed es un mar tormentoso
Que arrastra la cansada vista
Contra las rocas más profundas del ser
Cegado de nacimiento

El miedo es el eco de todos los pasos dados
En la tortuosa marcha de la sangre y del fuego
En el camino se ha levantado
El gran paredón en el que moriremos

Arrastro la sangre hacia una lágrima helada
Para inclinarme ante la muerte eterna
Mi pecado es querer ver lo incomprensible
Y seguir sin comprender nada

Mil nombres, mil palabras
Mil hombres dando respuestas equivocadas
Amoldadas a los ojos ciegos
Como las nubes al cielo

La camino que separa la razón de la verdad
Es intransitable
Pero desde lo alto se puede admirar
Y soñar con morir andándolo

lunes, 29 de agosto de 2011

Uniforme

Vistiendo un uniforme
Me adoso al mundo
Lustrosos colores oscuros me despiertan
Paso piola entre los escorpiones
Me visto desapercibidamente, pero sonrío
No puedo evitar la escarcha en la planta de mis pies
El frío se cuela en la tela sobria para untarme de universo
Juego y también juego a que no juego
Y gano, a pesar de no contar con sangre en los bolsillos
Sangre de la otra
La sangre de los moluscos gigantes que oculta el horizonte
Mi uniforme no llama la atención
Y no pretendo llamar ninguna atención
Ni tener sangre ajena en mis venas
Me quito el uniforme y me enredo entre tus noches
Te espero detrás de la tecnología
Para volver a los albores de la humanidad
Desnudos como estrellas

viernes, 26 de agosto de 2011

Sin nombre

La vida llegó sonriendo
Sin dientes que mostrar
Pasó por mares filosos
Hasta aprender a matar
Y así alimentó a su hijo
Que se haría un viejo añejo
Ahora bajo la lluvia
Llora la muerte, perplejo

La vida es incomprensible
En este espectro de la luz
Les gusta andar de corbata
Arrastrando la estricta cruz
Si miras fijo a tus manos
Veras como el mundo crece
Enrollado en voces mudas
Sorteando lo que parece

Entre dedos somnolientos
El habla fluye invisible
No hay nada en el pavimento
Vestido en tela insensible
Indiferente ante el sol
Con instinto inanimado
Que llama a atender el llanto
Luego de haber masacrado

La vida pasa silbando
Entre autos y avenidas
Al otro lado del mundo
Un animal furioso anida
Mi mueca atraviesa el cielo
Ignorando la parvada
La noche afirma mi aliento
Y mi mente atormentada

Soy un reflejo alargado
Del gran estertor austral
Retumbo en la mano helada
De la cuidad marginal
Me veo por la ventana
Cargando una antigua piedra
Con siglos de hondas fisuras
Sin hermosura labrada

lunes, 22 de agosto de 2011

Fe en la brisa de sus ojos

Nunca ha importado
Cómo el pestañear de los jinetes
Ha truncado el rito irremplazable de alcanzar el saber,
Hoy pétreo de edificios angulosos y cables modernos.
Nunca ha importado, (a fuerza de golpes)
Hasta ahora.

El hedor de las portadas
Satura las heridas y la fe,
Ácida de tanto arañar el cielo.
No hay excusa.
Me avergüenza la cara incógnita del que plasma sal
En la lengua dormida de la calle alterada.
El mar muere,
La tierra arde,
Y al alba, como flores monstruosas,
Las páginas coloridas y sensuales
Que adornan el paseo obligatorio,
Humillan la inteligencia deteriorada.

Caen gotas de verdad,
Cae la trizada inocencia,
La modorra dictatorial se diluye
En carnavales de conciencia inusitada.
Es que estábamos asustados.
Debía venir brisa limpia de temores,
Esperábamos brisa fresca de ideales.
Ha despertado la fracción del cerebro,
Que, ebria, remaba contra el río.
Ha despertado para beber del mismo río
Y atrapar a la foca oscura
Que nos esconde el futuro movedizo y transparente,
Verde, gris y rojo a la vez.

Los dioses de ojos muertos
Festejaron cuando se vieron escritos
En idioma enfermo sobre el lomo de los malditos,
Arqueando el paso triste del caballo universal,
Históricamente hambriento,
Prisionero en las cadenas ensangrentadas
Que amarran la vista al suelo,
La mano al miedo
Y la palabra a la ignorancia.

Hoy se desmoronan,
Se descascaran sobre la tierra húmeda.
Su oración sigue siendo un demonio burlesco
Que se escabulle en las ruinas de la prensa,
Dictando miedo y sopor,
Atrayendo por el poto a los restos de los hombres,
Canarios engullidos, gacelas despavoridas.

Se caen a pedazos
Y al caer invocan mil dioses,
Justificando con fuego la desolación,
Como si su intrusión fuese piedras preciosa
Y no la roca infranqueable que fue.
El caballo universal arquea su lomo
Y salta sobre la roca y las cenizas
Para llegar al río a beberse un buen libro,
Fresco y limpio. Gratis.

Hubiese querido ser parte de la batalla,
Haber enarbolado una bandera sin colores
Y haber comido del cadáver del dragón.
Hoy suspiro y aplaudo con las manos heladas
Y canto desde un silencioso rincón del centro.
Le tengo fe a la brisa de sus ojos.

martes, 16 de agosto de 2011

Lava tus manos en tus propias lágrimas

El viento quebró tus alas
¿A quién culpar?
La lista está reducida
A aquél reflejo en la ventana

El viento extinguió la llama
¿A quién culpar?
Cegado por el silencio
No hay más luz en aquél lugar

Te vi sembrando en la noche oscura
Mirando absorto la inmensa luna
No oíste las señales del viento
No viste que estaba amaneciendo
Adrede no quisiste leer
La letra extraña del universo
La sed antigua hace enmudecer
Y hace ver agua en el desierto

Te vi arrancando entre las espinas
Con la mirada ennegrecida
El pecho abierto y un tatuaje
Con signos que mal interpretaste
Espero que amaine un poco el viento
Y limpie la tierra de tus heridas
Y el velo oscuro de tus pupilas
Se haga un lejano recuerdo

Ahora da igual
Ya no cantaremos la misma canción
Lava tus manos en tus propias lágrimas
Y mantén los ojos abiertos
Que cuando encuentres será genial!

miércoles, 10 de agosto de 2011

En la oficina

Desde donde estoy no se ve la tierra
La luz llega de rebotes
Los hombres usan mascaras de animales fantásticos
Pero son solo hombres

Mis dibujos se ven rojos
Mis delirios escondo como un loco
Para no parecer loco
Ante los ojos de los demás locos

Estoy en silencio
Todo el día hablando en silencio
Sobre las piezas pequeñas
Que incrustamos en el día

Mi pensamiento está en la luna
Pasó de visita por la base de datos
Pero está en la luna cazando misterios
Vestido de mar

Hay cosas que no me interesan
Como los ruts de los clientes
Hay otras que me embelesan
Como los besos de Fabiola

Mientras imprimo la pantalla
Doy un paseo de su mano
Pero debo volver de prisa
Para poder pagar mi deuda

En la oficina están mis hijos
Esquivando el código fuente
Los veo crecer sonrientes
Me afirman y me refrescan

Siempre veo el reloj a la misma hora
La hora del viento
Invento un nuevo segundo
Para poder cantar

Y mientras tipeo canto

lunes, 4 de abril de 2011

El silencio quema

El silencio quema.
Todo se hace terrible y no encuentro tus brazos para cobijarme.
Diste una zancada, luego yo di otra
Y quedamos en las antípodas de la mirada,
Serios, como fósiles sordos que murieron abruptamente.
Te alejas diluyéndote en una nave de susurros.
Lo lamento en reversa, como si las venas expuestas
Fueran plantas muertas al viento, desmembrándose.
Lo dije en cascadas de fuego
Y quemé el delgado hilo en tu pecho.
El silencio quema.
Los bosques de la locura se expanden en cámara rápida
Y me envuelven
Y me empujan hacia el fondo del pozo que ayudaste a destruir.
La hora es la misma que antes de mi muerte,
Mi primera muerte.
Mis recuerdos mueven el mundo de un modo extraño,
Donde siempre estás, aunque te hayas ido súbitamente.
El silencio quema.
El silencio me dice que nada era lo que fue,
Mis antiguas neuronas te endiosan como a una estrella sagrada,
Mi herida abierta teme haber malinterpretado los signos de tus manos.
No hay nada más en el horizonte
Que tu imagen yendo hacia donde no estoy.
El silencio me envuelve como una boa constrictora
Que lentamente vacía mis pulmones,
Mis ojos, mi corazón.
Tengo miedo,
Es un miedo conocido
Que me visita en las soledades reflexivas.
Miro hacia el tupido bosque de la locura
Temeroso de volver a entrar,
Temeroso de no poder encontrar la salida
Que me ayudaste a caminar.
El silencio quema.
El silencio despierta a los monstruos que encerré
Tras largos años de lucha violenta.
Los encerré bajo mares de lágrimas y alcohol
Y ahora te vas, agrietando la fuente que custodia mi semblanza.
Tengo miedo a morir en las llamas
De este silencio sombrío que nos envuelve.

lunes, 21 de marzo de 2011

Llanto en equinoccio

Recuerdo una luna ausente
Oculta detrás de una antena colosal,
Más alta que la cordillera,
Más alta que las aspiraciones humanas.
¿Por qué lloras?
Hija, no llores,
Dibuja una sonrisa de nube
Y las promesas déjalas para cuando leas el sol.
No quiebres tus dedos en martillos instintivos,
No pidas ayuda de vacas de un estómago.
Lee el sol, lee el átomo.
Cuando sepas cómo fluye la palabra
Y se transforma de día a noche,
Con frío y tormentas impredecibles,
Podrás medir con tus dedos finos
La dimensión de tu pensamiento.