miércoles, 18 de diciembre de 2013

Ante los ojos (choque cultural)

Yo ante tus ojos:
De las llamas he venido
A salpicar de sangre el velo.
Tú ante los míos:
Te anclaste al ayer más podrido.
Nosotros ante los de la tierra:
Una horrible quemadura,
Nada que el tiempo no cure.
Ante los del sol:
Un destello inocuo en la eternidad.

martes, 10 de diciembre de 2013

Imagínatelo

Carezco de palabras
En este momento,
En el que se me cae encima,
Como avalancha,
La rutina alimentadora,
El incómodo andamiaje
Que sustenta mi respirar,
El que a veces se desploma
Formando cerros de huesos míos
Tendidos al sol,
Rojos, palpitantes.
Imagínatelo.
Cómo quisiera taparte
Con un velo de dulce rock
Y como en una mágica era
Hacer desaparecer los falsos armamentos
Que se usan para arreglar
Un único
Universo
En esta asquerosa colmena
De universos mancillados.
Supongo que en otra circunstancia
La miel sería dulce,
Por eso paso mis dientes
Por el número más distante
Del reloj,
A la espera
De que la puerta se abra
Y el metro me lleve
A los labios de Fabiola.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Un flaite

Se sube a la nave un flaite vistoso
De contextura árida y espinosa
No se distingue por ser populoso
Más por su humanidad rota y dolosa

No es flaite porque viene de miserias
Lo es porque la sangre no respeta
Ni a quien se cruza en sus huellas espurias
Para salvar su propia marraqueta

En este tiempo de opacos colores
El flaite quiere emular los olores
Que los carteles del mundo desprenden

Sin comprender que un inmenso torrente
De ingenio en su pecho yace latente
Para cambiar lo que todos entienden

lunes, 25 de noviembre de 2013

En el lomo azul del ave desconocida

En algún lugar, en medio de la noche o en la nubosa caminata de árbol, bajo mil ojos o un solo ojo o sobre la alta atmósfera rancia, hedor de marcha, sudor de espejos; en algún lugar, en algún momento, entre el primer día presionando el primer espacio entre el madero y la cordura, en alguna fractura en el camino, entre besos o hemorragias, perdí de vista el cometa que saqué desde el fondo de mi memoria, aquel que con brillo verdoso guiaba mi andar frenético. En la marcha, por desfiladeros me balanceé, dormido en un hechizo de muerte vacía, imagen de los destellos frágiles que llenaban mis dramas infantiles. Creí ir acompañado. Me sentí elevado sobre las cabezas de los animales, emitiendo un sonido desconocido. Nada nuevo, sólo el primer grito de guerra de un animal que no sabe dónde hincar el diente. Y no iba solo. De pronto vi en el cerro de al otro lado toda esa energía, lejos de mi paso cansado. Era una calle llena de líquidos y groserías y entidades borrosas que nunca tocaron el suelo. Yo ahora estoy en otra parte, mirando melancólico cómo florece la hierba y el sol se oculta de mi cara. Me siento un poco quebrajado, como barro pisoteado por el sol. He dejado de bramar. Me he vuelto tierra. Me he cansado sin saber a dónde llegar y desde una triste terraza sangro por las manos. De un charco bebo y entro en un sueño pequeño, suave, tumor invisible que me camufla en la montaña. Sueño que voy en el lomo de un ave gigante, desconocida, nunca vista por el ojo humano, que entre las hojas de verdes profundidades sale despedida, con una consigna poderosa asida entre las garras, con la destreza suficiente para llamar la atención de los astros y con brillo propio, no el reflejo opaco de lo ajeno. No es necesario hablarte, pájaro nocturno. No es necesario decirte que el destino está más allá del sol escondiéndose como niño asustado. El destino está en el palpitar de la luna. En el soplido lento y misterioso de la estrella nueva, violenta, incontrolable, auténtica. En el lomo azul del ave atemporal encuentro en mi médula la pista del quiebre en la ruta. Es el miedo, la ignorancia. La palabra quebrada en el centro dormido. ¿Cómo decir Luz sin perder las manos, sin perder los ojos en un destello violento que salpique de sangre los polos distantes? Son materias elementales que se escapan de mi gravedad, que es simple como una avispa. Mi sueño es bramar, pero ni el anagrama resultante es capaz de anclarse en el suelo. Ya mucho he vertido en el llano, que algo ha de florecer algún día. En cada extremo del valle, desde la altura en que quedó mi camino, lleno de vientos que silban en las rocas, hasta la calle que se rompe en mil calles llenas de autos y llantos en idiomas maternos, hay un hilo delgado que brota de mi ombligo. Mi palabra es una puerta, mi dominio es el cosmos, mi dolor es el agua que sale de la roca. Mi conjuro me duerme y mi conjuro me despierta. Desde la altura, en el lomo azul del ave desconocida, me conozco y me enfrento. Soy la montaña cobijando a la tormenta. Soy la tormenta sucumbiendo a la montaña. En la mitad de la noche truenan derrumbes ante la presencia sutil de un hombre descalzo. Yo voy descalzo por los cerros, mirando al otro extremo del valle, perdiéndome al alba con cantos vacíos, como la antigua muerte de mi niñez. No he de temer al sol, porque estoy hecho de sol. No he de esconderme en la noche, porque en la noche tallé mi lengua y di forma a mis ángulos bajo la luna y las estrellas. El muro no está, es parte del sueño pasado, del que desperté cuando bebí del charco irreal que en mi camino apareció. No hubo testigos de aquel hecho. El charco ha estado quizás siempre, pero eso no importa. Más que la orilla de los cerros, importa el lomo azul en el que voy. Importa que me aferre como un parásito a sus plumas y que la nieve no quiebre mis dedos en las vueltas de las corrientes altas. El cometa está aunque no quepa en mi horizonte.

martes, 19 de noviembre de 2013

La hora exacta

Soñé con la derecha
Mirándose las manos,
Asumiendo su gran culpa
Por la intransitable brecha
Que atormenta al ciudadano
Descuidado.
Escuché que la lupa deforme
Se trizaba estruendosamente
Perdiendo su aumento binominal
Azotada por empinada gente,
Que cansada de los golpes
Iba furiosa a votar,
Pero fue un sueño...
Todo ese silencio
Es un tornado que algunos
No quieren aceptar.
Yo, por vez primera
Doblé un pedazo de piel
Y en la urna lo dejé caer
Con la añoranza de un país nuevo
Y cuando me iba
Cantando futuras canciones
Sentí los campanazos
Que indicaban la hora exacta
De la fractura de mi anhelo
Y recordé a un tal Jaime Guzmán,
Que fue un calamar sádico
Cuya tinta aún impregna el suelo entero.
En alguna parte del infierno
Debe reír sardónicamente,
Mientras sus súbditos
Celebran su estrepitosa derrota,
Porque saben que en su juego
Ellos tienen las de ganar.
(Miserables vencedores
En el tablero putrefacto
Que petrifica el aliento.)
Yo también lo sabía,
Pero me ilusioné.
No creí que el peso del sueño
Fuera más de lo que es.
Todo ese silencio
Es un martillo que algunos
No quieren escuchar.
Creí que era la hora exacta
En que todo se iluminaba,
Pero la hora exacta está anclada
En algún lugar del horizonte
Y nadie sabe
Qué tan pronto llegará.
Un lustro, un milenio,
Hay que traerla al hombro,
Si es necesario.
Hay que explicarles a todos
El peligro de quedarse inmóvil.
Ahora sólo espero
Que ella no corte
Los brazos
De aquel niño
Que clama un libro nuevo,
Ese que de las manos
De todos nacerá.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Tedio

Me pasa que escucho cosas y las odio,
Sin razón alguna.
Simplemente discrepo y niego la luz,
Niego las almas y las fronteras,
Niego la lluvia y la canción que no lo es,
Porque soy un árbol perdido en el bosque
Y no puedo escuchar esa canción insoportable
Que suena como una máquina pesada
Que aplasta la tierra, la uniforma,
La trivializa.
Luego acepto lo inaceptable.

Me pasa que me despojo de los años que tengo
Y me vuelvo un mono descontrolado
Y luego de pensarlo por pesados segundos
Me duermo
Y vuelvo a tragarme las esquinas del mundo.
Por eso estoy acá, vestido de piedra,
Destruyendo la realidad.
Pertenezco a otro momento,
Pero acá estoy, construyéndome
Una sonrisa con los restos
Que dejaron las estrellas que murieron por todos nosotros.
La vida se fue a otro lado.
Dejó una mala copia
Y se fondeó en el hondo cielo.
Esto no tiene nada que ver
Con la vida.
Es un relato antiguo mal contado,
Como estas letras
Que tiemblan y no lo saben.

lunes, 11 de noviembre de 2013

La protesta

La calle suena grave como un gallo
Maltratado que incomoda cierta paz.
Son rezos que ha absorbido siempre el fallo
De la fuente que baña de agua falaz.

Tanto maltrato ha formado el talante
Rebelde de apatía manifiesta,
Pero ya no queda puerta que aguante
El embate justo de la protesta.

El tiempo de ahora no es para juzgar,
Es tiempo de, por fin, poder extirpar
Tanta viruta dentro del corazón,

No del hombre que levanta pancarta,
Si no, del miserable que fomenta
La injusticia, la mierda y la desazón.

martes, 29 de octubre de 2013

La voz del viento o El vuelo del ánima de pelaje raro



Se acabaron los caminos eternos.
Pon tus patas en las copas arbóreas,
Porque el frío de los nuevos inviernos
Viene a fiscalizar tus plumas áureas.

Yo, viento, te traduciré el secreto
Para que primes con un don dormido.
Hará que todo parezca obsoleto,
Te alzará por reino desconocido.

Vuela, ánima de pelaje raro.
Deja la tierra para el ser bárbaro,
Mátalo desde el cielo tan callado.

Te apadrinaré hasta que el sol se muera
O hasta que el tiempo se ensañe y te quiera
Suplir por bicho más sofisticado.

Basura matutina

Todas las mañanas
Los restos de la vida
Mal gastada
Atiborran el suelo
Camino semidespierto
Pateando la hojarasca
Que se confunde entre túmulos
Irregulares de basura
Sorteando la comida
Que alguien reclamará
Suena un diminuto silbido
Que despierta en mí una parte primitiva
Es el canto camuflado de algún ave
Que sobrevive entre las piernas
De la gente apurada
No todo es tan siniestro
Pienso evadiendo los gases
Despedidos por las agresivas micros
No todo es tan oscuro
Repito y saludo
Al abuelo que barre su jardín
Él me devuelve la sonrisa
Y sus dientes ausentes brillan
Como el sol que se alza
Tras la cortina gris
De la ciudad

lunes, 28 de octubre de 2013

Una banda tributo es como un fuego

Una banda tributo es como un fuego
Que en la piel no provoca quemadura
Sólo insufla a los músicos el ego
Calcado como de caricatura

Eso está bien para un adolescente
Pero no para el músico derecho
Que avizora con claridad de mente
Que la identidad nace en propio pecho

Da lo mismo su derecho a repetir
Como loro desteñido sin sentir
Voz propia y darle alma a voz ajena

Peor es el caso del que tiene un lugar
Tan esencial para la hoguera incendiar
Y de pobres petardos lo rellena

viernes, 25 de octubre de 2013

De tu lengua resbalo

De tu lengua resbalo
Y caigo mil veces en tu pecho
Me aferro con los labios
Cada vez
Pero caigo
Quiero caer
Me deslizo por tu vientre llano
Como húmeda avalancha
Lamiéndote la carne
Y los huesos
Hambriento
Muerdo tus caderas
En frenesí
Cavo buscando agua
Entre tus muslos nocturnos
Y un océano encuentro
Tu música
Bulle telúrica
Tremenda
Como sinfonía cósmica
Tus ojos eclipsados
Por sobre el horizonte
Tus senos alzados
Tus manos en mí
Yo en ti
Tu magnética mirada de origen profundo
Me anudo a tu carne morena
Te gozo
Como la luna goza brillar
Te exploro
Hasta que te consumes
Mis dedos te saben
Mi lengua te sabe
Como placas tectónicas
En subducción
Nos aturdimos
Y la magnitud escala
Y nos miramos y vemos el inicio
El fondo del universo
Una ola te revienta
Un relámpago nos ciega
Somos leones dueños de la sabana
En tu piel las constelaciones
Se desarman
Y caen rendidas
En la cama

martes, 22 de octubre de 2013

Una encuesta dijo

Una encuesta dijo
Que estábamos a la deriva
Que no entraría aire puro
A las casas del país
Y aunque festejen como borrachos
Los candidatos a flores secas
El destino de la patria
Será pacer por tiempo largo
Por los huertos
De la nodriza enferma y codiciosa
Que rige nuestro andar

De palomas grotescas
Se llenan las calles
Muerden estas con rabia
Las canillas del ciudadano pusilánime
Que empapado de miedo
Escucha sus huesos
Trizándose
Y sus monedas rodando por el suelo
En fuga
A la luz fría de la televisión
Bajo el ojo
Del banquero o del Mesías
Amenazado de muerte
En los discursos
Si algo cambia de lugar
Amenazado de caos y Apocalipsis
De invasión y perversión

Horda de hipócritas

Nadie dice regar
El árbol torcido
Ni nadie quiere sembrar
La semilla transformadora
La constitución
Traía entre sus letras
Agentes corrosivos
Que carcomieron
Los sesos y la lengua
De toda una
Generación
Piedras hundidas
En el cieno
Aves de alas atrofiadas
Capaces de dormir
En la catástrofe
Padres idiotas
Que ven cómo sus hijos
Encapuchados y embravecidos
Golpean y golpean
En la sala de clases y en la calle
El vientre escamoso
Del animal sagrado
Y exponen sus entrañas
Sus putrefactas entrañas
Y con el miedo heredado
Los llaman a dormir

No duerman nunca
Hijos azules
Padres del nuevo Chile

Una encuesta dijo
Que perdimos el sur
Que vendimos los ojos
Al vigía foráneo
Que hay un futuro
Oscuro e inmóvil
Como el de los últimos 40 años

Yo no creo lo que dicen las encuestas
Yo quiero refundar el país

domingo, 20 de octubre de 2013

¿Quienes fuimos?

¿Quienes fuimos
Dentro de esa nube espesa
Mientras se quemaba el tiempo
Tras esa torre al final del siglo pasado?
Fuimos ignorantes rebeldes
Que tronaban botellas
A cualquier hora
Fuimos los borrachos
Alegres que tambaleaban
Sus flacuchentos cuerpos
Por las calles de todas partes
De un lado a otro
Como astronautas
O animales
En ambientes inapropiados
Qué manera de reír
Cuando se escuchaba
Nuestro nombre
Pronunciado con ira y locura
Por el patio vacío
Qué manera de elevar
La conciencia inconciente
Que perdida entre consignas
Chorreaba sangre y materia gris
Qué manera de destruirnos
En la ciudadela
Decorada con graciosas
Escenas de cacerías prehistóricas
Qué manera de ignorar el futuro
No sé ustedes
Pero yo no me arrepiento de nada

Luz

Formas extrañas lavan el cielo
Entre letras bastante ilegibles
Pero directas
Como rayos de sol
Costó trabajo leer
Las malas escrituras
Que arrebatan el suelo
Y como bruma oscura
Congelan de pavor
Lo que dure la vida
Tanta magia en un rayo
De luz
Una nube en llamas
Un ocaso perfecto
Obstaculizado por la porfía del hombre
En leer al revés

jueves, 17 de octubre de 2013

La casa del maestro



La casa del maestro
Tiene torres escondidas
Está sembrada de poemas
Y muebles viejos
Que le dan un toque
Bondadoso a su locura
Me invitó a pasar unas veces
Para que yo escribiera
Y heme aquí
Ahora somos vecinos
Pero él no lo sabe o se olvidó
La casa del maestro
Tiene túneles
Que la conectan con
El barrio entero
Su techo da a las venas
De la plaza
Y a las caras de toda la gente
Que allí crece
Mientras él canta como un tren estrellado
Nos volamos en su patio
Interior
Y una vez contemplamos Canopus
Vecina de Beta pictoris
Él no lo sabe o se olvidó
Pero maestro:
Hay poesía en su radio

Es recién hoy

Es recién hoy
Y dejo caer mis sobras
Enclaustrado entre verdes
Pesares
De presión obligatoria
Supe cuatro cosas
Que me circularon durante
Un silencio
La senté
Y la dejé tocar el aire
Yo
El de pocos bienes
Depresión obligatoria
Con este cuadernillo
Me obligo a volar
Por el aire mancillado
Por los años tan lejanos
Y la larga caminata
Que me espera

lunes, 14 de octubre de 2013

La irrupción de octubre

La irrupción de octubre
En el agua desparramada
Actúa como montaña
Frenando la sangre del mundo
En su modo menos hostil
No como en las mañanas calurosas
A ras de suelo
El café y los derrumbes
Me saturan
El peso de la noche ardiente
Y del baile satánico
A orillas de la razón
En octubre se caen los dudosos
Y florecen las espinas
En la voz
Se eleva la tierra
La estrella se acerca
Y nace en la noche
La espesa gelatina
Que aceita la vereda
Pero al final del día
Es cuestión de gustos
Se abre el cielo
Oscuro
Y entre dolores y malestares
Luego del carrete monumental
Chorrea sangre
Y viento humedecido
Por el sudor
Y el ánimo ardiente
Si doy una mirada
Hacia octubres anteriores
Han sido fecundos
En el silencio
En el misterio
De decir nada
La irrupción de octubre
Es como el ave
Que saca de cuajo
La fruta
Y el cuesco lo lleva
Más allá de la vista
¿Estás enfermo?
Entendiste todo al revés

sábado, 12 de octubre de 2013

Canto de un viernes

El punto está equilibrado
Y la evolución se hace
El animal avanza
Hacia la especie de vacío
Que hay entre las masas
Una cosa
Primitiva como un ave
Que acecha
Y canta en la plasticidad
Del relato histriónico
Que me brota de la sed
Ese canto
Tan brígido
Y antiguo
Como el canto
Del crustáceo divino
Que sopla como el invierno
Maldito martillar
Ininterrumpido de la madera
Muerta
La vieja
La inmóvil y mística
El andar
Entre cantos reales
Divinos
Eternos
Misceláneos
Como esa lágrima que pende
De la luna
Yo no sangro
Río
Como el perdido entre la cal
Y la angustia
La planta colgante
Se divierte como niño
Sangrando en el rosal
El plástico y la lluvia
Sangran
Como nadie
Una llama pérfida
Deja de brillar
Como en el canto que nos vierte
En la canción

Escala sonora

Y todo se hace siniestro
Me empapa por completo y surjo
Sin saber ni la más minima
Estupidez
Todo se hace
Se muere
Y suena
Todo se enrosca
Y fluye como si nada
Suena
Explota
Trasciende
Y perdura
Y me ausento
Brillando
Como una hoja
Un poema
La última letra
Es fácil surgir y llorar
Aferrándose a la putrefacta escalera
No hay

Lugar distante
Mentira piadosa de mi sueño
El depósito de la miseria
Estás aquí
Retumbando
Como un desfile
Tenebroso
Piadoso
Dormilón
Me gusta
Me alzo
Divago
Paciente
Como la piedra

martes, 8 de octubre de 2013

Los locos se repelen

En la micro
Los locos se repelen
Trae uno letras ilegibles
Sobre su hombro
Y una sonrisa bonachona
Un No sé y un Da igual
Dígame usted cualquier respuesta
Lo saludo en nombre
De los minutos aplastados
Bajo mi suela
Trae el otro un cuchillo
Frustrado
Un puño iracundo
Y los garabatos de todos reunidos
El hedor de la alcantarilla
Y el lado oscuro
Del rayo solar
Se cruzaron sin verse
En el pasillo de la 301
En un desvío
Hacia el ocaso
Uno nunca lo supo
Siguió su métrica inexacta
Y se despidió soltando flores
El otro lo odió
Todos los segundos
Que duró el encierro
Sin saber que ambos
Son los hijos babosos
De la perfección
Había un tercero
Que se puso a escribir el suceso
Negándose a si mismo
La condición de escritor de sucesos
Los locos se repelen
Dijo abriendo bien los ojos
Frente al teclado
Mientras la locura
Chorreaba
De sus orejas

viernes, 4 de octubre de 2013

Miedo

El miedo es lo que
Ocupa todo el espacio
Y en la noche nos hace cavilar.
Nos aplasta,
Nos muerde las manos.
Lo que nos rodea,
Ese éter impalpable
Por el que presumimos avanzar,
Es el miedo paralizante
Que nos ancla a la simpleza
De un espectador.
De noche somos todos chorizos
Y con el pecho como un mundo
Hablamos de estrellas y futuros,
Pero cuando ese mundo no calza
Con la realidad viscosa
Y nos muestra sus entrañas podridas,
Nos fosilizamos en el instante,
Sin más ilusión que soñar
Y sanar las heridas
Y matar fantasmas sin compasión
En las fosas internas de la soledad.
Pa'qué meterse en huevadas.
Los fantasmas temerosos
Soplan con miedo
Contra los bosques pétreos que somos
Y cuando, paralizados en el tiempo,
Clamamos por razón y justicia,
Nos quitan los suspiros y la belicosa
Marea que vestimos bajo el sol.
El miedo rige las sonrisas.
La calle es un río
Lleno de cocodrilos
Y el empleo está en el hocico
De hienas ensangrentadas.
Con miedo les trabajamos
Para no llenarnos de escamas
Y nadar tras carne fresca
En la oscuridad de la noche.
En las sombras de la noche
Nos volvemos espectros.
No hay peor miedo
Que a la sombra propia,
Que es el que aguanta
A todos los otros.

martes, 1 de octubre de 2013

Alicia en cadenas



Fue así:
Los monos se encendieron
Y quemaron el aire.
Alicia azotó sus cadenas
En el suelo rojo, como
Una meretriz sagrada.
Retumba su paso
En las células de todos
Los pequeños seres
Que rezábamos ahí, aturdidos.
¡Oh, diosa desértica,
Estrella dolida,
Rayo que despierta el canto
De los gallos!
Te venero y sigo tu rumbo,
Vociferando como un demente
Tus venas y tus arenas.
El mundo se hace humo
Y gira cojo como un espiral ascendente
Que orada las voces.
Cruje el aire
Con la pesada carga de tus cuerdas.
Se triza el tiempo
Con la oscura remembranza de tu andar.
Se quiebra la voz
Con la emotiva silueta
Que recreas al cantar.
Llegaste tarde
Y da lo mismo:
¡Bailemos, cónclave de simios!
Somos los que se encadenaron
A los muslos de Alicia,
Entonando sus himnos a las vidas
Tortuosas
Y lamiendo sus fluidos con nostalgia.
Somos los que abrieron la tierra
Para palpar la tumba
Y renacer al son de su oscuridad.
Sacudidas por vientos feroces
Oscilan en vida las osamentas
De los viciosos amantes de tu droga.
Truena el aire.
Truenan aquellos huesos de simio
En el suelo sembrado hace años.
Fruta agridulce y mágica.
Vulva metálica de melancolía.
Alicia en cadenas,
Madre petrificada,
Dolorosa canción enraizada
En la médula de mi tiempo.

viernes, 27 de septiembre de 2013

La primera huevada que entra en mi cabeza

Esto es una cabeza decapitada
Que rueda por el brazo de la galaxia
O una roca desprendida
De la alta cumbre invisible
Alejada del suelo tan real
Esto es un nudo de palabras
Y un juego sin riesgo
En el cual cada pulmón
Descansa del aire enfermo
Suicidándose
Esto sale solo
Esto es como sangre brotando
Del suelo agrietado
Esto no es nada más
Que el choque de los planetas
Es un lamento silencioso
Y escondido
Como una alimaña maltratada
Es la palabra que me nace
Y que es abortada luego
De caer en el sistema
Es el reflejo
La fotografía
De la primera huevada
Que entra en mi cabeza

¡A su salud, fauna pensante!

domingo, 22 de septiembre de 2013

Portal a un nuevo mundo al revés

Veía el mundo al revés,
Adrede,
Y los fierros de los juegos,
Transformados luego en escopetas hechizas,
Se teñían de oxidado atardecer.
El ocaso aplastaba
La plaza desnutrida,
Plaza estéril y yerma,
Cementerio de pureza y niñez
Cerca del borde de los años,
Y los fierros de los juegos
Sostenían un portal a un nuevo mundo
Que se formaba en el cielo
De vez en cuando,
Cuando yo lo quería así.
En la vasta llanura rojiza
Se abrían nuevos parajes
Y yo
Colgando de la realidad,
Pensando en caer
Contra la física y la razón,
Lloraba el paso de las horas.
El color sin nombre derribaba el nuevo mundo
Y la realidad aplastaba más que el atardecer.
Pesan los años.
Desde entonces amo ese color.

Al final

Al borde del final
Se derrama la última gota
De sudor
Ojos enrollados
Caudal de conjuros
La pared se extiende
Hasta el horizonte
Y no estás allá
Llorando
El fin
De los tiempos

miércoles, 4 de septiembre de 2013

martes, 3 de septiembre de 2013

Es un rugido, señor

Es un rugido, señor
Lo que se derrumba en mi cabeza
Un rugido acompañado
De una seguidilla de cuchillos
Punzando a la velocidad del sonido
Los nódulos que me hacen divagar
Y divago
Divago al pulso sincronizado
De la simpleza
De un respirar
De un maldecir
De un escupir
De un viaje
Al centro denso y profundo
De lo incorrecto
Cada viaje
Se sostiene sobre las tensas cuerdas
Y los graves golpes
Del sentido y la razón
Peso grave que hace colapsar
Lo irreal, que existe más
¿Cómo llamarlo?

miércoles, 28 de agosto de 2013

Una lágrima negra

Una lágrima negra
Pende del cielo
Una sombra belicosa
Se yergue en la frente
De cada uno de nosotros
Impuesta
Como si fuera una flecha
Envuelta en papel de diario
Apuntando directamente
A la razón acostumbrada
Lanzada desde las alturas
Sin rostro
Descarada
De la insanidad de los gobiernos
Nueva sangre vertida
Y el mismo perpetrador
Que mira su reloj
Buscando la hora de la guerra
El defensor de la justicia
Descarga sus armas
En la zona plagando
De cicatrices
De huérfanos
De llamas
De cenizas
Y huesos pulverizados
Que tapizarán el suelo
Y se levantarán con el viento
Cubriendo de un manto mortecino
Las mañanas y las sonrisas
El mismo guión
Para abrir heridas nuevas
El mismo hastío
Al otro lado del mundo
Desde el nadir opaco
De los acontecimientos
La sombra se yergue
Y nada se puede hacer
Qué desazón
Mundo de mierda
Si no es hoy
Será mañana
El horizonte está plagado de misiles
Y la historia también
El mazo del juez autoproclamado
Cae sobre la zona
Y dicta los latidos
Para lo que queda de vida
Toda la sapiencia
Todos los elementos
Para asesinar impunemente
E izar la bandera de la muerte
Con otro nombre
Mundo de mierda
Traes libertad enlatada
Soldado acéfalo
Impones
Sombras
Llanto
Bancos
Y malos chistes
Qué desazón
El mundo está roto
De donde venga el disparo da lo mismo
Siempre caerá
Una lágrima negra

lunes, 26 de agosto de 2013

Ojos cansados

Altísima catedral
Rodeada de vientos oscuros
Recibe mi espalda
En tu vidrio trizado
Tan ancho espacio
Aguarda una muerte
Parecida a la mía
Que reserva un lugar en la fosa
Desde antes de nacer

Es que
¿Quién se jacta de haber nacido?

Pináculo bizarro
Torre de supuestos
Veo al precipicio
Y tiemblo en los espejos
El ocaso al frente
La apretujada humanidad
Eludiendo el tufo de los abuelos
La verdad arriba
Más allá del ulular nocturno de los derrotados
Lo necio forma el piso
Y la miseria a todos lados
Todos lados
El reflejo tuerce
La cardinalidad

El viento lo mece todo
Tiemblan los pilares imaginarios
La multitud incomprendida
Avanza a hachazo limpio
A hachazo camuflado
Flecha roja
Flecha azul
Suspiro negro
Delirio verde
El viento es más espeso
Que tu vientre vacío
Que ya asimiló todo

El valor de las madrugadas
Es el que el ciego de tanto sol
El ciego de tanto palo en el rostro
Y de tanto susurrar
No es capaz de dimensionar

La dimensión del ocaso
Es la que cae encima
Y estruja
Los ojos
Cansados
De ver la nada vacía
Llenándolo todo

jueves, 22 de agosto de 2013

Tu mirada

A Fabiola
¿Te acuerdas de la primera mirada?
Tú cargabas un abrigo extranjero,
Yo flotaba en la nube saturada
De aquel bar tallado en oscuro hierro.

Tu mirada vino de otro paraje
A llenarme de estrellas majestuosas,
A decorar con ondas mi bagaje
Y a matar las ánimas pantanosas.

Más que luz son tus ojos al despertar
Dos ventanas, una al cielo y otra al mar,
Volcanes dormidos por una canción.

Y si mi canto te logra remecer,
Es que de tu mano quiero envejecer.
En tu mirada existe la perfección.

martes, 13 de agosto de 2013

Risa en la oscuridad

La brisa fría
Indica el momento
Un rayo horizontal
Entra en tonos de sangre
Y de a uno
    Se abren los ojos
Del sueño perdido
Es el débil llamado
Que sólo yo escucho

Sol naranjo
Al atardecer
Me voy a deambular
Cada paso me acerca más
Risa en la oscuridad
Me abrigo con el manto salpicado
De soles iracundos

Aire azul
Y bóveda oscura
Una nube moribunda
Sepulta el día
Espacio espectral
Rito mundano
Me fundo en tu sangre
Bebo tu luz

En la noche se ven los dioses bailando
Y su magnífico desinterés
Riendo nos ven caer
Riendo nos ven soñar
Risa en la oscuridad
Risa en la oscuridad
Risa en la oscuridad
Risa
    En
        La
            Oscuridad

miércoles, 24 de julio de 2013

Con la tijera

Llega un momento
En que estás con la tijera
Cuando se desbordan los mares
Y no queda ni una roca
Donde sostenerse
Parte una nave
Parte
Partida a la mitad
Se hunde en el mar humeante
Se presentan las estrellas
Y la muerte
Y la vida
Y las canciones
Pero la tijera corta
Ese cordón con el suelo
Y flotando en una etérea marea
Nos silenciamos
Pero nadamos
Y volamos
Y no hay puerto
Ni tierra firme que nos ate
A las canciones
A la vida
A la muerte
A lo que no ha pasado
Ni pasará
Mientras suena el universo
Con su mejor voz
Y todo vibra
Pero la tijera...

Los suspiros silenciados me obstruyen la razón

Ha pasado tiempo
Como una mano en el hielo
Paso de día a día
Por mi lengua
Mil palabras aladas
Todas de piedra
Se hunden en el agua
Cristalina
Imbebible y alejada
No miré
Cuando hice lo que hice
No me atreví
A distinguir mi paso bruto
A desenmascararme
En la soledad
El hecho
Susurra
Taladra mi cordura
Y se me eriza la columna
De tanta voz callada
Donde las letras se oxidan
Y las víctimas cuelgan
Del fierro de la cortina del baño
Ha pasado tiempo
No lo vi
Pero lo hice
Corté la rama donde me poso
Sobre una cama desarmada
Se vinieron de pronto
Explotó
Ante ojos incólumes
La certeza del todo
Bajo un cubo cotidiano
Sin saber nada
Los apagué
Fui yo
El que atentó contra el universo
El que negó la eternidad lógica
El que llora el paso torcido
Cuando quiero
Ser espada y cortar la noche
Me muerdo los labios
Y sangra mi coraza
De tibios tréboles
Y de notas adoloridas
Los suspiros silenciados
Me obstruyen la razón

lunes, 10 de junio de 2013

Marcha de saurópodos



La seca piedra
Que florece desnuda en la nada
Da testimonio
De la marcha estruendosa
Que azotó la tierra
Mucho antes del tropiezo
De los hombres.
Cuando el frondoso bosque
Sucumbió ante las edades,
Perpetuó entre sus venas
La senda donde marchaban
Las bestias de color imaginario,
Los gigantes gráciles,
Como nubes cargadas
De aguaceros vitales:
Cumulonimbus que ramoneaban
Entre bosques de hojas pretéritas.
Eran viajeros colosales
Que en divinas atalayas
Custodiaban sus dominios,
Sobre arbustos olvidados,
Sobre monstruosas sombras
Y paisajes desconocidos,
Cobijados del mundo
En la altura inconmensurable
De su reino,
Refugio seguro
A su sangre, a su herencia,
Refugio su inmensa
Y olvidada silueta, tan grande
Como una familia de horizontes
Marchando en ruidoso silencio.
Una sinfonía profunda
Inundaba las mañanas antiguas
Y anunciaba en los huesos
Su paso señorial.
Aquella sabana fue
Una sonrisa en la tierra,
Hoy es un gesto de dolor casi eterno.
En sus cicatrices queda huella
De aquella manada deambulando
En busca de hojas frescas,
Siendo asediada
Por cazadores terribles,
Evolucionando.
Hoy el viento amenaza sus vestigios
Con su caricia cortante
Que orada de a poco
El susurro del tiempo.
A los buscadores: busquen sin amenazas.
A los reconstructores: reconstruyan sin límites.
A los imaginadores
De aquel pasado majestuoso,
En el que nuestro tiempo
Basó su perfil,
De donde se sacó
Más de un molde
Para que hoy contemos historias
Hacia atrás:
Imaginen para hacer crecer el mundo.

Imagen de aquí

viernes, 31 de mayo de 2013

Canto al silencio



Le canto al silencio
Porque me ha permeado hasta los huesos,
Porque es la catedral
Donde le rezo al universo sordo
Y es donde guardo las piezas
Oxidadas
De mi escuálida armadura.
Soplan las voces
Mi callada nave.
Mecen mi rumbo a tierra sólida,
Donde todos esperan algo,
Pero me alejo con firmeza,
Guiado por silenciosos cetáceos
De pensamiento azul.
Me alejo por el camino de las estrellas,
Hacia las tormentas de mar adentro,
Bien adentro,
Y con melancolía ritual
Cuido mis heridas.
No es un viaje placentero,
Pero en silencio
Suelo interpretar la niebla.
Las formas violentas
Que emergen de pronto
Disipo en tormentoso silencio.
Es mi camino.
Le canto al silencio
Porque es mi idioma.

jueves, 16 de mayo de 2013

Ave negra

Pájaro oscuro
De denso vuelo
Tu ojo malsano
Se fija en mí
Sobre mi hombro
Te posas lerdo
¿Traes malas nuevas
O sólo humo gris?

Con suspicacia
Cierro las puertas
Traigo fantasmas
En la soledad
Sufro por nada
Ave de muerte
Llévate el miedo
De mi reflexión

Vete bien lejos
Donde no hay gente
Calla tu cruel
Trinar doloroso
Bate tus alas
En otra parte
Donde no sienta
Tu insano hedor

Ave negra
De dorso triste
Antes he andado
Por tu estela
Cómo espantarte
Sin desangrarme
Llévate el cieno
De mi corazón

lunes, 6 de mayo de 2013

Sobre la extinción del rinoceronte negro occidental



Las fauces hambrientas
Rechinan sobre la tierra
Casi estéril,
Tan maltratada y transformada,
Que de a poco
Se le fuga la vida.
Se fuga a balazos,
En transacciones,
En secreto,
Delante de nuestras manos,
Tan cerca
Como un fuego invisible
Y sin control
Que achurrasca los dedos,
Aunque no lo sintamos.
En salas pequeñas se vende
Lo invendible.
La humanidad es un parásito
Que enferma la corteza
De la tierra
Y la deja moribunda.
Pudre todo a su andar,
Pero no es la esencia
De la humanidad andar
Destruyéndolo todo,
Es la esencia del capitalismo
La que destruye
En un chispar de dedos
Lo que por millones de años
Se ha formado
Hasta llegar a esta
Fatídica época.
Se cortó el cuerno
Al rinoceronte
Para que un grupo
De chinos delirantes
Pueda saciar su instinto.
Se acabó con el último
Rinoceronte negro occidental
Y el mito acecha al resto.
El mito cargó las armas
Y las bestias emprendieron
La empresa de cazar rinocerontes.
Una rama espléndida
Del árbol que nos cobija
Fue cortada de un machetazo
Por un bestial apetito
Sazonado de eterna ignorancia.
Me avergüenzo de habitar
Esta tierra
En la que la vida
Se tranza
En el mercado.
Me avergüenzo del hombre
Que persiguió
En la sabana amarillenta
Al último rinoceronte negro.
Cargo con la sangre de aquella
Magnífica criatura
Que nunca pidió ayuda,
Que ignoraba la lápida de marfil
Que cargaba en su frente.
Me avergüenzo de los hombres
Que no salvaron de los hombres
Al último rinoceronte negro,
Que esperaron a que la sangre
Inundara los mercados
Y los titulares
Y las manos del mundo,
Para hacerse sabedores
De la tragedia que pudieron evitar.
Me avergüenzo de llorar así
Y no poder dar caza
Al cazador de rinocerontes
Que entre cuernos de marfil
Brinda su última venta
Millonaria.
Millones de pesos.
Millones de años.
Millones de lágrimas.
Todos deberíamos ir a buscar
A esos mal nacidos
Y cortarles la nariz,
Pero esos mal nacidos
Somos nosotros,
Que con la suela podrida
Entramos en el bosque,
Enfermamos el humedal,
Hacemos vertederos
De la playa y el manantial,
Gastamos los ríos
Para echar a andar
El teléfono que mañana
Estará obsoleto,
Encerramos en estilosas jaulas
A animales enfermos,
Mutilados,
Deformes y lujosos
Para ser la bestia
Más bestial
Ante los ojos de la bestia
Que dicta los instintos.
El rinoceronte negro se extinguió
En nuestras manos
Y la penosa lista
Sigue avanzando
Y aunque no lo aceptemos,
Estamos en esa lista.

miércoles, 10 de abril de 2013

Es otoño (lejana mujer)

Es otoño.
Se nota
En tu mirada triste
Y en mi sangre
De denso caudal.
Vuelan hojas
Y documentos,
Soplados
Por el aliento
Rutinario
Del traseúnte invisible.
Tu pelo baila
Endemoniado
Entre las caras desconocidas,
Lejos de todo.
El tráfico espeso
Drena
Las sonrisas
Y el sol ausente
Me mira
De reojo,
Indiferente,
Y yo, apenado
Y desangrado,
Batallo en sequía
Por una sonrisa tuya,
Lejana mujer.
Estamos
En un plano diferente
Al que nos vio
Nacer,
Lejana mujer.
El otoño llegó
A iluminarte el semblante
Triste,
A causa de mi imperfecto
Andar
Por la rutina
Del amor,
Que,
Sin desearlo,
Apago.
Eso leo
En las nubes
Matutinas
Y en tu ausencia
Intencionada,
En la amenaza
Camuflada
Y en el beso
Que no fue.

Hoja seca,
Lista a consumirse.
El viento te lleva lejos
De mi.
Hoja seca,
Con glorias jugosas
Anteriores
A la ventolera
Que me tapó
En papeles.

Estás cansada
Y yo también.
Camino frío,
Helada de otoño,
Mañana silenciosa.
Quiero que sonrías
O que grites descontrolada,
Que brilles y opaques al sol,
Como solías hacerlo.
No me odies
Por sufrir más de la cuenta.

Eres
La hoja
De otoño
Que
Llora
En la cama solitaria,
Esperando
Un
Fósforo
Que te queme
Como corresponde.

martes, 9 de abril de 2013

No tengo plata



Como una flecha silenciosa,
Cala hondo
La ausencia de plata
En los bolsillos.
Hace desvariar,
Marearse en la razón.
Torna espeso lo trivial
Y una montaña el regreso a casa.
Taladra en silencio
Los pensamientos,
Hasta volver
Indeseable
El paso del tiempo.
¿En qué momento fue desfondado
Mi bolsillo ciego?
Pues, nunca estuvo lleno,
Ni nunca se llenará.
La plata fue hecha para brillar
Y dejar sin alma
A quien le da demasiada importancia.
Así, el apetito se enferma,
Se ven espejismos
Y se valora lo que nada vale.
¡Despreciable billete arrugado,
Te maldigo endeudado!
Pero es doloroso carecer
De dinero para andar
Y cumplir
Y comer.
No tengo plata,
La gasté.
Me queda lo suficiente
Como para emborracharme
Y llorar
Por no tener plata.
No tengo plata,
Se me fue
No sé por dónde.
No sé dónde buscarla,
Ni como no extrañarla.
No le doy importancia
Y la derrocho
En gotas arrumbadas
De frío licor
Y cerros de hojarasca.
Pasa fugaz por mi cuenta
Y se esparce en la bruma hostil
De la capital del capital.
Mantiene el trote ligero
Para horadarme los pies en silencio.
Ando pato por el centro del país.
No sé contar
En idioma financiero,
Ni me interesa aprender.
Quiero tener certeza
De que falta no le hará
Pan a mi descendencia
Y que podré mirar al cosmos
Sin tener los bolsillos llenos.
Te maldigo, ala embrujada.

miércoles, 3 de abril de 2013

La soledad



Una arrugada e irónica anciana
Cree que me insulta
Recordándome lo solo que estoy,
Pero está equivocada.
Estoy de paso, no más.
Vine solo y me iré solo,
Pienso mientras compartimos
La senda de la muerte.
Ella se desangraría en soledad,
Yo me alimento en ella.
La disfruto cuando lo amerita,
Como cuando el universo
Se desnuda frente a mí
Y bailan los insectos
En un suceso tan invisible
A las bandadas de ojos parcos.
A veces la sufro.
Soy como la piedra en el río
Que el agua erosiona sin piedad
Y que el sol, cuando baja el caudal,
Abraza y quema todo el día.
El agua se va, llevándose arenas hondas.
El sol se va, dejando la herida expuesta.
No hay nadie alrededor,
Aunque todos estén
Bailando y riendo
Y huyendo despavoridamente
De la soledad,
Cayendo en denigrantes pasajes
Por no estar solo,
Mintiéndose para poder
Bailar con alguien en la niebla oscura.
Yo sólo espero terminar
Mi catedral etérea
Antes de que deje de sentir
La soledad.

lunes, 25 de marzo de 2013

Pesadilla

El silencio es tal,
Que escucho consumirse el cigarro.
Mis latidos me torturan.
Inhalo silencio
Y aplasto mis pensamientos,
Los extirpo levantando
Los ojos al techo.
La sangre
Suena como un torrente remoto
Hundiéndose en la montaña.
La tierra en mis manos
Suena como una estampida
De enormes bestias en la tundra.
El silencio es tal,
Que la luna abre un surco
Al atravesar el cielo
Y cruje
Como mis huesos azotándose.
El humo del cigarro avanza
Como arrastrándose en la arena.
Mis parpadeos
Son derrumbes de monumentos históricos.
Todo este ruidoso paraje en el silencio,
Que nace de mi temor
A escucharme divagar,
A pensar más de la cuenta,
A animar tótems caídos,
No ha logrado apagar
La pesadilla de sostener
Una cuerda roída de silencios
Y caer como un imbécil
Por los barrancos inventados
Que pongo al frente.

jueves, 21 de marzo de 2013

Legítima pregunta

 En este incómodo mirador
Y con la ropa impregnada de ignorancia,
Vuelvo los ojos al cielo
Preguntándome por lo que no se ve,
Lo que está más allá
Del humo y de los semáforos
Las prendas alegres y los montajes,
Los papas y los lanza-misiles
Y aquellas cosas por las que transito
En silencio y que ignoro ocasionalmente.
Es difícil dimensionar el universo
Hundido entre tantas trampas,
Con la espalda herida
Por el flujo violento
De los capitales huidizos
Que alimentan a los forajidos.
Desde mi silla tullida cuento hacia atrás,
Hasta el inicio de la materia y el tiempo,
Hasta el improbable sonido
Con el que se inició la música,
Que a veces es sórdida y triste.
Partículas inquietas, energías mudas,
Desnudas explosiones,
Que encadenan los hechos
Y dan flujo a una historia
No contada,
Se muestran ante los ojos
Y destruyen cada letra del alfabeto
Para enrostrarnos la insignificancia
De nuestro pesar.
Nada es al azar.
Nada fue intervenido por Dios.
Dios no cabe en esta ecuación.
Las estrellas y los planetas
Son una magnífica imperfección
En la sopa primigenia
De los elementos.
La luz no existía,
O bien, no podía existir.
Estaba atrapada entre los ríos
Compactos de energías inimaginables,
Estaba esperando respirar
Para existir.
El tiempo no existía,
O bien, era otro tiempo.
Estaba desfigurado, con la cara volteada
Y con otro tipo de ojos,
Que hacen imposible su cabida
En nuestra mente pequeña.
Gritaba en lengua muerta.
El estruendo se escucha aún.
De las estrellas estamos hechos
Y no del barro sagrado.
Las partículas bailaron
Y en su danza hicieron un sol,
Que drogado y furibundo
Vomitó resplandores y planetas,
Unos como el que habitamos.
¿Sabemos dónde estamos?
Yo no lo sé, pero sé
Que mis átomos fueron forjados
Al interior de una estrella.
No fue este sol, fue uno extinguido
Que iluminó otros astros
Que a su muerte devastó,
Como pasará con esta tierra
Un día en otro tiempo.
Tú y yo estuvimos en esa estrella.
Quizás nos amamos
En una forma incomprendida.
Quizás nuestras partículas se entrelazaron
Y liberaron energía
Como lo hacemos nosotros hoy.
No sabemos dónde estamos.
Pasamos los ojos sobre la tierra húmeda
Y no nos vemos, porque
Estamos encallados.
Pasamos los dedos por los volcanes
Y no los sentimos, porque
Estamos distraídos.
Pero sé que cuando toco tu piel
Toco el universo.
Cuando beso tus labios
Beso el interior de las estrellas.
Cuando miro tus pupilas
Veo el principio y el fin.
Estamos conectados
Por un lazo sideral,
Una maraña inentendible
Que une a moros y cristianos
Y que moros y cristianos
No se atreven a desvelar.
Hay interés en la basura
Y en la inmediata satisfacción de la duda.
¿De dónde venimos?
Legítima pregunta
Que truena entre silencios.
La respuesta es desenterrada
De oscuras percepciones antiguas,
Despojadas de conocimiento
Y plagadas de nubarrones.
De modo simplón se da rienda al entendimiento,
Pero el horizonte está demasiado lejos
Como para creer en cuentos viejos.
Algo nos une a ese rincón ínfimo
En el fondo cósmico.

jueves, 14 de marzo de 2013

Los lazos heredados

Hay tensión en el cielo.
Entre el humo negro
Se evaporan las lágrimas
Y el olor a azufre inunda
Las esquinas de los ojos.
Las cabezas de ganado perdido
Lloran bajo los sauces
O a la sombra de la montaña
Esperando el paso de un ave imaginaria.
El mundo no ha parado,
Pues hay muchos gatillos que jalar aún.
En nuestra posición intermedia
Entre el fuego y el aire,
Fácil es perderse con la mirada puesta
En las manos sucias.
Comerciantes infectan el cielo,
Militares revientan el horizonte,
Religiosos venden vendas
En la esquina lejanas de la perspectiva,
Atrás de la montaña dorada,
Lejos de las lágrimas embrutecidas.
Entre los cadáveres hay flores
Respirando con dificultad,
Cuestionándose la edad o la sombra,
Sin saber su estatura de ser.
La vista está puesta
En arcángeles vistosos,
Vestidos como antaño,
Pisando las entrañas del mundo enfermo,
Pero más allá hay un mural,
Un bello mural oscuro,
Pintado antes del primer recuerdo.
Por creer en el encierro
Moriremos encerrados,
Apaleados por el humo lejano,
Aplastados por la bufonería
De un hombre-paloma
O un ingenio beligerante.
No hay mejor lugar
Para apreciar el páramo yermo
Donde moriremos
Que la altura increíble
Que pueden alcanzar los ojos
Cuando se despojan de
Los lazos heredados.
Ni la muerte puede nublarlos.

viernes, 22 de febrero de 2013

Mis cuatro amantes

Me alejé de improviso y sin notarlo
Había dejado a mis cuatro amantes.
Tanto manosearlas me hizo pensarlo,
Pues, ya no las sentía como antes.

Las dejé para irme a cantar solo
Prescindiendo de toda compañía.
Me fue mal. Las busqué en mi desconsuelo,
Las pillé durmiendo en la lejanía.

Mis dedos en llamas las recorrieron,
Una a una por sus trastes se hundieron,
Remeciendo todo el cuerpo y el alma.

El sonido retumba en todo el mundo
Siguiendo mi instrumento a lo profundo.
He vuelto a acariciar el bajo en calma.




Imagen desde http://www.bass-guitar-essentials.com/

jueves, 21 de febrero de 2013

Tiuques



Sin querer llegué a la última línea,
En la que la ciudad pierde su forma.
La chacra se expande y resulta idónea
A juegos de niño sin ni una norma.

Los tiuques intentan hacerle daño
Al niño que invade su nido oculto,
Se lanzan feroces cortando el paño
Y el niño se hace un pequeño bulto.

De aquella chacra no hay ningún vestigio.
Con esos niños tuve el privilegio
De compartir cosas fundamentales.

Pero, sin ni un motivo en particular,
Solo a los tiuques he visto deambular.
Rápido se secaron los barriales.


Imagen de http://www.fotonaturaleza.cl/

miércoles, 20 de febrero de 2013

La perfección no existe

La perfección no existe.
No es más que un punto
En el que uno, como observador, no sabe
Lo que está pasando.
La perfección no existe.
No es más que un fragmento de la vía,
Un movimiento o un destello
En la inmensidad del cielo.

Como el atardecer,
Que es perfecto.
Si la derramada estela ensangrentada
Perdurara,
Se volvería como una cara
Pasajera
Y no haríamos caso a sus gestos
Dolorosos, ni gozaríamos
De sus detalles oníricos.

El amor es perfecto,
Mientras dura.
Su efecto sincero se gasta,
Como una montaña lacerada
Por un ventarrón inquieto
O por un glaciar grotesco e impredecible
Que desciende a saciar su sed,
Arrasando con todo,
Hiriéndolo todo.
Su bálsamo se corrompe
Y llama a la desesperación,
Donde es fácil ahogarse.
El amor es perfecto
Y en esa ventana de perfección
Hay que vivir mil veces
Y leer árboles y ojos felinos
Antes de que caiga el velo.
¿Quién sabe si de aquí a mayo
Estaré solo nuevamente?
La imperfecta certeza
De que no hay perfección
No me deja caer.

No sé qué está pasando.

Una mujer es perfecta,
Pero está aburrida.
Su mirada implosiona con los días,
El verdor de sus palabras
Se vuelve amarillo hiriente.
Ya no ataja las olas
Y no me explico qué está pasando.
La mordida se desprende
Y las sangres se cortan.
Nada es perfecto.
Si tan solo supiera qué
Está
Pasando.

Pues bien,
La perfección no existe.
En las cimas de mi tiempo
Encontré la perfección
Y la suavidad de un atardecer eterno,
O una mirada perfecta
Que me llevó a las alturas,
Pero la perfección envejeció
Junto conmigo.

Ni la vida es perfecta,
Ni la muerte.
Ni los trazos sobre el lienzo,
Ni las letras en el pecho.
Ni los hijos,
Ni los padres,
Ni los espejos,
Ni los caminos.
Ni la música... ¿o sí?

Me detengo en la deliciosa
Imperfección
De tu costilla perdida,
A deleitarme con el recuerdo
De que un día me amaste
Y que viví la perfección
Con tu pupila como universo.

lunes, 18 de febrero de 2013

Yo soy un desierto



Yo soy un desierto
Abrazado por la bruma de la mañana,
Habitado por bestias sedientas,
Siempre sedientas,
Que temen mirar al sol.
Soy un desierto seco
Humectado por la brisa del mar.
Arrastro arenas ásperas
Desde el hondo valle sepultado,
Que el viento suaviza
Con su paso cariñoso
Y me trae sonrisas:
Cuando las aves inician su rito ancestral,
Cuando los cactus susurran su historia y la del universo.
Yo soy un desierto
Y siempre lo seré.
Cuando la fresca corriente que traes
A mi lado
Se aleje y se lleve las colonias de sonrisas,
Soportaré contando estrellas,
Soportaré pelando cadáveres.

martes, 15 de enero de 2013

En el camino de los dioses



Cada cierto ciclo de años, uno muy inexacto para nuestro sistema numérico, el Dios cordillerano despierta para encantar a su enamorada, la Diosa oceánica. Él despierta en la forma del animal que le plazca y se adentra en las aguas a buscar a su amada. Ella, energía pura, lo espera en los abismos más oscuros, lejos de la vista de los astros. Cada uno de sus poderosos encuentros ha hecho que el equilibrio en la tierra se conserve y la vida evolucione, que los mares sean mares y que el cielo sea del color que lo conocemos. Su último encuentro ya debió haberse consumado, pero sucedió lo siguiente: cuando el Dios cordillerano descendió por última vez de la montaña, esta vez encarnado en hombre, se encontró con una gigantesca estructura incrustada en la tierra. No lo esperaba. Con preocupación la observó incrédulo oculto tras las rocas. Daba la impresión de que la estructura estaba viva, pero agonizaba. Estaba envuelta en un espeso miasma grisáceo. Tenía angulosas formas apuntando al cielo, estáticas y filosas, como si quisieran escapar del núcleo y fueran retenidas por una fuerza maligna que infectaba todo. De sus agrietados bordes despedía ruidos desconcertantes. Vio con profunda tristeza una fibrosa lámina pulsante que era la confirmación de que lentamente se iba infectando todo al rededor. El verdor de los bosques había retrocedido frente a aquella peste. Todo estaba contaminado, el cielo, la montaña, el río. Asustado y enfurecido, el Dios cordillerano decidió esperar a que el sol se fuera y así aquella extraña forma guardara descanso. Entonces, a medida que el sol bajaba, vio como 100.000 ojos dorados se abrían lentamente. Quedó deslumbrado. Hipnotizado se acercó a las luces y entró por una de las ruidosas grietas. El Dios cordillerano nunca más salió. Si ahora el clima está raro, es porque la Diosa oceánica está impaciente.

lunes, 14 de enero de 2013

Luz artificial

Luz artificial.
La brisa del que pasa
Me lleva lejos.
A un mapa disléxico prendo fuego
Sobre el piano mutilado,
Entre la rata embalzamada
Y la torre inclinada.
La prehistoria me lee la frente
Desde abajo del portal,
Mirándome con los ojos
Pobremente iluminados,
Tan plásticos
Como el entorno.
Asaltos benévolos,
Canciones repetidas una y otra vez,
Retorciendo la misma parte del cerebro,
Desconectando en el caos,
Desordenando la mesa
Puesta con desdén,
Todos elementos vencidos
En la cima de las prioridades.
Mundo loco este.
La letra destacada no dice nada.
La lata vacía me trae de vuelta.
La ninfa ceñuda se va a su casa.
Hoy pagan?
Esta noche dormiré desnudo.