miércoles, 19 de diciembre de 2012

Tenemos todos derecho a escribir

Todos tenemos derecho a escribir,
Aunque sea para aparentar
Que nuestras neuronas trabajan.
Podemos escribir sobre los peces
Mirando desde arriba de un árbol
O podemos criticar al cocinero
Mientras langüeteamos el plato.
La idea es que crean que pensamos,
Aunque en el fondo
Todos nos vean como un juguete
Abandonado bajo el sol,
Deshaciéndose, descascarándose,
Con la sonrisa y los ojos fijos
Mientras la tierra arde.
Aunque despotriquemos
Contra la altura de Los Andes,
Aunque seamos faranduleros inútiles
Hablando de políticos y no de política,
Pretendiendo dar un ejemplo
A la juventud bovina,
Pretendiendo fraguar opinión
En el vacío desmesurado
De la cabeza,
Tenemos todos derecho a escribir
Y mostrar todo lo infinitamente imbéciles que somos.
Tenemos el derecho a mostrar
El peldaño en el que vamos
O si andamos con un moco en la frente.
Ahora, compartirlo, es otra cosa.


Basado en esto

martes, 18 de diciembre de 2012

Siluetas oscuras



Después de años, cuando el extenso llano oscuro formado por la lava vertida durante la gigantesca erupción del volcán sobre el antiguo valle presentaba pequeños brotes verdes que asomaban tímidos entre las rocas, un grupo de niños se fue a explorarlo. Fueron en silencio, designados por los viejos en contra de su voluntad, pues ninguno de los sobrevivientes se atrevió a adentrarse al lugar devastado. La superficie negra abarcaba toda la vista. La fumarola del volcán, que luego de la explosión desapareció, dejando pequeños muñones filosos alrededor del enorme cráter resultante, se mantenía uniforme en el cielo despejado, casi estática, impulsada hacia el sur por una tenue brisa veraniega. Los niños siguieron el curso de las olas de lava endurecidas hacia el horizonte en sentido contrario al cráter, explorando cada hendidura o formación extraña de aquella morfología desquiciada. Mientras más se alejaban el desagradable olor despedido del cráter se desvanecía y la brisa del mar distante refrescaba la memoria. De pronto un montículo resaltó en el horizonte. Era el destino de la expedición. Al rodearlo, encontraron una caverna perfectamente circular, muy ancha, oscura. Sin embargo, tenía un fulgor extraño, un brillo mortecino, hipnótico, como si fuera la puerta a otro mundo. El mayor de los niños, sin decir palabra alguna, se adentró en la caverna. Los demás cuatro, lo siguieron. La caverna descendía vertiginosamente, pero su superficie áspera permitía a los niños adherirse sin problemas. Los niños se veían como siluetas oscuras, el fulgor fosforescente de las paredes mostraba el camino, las curvas serpenteantes, los obstáculos. En ningún momento el camino se dividió. Siempre fue uno el camino, por lo que salir no sería problema. Bajaron y bajaron perdiendo la percepción del tiempo. Sin decirse nada continuaron bajando quizás por cuánto tiempo, sólo siguiendo la silueta negra del niño de adelante, sin hambre, sin sueño, embrujados por el fulgor misterioso de la caverna. Luego de un largo tiempo de descenso continuo, el túnel comenzó a contraerse, a tal punto que el techo se hizo alcanzable. Una bóveda inmensa se abrió. Unas extrañas piedras había en el techo, como cristales angulosos. El contraste con el fulgor de la caverna les dabas una belleza indescriptible, pero ninguno se atrevió a alcanzar uno. De pronto uno de los niños levantó la mano. Su silueta fue advertida por el resto, que en un gesto instintivo dieron un paso atrás. Tomó un cristal del porte de su puño y lo sacó. De pronto un temblor remeció la caverna. El techo comenzó a caer completo sobre los niños. Entonces uno de ellos dio vuelta atrás y corrió. El niño que tomó el cristal lo tiró y corrió también y el resto lo siguieron. El techo bajaba uniforme sobre ellos, reduciendo sus movimientos. La entrada de la bóveda aún estaba lejos. De golpe, el menor de ellos, se detuvo y extendió ambos brazos para sostener el techo, el cual inmediatamente cesó de caer. Los otros niños se acercaron y lo acariciaron sin decir ni una palabra y se sentaron a su alrededor. Se escucharon sollozos. Desde el fondo inexplorado de la caverna apareció una nueva silueta negra. Era un viejo que arrastrándose llegó hasta donde los niños. Se paró frente al niño que sostenía el techo y con un amable gesto lo saludó. Los demás niños lo rodearon y se fueron con él, dejando sólo al niño con el peso de la montaña en sus manos. Cuando llegaron a la boca de la caverna el paisaje estaba cubierto de nieve. El viejo fue cegado por su resplandor, se dejó caer en ella sin fuerzas y lloró. Tras él un pequeño niño comenzaba el relevo en la tarea de sostener el mundo, la misma tarea que la generación anterior no cumplió y que lo hizo perder su juventud, la misma tarea que desató la catástrofe que devastó a la población.

Image desde: http://www.explore-the-big-island.com
Corresponde al tubo de lava Thurston, en Hawaii

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Olas en el infinito

 
La muerte llega y nos doblega.
Nos saca de esta ficticia travesía
Y nos deja desvelados en la noche,
Tan oscura como eterna,
Mirando de frente
A los ojos del universo,
Indefensos,
Como la araña bajo el zapato,
Huérfanos,
Como el niño que despertó en la guerra,
Aferrados a un rumor milenario
O desgarrados ante la incomprensible
Y aterradora vastedad del cósmos.

Somos olas en el infinito.
Nacemos y rasgamos el cielo,
Morimos y volvemos al mar.
Somos olas en el infinito.
Aunque rompamos en las rocas
O nos perdamos en alta mar,
Somos olas en el infinito
Y el mar que formamos
Va golpeando duramente la tierra.

El lenguaje incógnito de la muerte
No nos está permitido,
Sólo tenemos permitido
Combatir el olvido
Y sembrar la tierra
De enormes símbolos que nos impidan
Matar a nuestros muertos para siempre.
Los muertos han devuelto
Sus elementos a la matriz original,
Han cumplido con la ley del universo,
Han dejado su nombre entre los vivos
Y han fertilizado el recuerdo
En nuestro corazón agrietado.
Los muertos somos nosotros
Y hoy los honraremos.
Reparemos el corazón
Y brindémosle justicia
A su recuerdo.

Imagen de http://www.minuar.es/Pag3.html

jueves, 6 de diciembre de 2012

Idioteces, una tras otra


Los cerros son mis ojos
Y por su ladera, cansada la vista deja huir
El instante conmovedor
Que pasó y quedó inmutable.
Qué idiotez.
He dicho cocodrilos emplumados,
He visto estrellas de bolsillo,
He hecho canciones pegajosas,
Pero ante todo,
He sido un saco'e weas.
Cuando me lanzo solo
Al borde del camino
Y desbarranco por una idiotez,
Dan ganas de gritar:
Por la rechuchesumadre!!!!!
Los sueños escurren por la calle,
Lejos del alcance de los niños.
La vida está diseñada por ogros
Que no saben nada de astronomía.
Los niños, yo incluido,
Quedan a la intemperie,
Balbuceando lo que aún no aprenden,
Indefensos frente a la afrenta a la mente
Que sostiene las ciudades.
Son todos inteligentes y malvados, yo incluido.
Me he quedado con una herida inmensa
En los calcetines,
Tendido en el suelo,
Desangrándome de a palabras.
Una a una forman una prosa siniestra
Que sabe a hiel.
Pierdo lo que no he tenido y sufro.
Las patrañas del sistema
Me doblan como un billete viejo.
Paso de sueño en sueño
Y termino con las manos agujereadas
Como le pasó a Cristo,
Pero dejo en claro, no me creo Cristo,
He escuchado de él, pero no lo conozco.
Por mi cumbre se evaporan los recuerdos.
En fila se van hacia el espacio,
Lejos de la mierda empedrada
Que cimenté en la oscuridad.
Hoy no voy solo y temo a los monstruos.
Temo no saber apretar el gatillo
Cuando llegue al noveno paso.
Temo correr cuando sienta que deba quedarme de pie.
Temo no ser lo que esculpí.
Los cerros se ocultan en la noche,
Están, pero no están.
Como un párpado cerrándose
La noche cae y obliga a soñar
Y a despertar para dejar los sueños
En los aparadores del universo,
Junto a millonisisisisisisimos otros sueños
Arrumbados, juntando polvo,
Drenando lágrimas,
Puteando al cielo.
Esto de ser un saco'e wea.
Esto de no entender la sociedad.
Esto de lanzarse por la Vía láctea 
Y dejarse seducir por las transeúntes.
Esto de no pensar.
Esto de no planear.
Esto de ser.
Esto de imaginar tanta webada junta
Y perder el tiempo del trabajo
Vomitando en el teclado.
Esto de soñar...
Esto de despertar...
Esto de cosechar sin sembrar.
Mis preferencias se van a la mierda.
¿De qué sirve entender la tectónica de las placas
Encerrado en un ataúd, gastando mi columna
Y pisoteando ideales del colegio?
El silencio es mi gran aliado (traidor).
El tiempo es mi copiloto (maricón).
Los puñales caen como nieve
Y salgo a la calle con los brazos extendidos,
Con júbilo,
Con ingenuidad.
Ya es tarde,
Me queda poca sangre por perder.
No me consuelo,
Se acerca el fin del mundo,
Las fauces demoníacas del banquero loco,
La pluma pacífica del general Croqueta,
El libro vendado que guía en los laberintos.
Sería inteligente si azoto mi cabeza en el cielo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Gegenschein sobre Chile

Gegenschein sobre Chile
Suceso imperceptible
Invisible ante la egoísta
    pantomima humana
Y la mueca inservible que nos lleva
    de un día a otro
Luz sobre los rieles cósmicos
Luz encapsulada en la cuna original
Luz desapercibida
Sobre viviendas y artefactos desechables
Sobre penas y montañas temporales
Sobre la obsolescencia de la especie
Perteneciente al panteón divino
    de lo inexplicable
Hasta que la pupila sigilosa
    de algún explorador astral
Retrata tu sutil gesto

Basado en esto

lunes, 19 de noviembre de 2012

La jauría (poema podrido)



1.
Va en el sentido correcto,
Dijo entre aplausos
La hiena con más manchas en sus antecedentes,
Vitoreando la ley mal parida
Que le daba de por vida a su jauría
Lo que por esencia no puede tener dueño.
Qué espectral espectáculo.
Qué carcajada espantosa la explota en el cielo.

2.
La historia está corrompida,
Dijo un viejo que se ahogaba en su saliva
Buscando en su inundada memoria
Algún recuerdo en el que se haya visto bien,
Creciendo,
Sustentando sin padecimientos a sus hijos,
Potenciales astros en el firmamento,
Pero no encontró nada.
Todos estamos podridos,
Dijo sollozando
Con su pequeño enfermo en los brazos
Entre unas calles estrechas y pobremente iluminadas.
Todos estamos podridos,
Repitió,
Nosotros bajo la basura compactada
Y ellos... no hay para qué decirlo.
Sus lágrimas se congelaron
En sus ojos amargos.

3.
Hay una parte del instinto
Que crece como el musgo
En los ambientes húmedos,
Como en la sangre,
El sudor o el semen desparramado.
De los hombres evaporados se alimenta
Para armar templos terribles de dominación.
En el sopor heredado
Entierra sus pilares filosos
Al ritmo del monótono aullido
Que arrastra las miradas
Hasta lo más profundo de la realidad,
Sin que se note,
Con fuegos artificiales, divinidades deportivas,
Culos alucinantes, redentores psicodélicos,
Dulces sedantes, banderas sangrantes,
Serpentinas y cornetas.
Esa parte del instinto
Jala los pies del hombre
Y afecta la percepción de la gravedad.
Lo que está arriba queda abajo,
Lo de abajo se va a un costado
Y el peso de la ignorancia
Inclina el sentido de la realidad.
Lo que está bien se ve obsoleto
Y lo que está mal
Se transforma en la orden suprema,
Intocable e inoxidable,
Que todos debemos acatar
Para que la estabilidad reinante perdure
Y se estire para siempre
La sonrisa de fierro
Y el brindis asimétrico.

4.
En silencio celebra la jauría
Su argucia contra el cosmos,
Como si su éxito no dependiera de este.
Las paredes colisionan
Como en el aplauso tormentoso
De los dioses que ríen
Cuando oyen nuestros huesos crujir.
Si despertáramos no nos gustaría,
Dijo durmiendo el caudillo bien vestido.
Al despertar empuñó su mano y grito al viento:
No a él, a mí,
Y la multitud bostezó:
Te votaremos,
Después te botaremos para votar a tu constructor,
Y así, inertemente,
En el regazo de la ley mal parida.

5.
La ley la luce, como un abrigo de piel,
La jauría desvergonzada,
Actualizada, con nuevo sobrenombres
Ad hok a los tiempos,
Perdonada de sus zancadas
Que quedaron olvidadas en el jolgorio
Y esta eterna resaca,
Inmaculada en los anuncios
Y en las estadísticas viciadas.
La jauría,
Insensible e invisible,
Con sus manos esqueléticas
Quita entre sonrisas de la ley
La igualdad y la justicia.
Piel sobre piel
Para sentirse no tan indefensos ante el Dios
Que peregrina en la alta esfera.

6.
No hay perdón de Dios,
Exclamó uno ya muerto,
Escúchanos, Señor. Te rogamos,
Dijo pidiendo por las almas
De los impositores de la condena,
Para que en la otra vida reciban el perdón
Del Dios conveniente,
Mientras en esta vida
Roban con su antifaz legalizado,
Confabulándose contra la tierra,
Aniquilando los peces en los mares,
Tapizando volcanes somnolientos,
Quemando bosques escritos,
Poblando los cementerios
Y los cofres bajo su cama.

7.
Todos estamos podridos,
Dijo el vio' entre los vios'.
Nosotros, hormigas hambrientas
En los planes altivos
De la casta púrpura que desde el centro financiero
Dicta los suspiros,
Nosotros, compradores de gases intestinales,
Calibradores de las armas que nos matarán,
Nosotros somos entero vios'.
Nosotros merecemos la televisión encendida
En la pieza de nuestros hijos,
Merecemos los anuncios
Anteponiéndose a las estrellas,
Merecemos jugosos muslos
De mujeres en la pantalla.
Pero no merecemos la escasez de goles
Ni la privación de tarjetas.
No merecemos la verdad cruda,
La merecemos cocinada y sazonada
Con oscuridad y finas hierbas.
Merecemos sostener en nuestra espalda
La vida de los ángeles.
Y queremos más.
Mientras, un eclipse obnubila las plegarias.

8.
Las hienas en su guarida oculta,
Entre sombras heredadas
Y ríos podridos,
Rieron y lo negaron.
Los sedientos saludaron.
Todos estamos podridos.
Imagen: http://www.wired.com/

viernes, 16 de noviembre de 2012

A la informática

Los miro y me persigno.
Entre líneas inentendibles,
Madejas de datos incoloros,
Incomprensibles pensamientos
Desmembrados y rejuntados
Como en un Frankenstein binario
Deambulan los informáticos,
Sonriéndole a la vida
Que paga de vez en cuando.
La noche y sus dolores,
Las ojeras, las ausencias,
Las risas reflejadas
En la pantalla negra,
La resignación que hemos sufrido.
Las putas del mercado.
Hoy no me toca sumergirme
En la enclaustrada noche,
Pero me tocará, así es la pega.
Los dramas brotan
Para humanizar el encierro,
Las risas acercan
En la gravedad del tiempo,
En la ausencia de la sangre
Que se mantiene viva
Por la espalda tullida
Que llevamos sonrientes.
Las risas dan sonido
Al vacío inmenso tras la pantalla.
Mientras los hijos duermen
O bailan bajo el sol,
A uno le corresponde
Interpretar el lenguaje
Del mercado,
Atender la necesidad
De las instituciones,
De cómo abultarán
Sus estómagos virtuales
En pos de... Da lo mismo.
En silencio, entre líneas de código,
Me escabullo a la ventana.
La mecánica comida sacude los eslabones
De la cadena diaria,
Un poco de sabor
Da a la desabrida escalera
Que nos queda por delante.
Bomberos de ocasión
Para apagar incendios ilógicos,
Sacrificando el poco tiempo
Que podríamos perder en el mall
O frente a la tele
O durmiendo, soñando,
A cambio de suaves billetes
Empapados de sudor.
La elección está hecha,
Sólo queda programar en silencio
Lo que queda de vida.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Rey animal

Como una hormiga en mi oído
Armada con lanzallamas y metralletas
Fluye la mágica corriente
Entre mis fibras hastiadas.
Renace del barro
Entre cadáveres de animales,
Reinando de nuevo,
Perforando el cerebro,
Iluminándome por dentro.
Tengo la obligación de decir:
¡Por la conchesumare, la wea wena!

martes, 6 de noviembre de 2012

Futuro

En el futuro los autos volarán,
Decían los expertos,
Que no eran más que locos buena onda
Hilando azares en la noche.
Me pregunto a diario
Sobre ese futuro
Mientras se aleja
A cada instante un poco más.
Volveré al sol:
Es mi única predicción.
Pero
El futuro se aposta
En la ventana sucia.
Me mira, cansado,
Como si estuviera viejo
De esperar.
¡Estoy aquí, imbécil!
El futuro es
Una flor solitaria,
Una ninfa desnuda
Que llama en la confusión.
Ver el futuro es un sueño
Estadísticamente inestable.
Los verdaderos sabios
Videntes
Han sido pisoteados
Por la muerte.
Han hilado azares en la noche.
Han izado una bandera
Pintada con su sangre.
Han visto los artilugios
Que amenizan las almas
Antes de las almas.
Su secreto ha sido
Concebido sobre sus restos.
Yo apuesto mis restos:
En el futuro
Se moverán las masas
De las oficinas
Cuando queden obsoletas
Ante la omnipresencia
De la tecnología.
Los mineros fosilizados
Penarán entre máquinas humanizadas,
Igual de sanguinarias,
Los pescadores serán mitos
Para los controladores del sonar hipnótico
Que atraerá los peces
Como clérigos a niños desvalidos.
Las ciudades,
Como cadáveres en el desierto
Exponiendo sus costillas rotas,
Volverán a la tierra buscando
El regazo materno perdido
Entre la guerra, la corrupción y la suciedad.
Un respaldo, una foto
De antes de cualquier quiebre
Restaurará mis fracturas
O mis cortes mortuorios,
Anudando átomos
Como en el mapa original.
En el futuro
La muerte vestirá de blanco
Y los dioses pelearán
Por poseer la muerte.
Habrá dragones
Y monstruos marinos,
Elefantes lanudos
Y hombres fluorescentes.
Los perros domésticos hablarán
Y los autos volarán.
Soy un loco buena onda
Hilando azares en la noche.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Mi abuelo


Cada paseo fue
Como una chispa en un bosque
De neuronas dormidas.
Cada libro enjaulado en la oscuridad
Saltó como un rayo de Zeus iracundo,
Iluminándolo todo.
Quizás un día me olvidé
Del quijotesco perfil de mi abuelo,
Hombre secreto, tradicional y sabio,
Del sur remoto,
Frío y terremoteado,
Con su bigote estricto
Ocultando su sonrisa gentil.
Su firmeza grave
Equilibró mis ruedas.
De algún modo dibujó
El primero de mis sueño,
Ese de mirar en el tiempo
Las huellas sepultadas,
Los templos abatidos,
Los credos olvidados.
Las cosas cambiaron,
Quité algunos dioses
De la estampa original
En el mismo templo
Donde él forjó sus espadas.
A fuerza de oraciones
Abandoné la oración,
Doblé en la esquina
En la que no querían que doblara,
Pero con vendajes y muletas,
Nunca,
Nunca he olvidado
El paseo serio
Por la calle otoñada
Escuchando atento
La historia perdida,
El misterio desmembrado,
La crujiente curiosidad
Eclosionando
En una plaza hundida.
Soy de la misma piedra
Y te lo agradezco.

Basura bajo los postes

Tengo un frío del terror,
Los brazos partidos
Y los abrazos con ojeras.
Hay algo que quiero hacer:
Deambular por el derretido
Santiago del capital extremo.
Alguna grieta fresca
Con canciones y libros
Podrá refrescar mi frente
Deshidratada
Por la extrema procesión,
Típica del fin de semana.
Es necesario
Recolectar las semillas
Y regarlas
Entre la confusión.
De mi mano pende
Un intento vago
Por limpiar la ventana
O destruir el letrero luminoso
Que no deja ver
La basura bajo los postes
O desparramada en la cocina
O matizada en los diarios.
¿Vamos?
¿Atrevámonos a salir?
¿Rompamos la cerca?
¿Eduquemos al viento encerrado?
¿Leamos las alas del cóndor?
¿Tomémonos algo para limpiar el espíritu?
Veamos lo que hay
Bajo la alfombra.
Recorramos la fealdad
De nuestro egoísmo
Y pisoteémoslo,
Tricémoslo y miremos sin temor
La sonrisa enterrada
De la tierra bajo el asfalto.

martes, 30 de octubre de 2012

Estrella moribunda

La estrella está moribunda,
Enarbolada en el ocaso.
Se apaga desde hace tiempo
Su fulgor mortecino.
Perdió sustancia, dicen los ancianos.
Perdió identidad, dicen las ánimas.
Perdió valor, dicen las semillas.
Se le fugan las líneas
Y se desinfla.
Será incapaz de aguantar
Otro lustro de espejismos.
No es profecía,
Evidencia hay
Y debe terminar.

Se trazan líneas
Sobre el paño arrugado
Y el retrato dibujado
Resulta horripilante.
La estrella se fractura velózmente.
Yo no quiero dibujar
El mismo mono mal pintado.
La ausencia de líneas
En el imaginario de muchos
Se debe a la cantidad brutal
De basura acumulada
En el camino,
Lo que nos hace desviarnos
De la luz tenue
Que debería guiarnos.
El que niega la realidad
Quiere hacerlo
Por medio de sus líneas.
La presencia de un demonio
En la casa señorial
Pasa por unas líneas.
El que quiere sobornar
Borregos dorados
Usa sus líneas.
Se perpetúan los garabatos
Porque el lienzo está mal puesto.

Moscas y arañas
Donde debería haber pudúes y cóndores.
Se forma un dibujo amorfo
Que no todos quieren ver.
Malformaciones hereditarias.
Un adefesio
Sobre la tierra mojada,
Inútil,
Como una vela
Intentando matar la oscura noche.
Horrible
Por que el lienzo está arrugado,
Tiene hongos y musgo,
Costras y huesos
En la estrella y en la sangre.
Yo no tiro líneas
Para arreglar el mismo entuerto.

Si tirara líneas
Sería para un nuevo mural
En la bóveda azul.
Entonces, cada uno debería
Tomar un extremo del lienzo
Y estirarlo, limpiarlo,
Hacerlo suyo,
No cederlo a la hilera carroñera
De buitres en el cielo.
Me sumo a los que no suman
En el tablero podrido.
Me abstengo de escupirme.
Soy de los que no rayan
Sobre el mural derretido.

viernes, 26 de octubre de 2012

Yo no soy poeta


¿Qué tan poeta soy
Si no soy capaz de describir la noche?
Veo edificios y una tele ciega,
Por sus ventanas existe sexo,
Rutina, trabajo, deseos, decepción.
No lo sé...
Más allá hay estrellas
Que albergan la real poesía,
Sin puntos, ni acentos,
Soles distantes que opacarían cualquier temor.
Yo no soy poeta,
Soy observador de la decadencia
De la que mamo.
Mi letra huele a alcohol,
Mis sueños son las canciones
Que encienden mi faro.
Mi destino es mirar
Más allá de la cuidad
Y la cordillera pasajera,
Más allá del vaso que sostengo,
Más allá del viento omnipresente,
De la canción inolvidable,
De la locura luminosa,
Yo no soy poeta,
Soy testigo del caos.
Su fulgor infinito
Trascenderá los nombre
Y las buenas intenciones.
Llenaré mi vaso,
Pero la pregunta seguirá
Eternamente.

Imagen http://masterpieceofthemonth.org

miércoles, 24 de octubre de 2012

Chocolate

Es hora del silencio.
Voy, sin quererlo,
A fracturarme una costilla.
Voy a desnudarme
En medio de la noche escondida.
Es la hora de buscar
En los gritos de la memoria
Lo que dejaron las grietas.

Chocolate.
El tiempo se derretía pesadamente
Alrededor del túnel secreto,
Lejos de mis dedos,
De un lado hacia otro
Como una trampa hipnótica
Amoldada a mis sed.
Chocolate...
Seguía el sendero aturdido,
Pero con un ojo abierto.
Fue el otro nombre,
La ingesta explosiva,
La extensa subida,
La onírica llanura blanca
Bajo el manto demoníaco.
La veía de reojo
Cuando la lluvia secaba
Mi vaivén.
La imagino absorbiendome.

Es hora del silencio.
El misterio quedó páginas atrás.
Un tornado,
Otro pequeñito,
Una fuga,
Un chocolate derretido
Entre mis dedos desenfocados.

Chocolate amargo.

Perdí aquella vez.

martes, 23 de octubre de 2012

Miedo a la muerte



Me pregunto:
¿Tendría miedo
Si supiera que la muerte
Aparecerá de improviso
Frente a mí
Con su túnica oscura?

Sí, lo tendría.
Temblaría como un pueblo azotado
Por el mayor de los terremotos,
Temblaría como un niño perdido
En las venas trizadas
De algún país en guerra.

Obvio que tendría miedo,
Pero no temo a tener miedo.
Sé que cada átomo
En mi cadavérica mueca
Volverá a la madeja universal
Y eso me consuela.

Tendría miedo
De no alcanzar a darle forma
A los anhelos acumulados
En mis paseos bajo la luna
Para que se pudran en el vacío.
Tendría miedo
De perder de vista
Las copas de los majestuosos árboles
Que sembré sin saberlo
O de que el viento los bote
Sin que opongan resistencia.
Yo no estaré para cantarles,
Eso es mi miedo.

Tendría miedo
De haber callado,
De llevarme en silencio a ningún lugar
Mi palabra herida
Donde no habrá pacientes oídos
Esperando mi murmullo.
Tendría miedo
De no desnudar mi piel.
Tendría miedo
De que las letras
Que forman mi nombre se pierdan
En bares tenebrosos
O en subterráneos herméticos,
Más en estos últimos.
Tendría miedo
De que mi sombra se funda
Entre las sombras de los que no hicieron nada.
Obvio que tendría miedo.

Descanso en la certeza
De que cada uno de mis átomos
Formarán parte
De una nueva estrella
Cuando muera la que nos vigila.

Si la muerte llega de improviso
Con su guadaña oxidada,
No habrá nada que hacer.
Hablaría con ella del universo.
Le diría: "No me huevees, sé que no hay cielo o infierno.
Toma luego mi chasca negra
Y arrástrame hacia el infinito."

Imagen http://observatorio.info/

Ficción matutina

"La nube baja como una serpiente bondadosa
Y me arropa del frío."

No es que realmente la nube haya bajado,
Es lo que deseo:
Salir de este encierro
Y de este razonar tan humanozo.
Que alguna ciencia mística,
Incomprensible,
Elevada, pero no divina,
Haga lo que no me atrevo a hacer.
Mi espina es un murmullo en el sueño,
Un cigarro pisoteado,
Pero al levantarme la hago mandíbula metálica
De depredador.

"La nube baja
Desde las capas altas de la atmósfera
Y me toma por los ojos.
Me arranca de la tierra."


martes, 16 de octubre de 2012

Yo era diestro



Yo era diestro en algo que olvidé.
Con la respiración se me fueron perdiendo
Los pasos escarpados,
Se me fueron olvidando
Los cantos, los juegos y las plegarias.
Recuerdo las entradas de las casas,
No así el frenesí de sus moradores
Ni las fiestas,
Que como mazos primitivos
Rompían en las paredes algo,
Pero ya no lo recuerdo.

La osadía de desafiar bestias
La perdí al decapitar un melón
Un verano rojo.
Deduzco que
La fisonomía del pensamiento
(Si es que existe tal patraña),
Más allá de la comprensión científica,
Se adapta al cuerpo
Y no al revés.
En la medida que la muerte
Roba minutos de mi cantera
Me vuelvo tosco,
Rockoso,
Como un planeta seco
Que gira en torno a la nada
O un animal moribundo
Que lucha contra las moscas.
¡No me toques!
Pensaba arrinconado.

Era el tiempo en el que no existían las estrellas.
Era muy diestro en fantasear como loco
Y eso era muy mal mirado
Por la mayoría de los pájaros,
Que se burlaban de mis nudos ciegos
Y de mis pinturas descoloridas.
Anduve en tren,
Pero al parecer me quedé dormido durante el viaje.
Ya lo olvidé.

Recuerdo que recé
A los pies de mi cama,
Implorando a la Virgen
Para que evitara lo inevitable.
Nunca resultó...
¿O sí? Ya no lo recuerdo.
Ahora, justo ahora recuerdo la lágrima
En el patio de los juegos
Y mi aullido amenazante
Contra la cruz que había en la escalera.
Si no escribiera esto no lo habría recordado.
Quizás nada fue así.
Temo recordar.
Ya lo olvidé todo.
Esa presión en las costillas
Y el dolor en los rojos atardeceres
Que con sabor a mantequilla untada
En té con leche
Envolvía mi caminar desorientado.

Yo era diestro en chocar contra el aire
Y en adentrarme en los dibujos
Aún no dibujados.
Recuerdo que quise
Armarme y desfilar,
Amparado en el silencio
Y la ignorancia de mi edad.
También quise abandonarlo todo
Y largarme a algún monte sagrado,
Hasta que deidades egipcias
Me azotaron contra el suelo.
Hoy los bendigo (y a un tal Heródoto).
Fue una época extraña.
Fue como estar haciendo equilibrio
Sobre un libro cerrado
Y al momento de caer
Se abrieran sus hojas con el roce
De mi brazo izquierdo inmaculado.
Río con miedo.

Yo era diestro
A los ojos del panteón.
Cargaba con ser el heredero de algo
Que ya está olvidado
Por la fuerza de la entropía.
Nunca fui y nunca quise ser.
Rompí la ruta trazada
Para andar a ciegas
De la mano de todos los ciegos del mundo.

Yo era diestro,
Hoy soy zurdo.

Imagen desde http://www.todomonografias.com/mitologia/osiris/

miércoles, 10 de octubre de 2012

Diferencia

La diferencia entre la religión y la ciencia, es que la religión trata de hacer encajar el horizonte en la biblia, en cambio, la ciencia trata de hacer encajar la mente en el horizonte.

lunes, 8 de octubre de 2012

Pa-ciencia



Debo esperar
Para ver tus ojos abiertos.
Debo esperar
A que el camino se despeje
Y que las palabras encajen
En el horizonte lleno
De ángulos verdosos y desconocidos.
Debo esperar que los charchazos
No disloquen tus vértebras.
(Amén)

Levanta tu índice
Y toca el universo,
Conectándolo todo.
Te abrazan voces,
Te bañan lágrimas,
Te visten dudas,
Enigmas perpetuos
En el libro único e ilegible.
Somos pasajeros distraídos,
No beneficiarios de lo divino.
Somos una célula
En un cuerpo incomprendido.
Somos un segundo en la eternidad.

Las respuestas mágicas son para entes mágicos.
Las flores no son entes mágicos.
Las avispas no son entes mágicos.
Los hombres no son entes mágicos.
Alguien está traduciendo lo que quieres saber
Más allá de los papiros sagrados,
Pero tal vez esté listo cuando ya nos hayamos ido,
Entonces, podrías hacerlo tú
Y zambullirte en la noche
Y traducir el idioma del universo
Para traer luz, por fin,
A reemplazar la fastidiosa ceguera iluminada.

Pa-ciencia.
Debes esperar.
(Debo esperar)
El desierto un día fue lecho marino
Antes que una letra intentara acariciarlo
Y la costra terrestre
Fue inimaginablemente distinta
Antes del paso desolador
Del fúnebre cuchillo
Que cogoteó sin piedad la historia escrita.
La mosca y la mierda
En el camino se conocieron.
Fue una trenza inmensa,
Una hebra única en el telar universal
Que llenó el vacío,
Fue un salto lleno de rayos y centellas.
Los espacios vacíos se llenaron
Y no fue de otra manera.
El agua se adapta a la fuente,
No la fuente al agua.

Entre árboles desnudos
Caminó el hombre,
Dueño de nada,
Ni siquiera de su palabra.
Ante la duda en su fuente
La mente urdió un cielo y varios monstruos,
Sin haber entendido su propia lengua.
Pero, ¿De dónde salió todo?
Pa-ciencia, lector.
Ya lo sabremos.

Debo esperar la cosecha
En estos tiempos violentos,
Pero siempre
Han sido violentos los tiempos,
Desde antes de los cuchillos.
¿Quién lo dijo?
Pa-ciencia.
Puedes llegar a una cifra de muchas formas.
Vaticinio matemático:
Ciencia exacta,
No un supremo poder divino
O una quimera del reino de la ignorancia.
Lo demás es charlatanería,
Verborrea intimidante,
Prisa por entender todo
Ante la majestuosidad de la montaña,
El mar y los astros
Donde caben todos los dioses
Y muchos aún no imaginados.

¿Imagen y semejanza?
Somos imagen y semejanza del universo,
Hechos de la misma materia
Que las lágrimas estelares.
Cada estallido en el espacio
Obedece a la misma orden
Que impulsa un sueño,
Cada madre amamantando
Es una cara del mismo dado.
Cada rayo solar
Es como una palabra al viento.
Si no lo comprendes:
Pa-ciencia.

(Imagen desde observatorio.info)

jueves, 27 de septiembre de 2012

Frontera

Mar medio muerto,
Tierra secuestrada,
Canto torturado,
Bandera como hachazo,
Manzana envenenada,
Ancestro asesinado,
Moneda idolatrada,
Estadística viciada,
Hipnótico himno,
Destino fracturado,
Ejército maquillado,
Estrella abandonada,
Crisis invitada,
Norte sagrado,
Propietarios del cosmos,
Nuestra ciencia triturada,
Látigo de piel humana,
Prontuario heredado,
Policía sanguinaria,
Obispo emputecido,
Empresario travestido,
Maraca registrada,
Anuncio vitoreado,
Programa vomitado,
Político aturdido,
Negocio putrefacto,
Aborto abortado,
Engendro drogado,
Justicia agujereada,
Libertad televisada,
Miseria en la mirada,
"Viejo triste muere callao"
Dice un muro embravecido,
Pecado al viento con pluma engalanado,
Frontera establecida por la rapiña formalizada.
Surge una hilera borrosa
De números violentos,
De anhelos quemados
Y mendrugos perfumados.
Corta hasta lo incortable
En pos de la razón enloquecida.
Ni la muerte puede detenerla,
Ni el cóndor escondérsele.
Como la hoja de una guillotina
Corta el pensamiento y el cosmos.
Cuchillo amenazante.
Bifurca la sangre
En ríos que se confrontan
Y los frutos de la tierra
Los vuelve escudos.
El lamento adquiere acento
Y el borde se hace su morada.
Surge de una mancha
El muro que contiene la sed.
Reza,
Compra,
Baila,
Vístete de reflejos,
Obedece,
Sangra,
Endéudate,
Olvida,
Golpea,
Ignora,
Muge,
Sécate el cerebro,
Llénate de mierda,
Suprime el pensamiento,
Entérate del cahuín,
Ríe a carcajadas
Bajo la lluvia que rompe tu piel.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Peripillán

Paseé por la ceniza derramada
Del Peripillán omnipresente.
Minúsculos lujos colman sus faldas,
Tan al alcance de su zarpazo,
Tan diferentes y ajenos,
Como clavados por una ley forzosa.
Dormido, cobijado en su frazada blanca,
Soñando con un jardín quemado
O con el corazón de Licarayén,
Materializa su pensamiento
En una lluvia lenta y misteriosa
Que avanza sobre las aguas sobrias
Del Llanquihue quedo
Y de todo el valle a sus pies descalzos.
Es el llanterío de un sentimiento
Del que desconozco su origen.
Quizás alegría:
En su sueño de 150 años
Ignora los senderos
Que han infectado su cicatriz
Y sonríe como si un perro lamiera su mejilla.
Quizás de tristeza:
Tan dolido está
Por el maltrato a su madre,
Que en su congoja oscura
No es capaz de despertar.
Avanza la industria orgullosa por su falda,
Los verdes nativos sucumben
Contra la carne y la leche,
Pero está bien.
Si lo pienso un momento, está bien.
Despertará hambriento, me digo en su hombro,
Con ganas de orinarse en el lago
Y de servirse un hotel cinco estrellas de desayuno.
Toda su armadura se sublimará
Y la maravilla finalizará su ciclo
Para engendrar una nueva maravilla
Que nuestros ojos no podrán soportar.
Así es la vida.


jueves, 13 de septiembre de 2012

Emblema

Tricolor la tripa
Y el cordón umbilical
Conectado al sistema
Y a la ínfula envejecida
Que mece la tierra
Y a su gente semidormida.
El verde pasto alimenta
Vacas sagradas
Intocables, innombrables, intragables,
Puestas en el paisaje
Por un grave viento de fuego
Que inmovilizó todo.
Me lleno de temor
Al contemplar la bandera
Sobre los cuerpos en el río
Y las piedras soportando
Las tumbas trizadas.
Cruz de huesos,
Danza violadora,
Nieve travestida,
Muerte vaporosa.
No hay respuestas
En los letreros luminosos.
Lleno mi vaso de chicha vinagre
Y duermo en la mentira más dulce.
En la espesura perdida
Vive la piedra,
Vigilante milenaria
De la palabra enterrada.
¿Qué sol rompe tu calma?
¿Qué ciudad te rompe la espalda?
El viejo arrastra las ganas
Por el precipicio maleable
Que hay bajo los campos salados.
La icónica melancolía de la patria
Exuda sangre del cosmos:
Cóndor, carroñero desaparecido,
Huemul, mezcla de ignorancia y misticismo,
Mujer volcán,
Escondida en la miseria,
Con las manos sangrantes
Por el parto no atendido.
Hombre mineral,
Chantajeado,
Explotado más allá de la sed
Y con la ceguera clavada en la frente.
Una trenza de niña celeste
Es la mecha de la bomba.
Tiembla el suelo
Y el pilar decrépito
Que olvidó cuando nació el país.

lunes, 3 de septiembre de 2012

La pantera negra

Fue durante el verano del 86. Mi juguete favorito era una magnífica pantera negra de plástico, la que no sé cómo terminó en el techo de un kiosco. Mis padres fueron a rescatarla para mi consuelo, pues estaba yo verdaderamente desconsolado. Era tarde. La luz amarillenta del alumbrado público no ayudaba mucho. Cuando fuimos sorprendidos por carabineros encaramándonos sobre el kiosco mis padres exclamaron: buscamos la pantera del niño. Entre la batahola les expliqué llorando que era cierto. Por fortuna la pantera apareció, sólo entonces los uniformados enfundaron sus armas y nos dejaron ir. Hoy reflexiono: hallar una pantera negra, una noche oscura, asediados por carabineros en el Chile del 86 es una proeza digna de un cuento.


lunes, 13 de agosto de 2012

Dormido

Pasos,
Fuertes pisadas,
Como latigazos en el aire
Anclan cualquiera de mis pensamientos,
Siquiera sea mirar por la ventana
O concebir animales extinguidos.
Risas sardónicas
Llenan el espacio inconmensurable
Y amplifican la gravedad,
Haciéndome girar
En torbellinos oscuros.
De vez en cuando despierto congelado,
Con miedo del mundo
Tan caníbal y carnavalesco.
Los pilares tambalean.
Siempre han tambaleado.
Pero hay días en que ese movimiento,
A veces imperceptible,
Remece hasta la médula,
Sumergiéndome en un involuntario apagón
Que hace que mi palabra tambalee,
Mi cordura tambalee,
Mi futuro tambalee.
De vez en cuando la luz me espanta
Con su destellar repentino.
Cada rincón de esta cuadra
Encierra incertidumbre,
Tanto aquí,
Como en el velo secreto
Que adorna aquella estrella desconocida.
Cada golpe eléctrico
Que me hace sangrar más fuerte
Se alimenta del temor del mundo
A desvanecerse ante las bestias sueltas.
Cada sombra
Que transita torciendo la boca,
Como soportando un puñal en oscuridad propia,
Agita un viento helado
Que me aleja bordeando uno de los polos,
Quizás el más cercano,
Dependerá de las constelaciones sobre mí.
De vez en cuando despierto entre los muertos
Y me abrumo de saberme aún dormido.

jueves, 9 de agosto de 2012

Caigan

Cuando el río se vuelve de fuego
Es necesario cuestionarlo todo.
Cuando se quiere vestir al diablo
Con prendas de piel humana
Y negar su obra de huesos
Es necesario quemarlo todo.
El que izaba la bandera
En el tiempo de los cuchillos
Ahora dirige la marcha
De los fluidos monetarios
Que ahogan la tierra
Y a sus moradores amaestrados.
Los vejestorios desterrados
Volvieron a la selva.
La querían, quizás la amaban de verdad,
Pero cedieron al poder.
En el centro estaba desnudo el bosque
Y en frenesí cercenaron los árboles,
Repartiéndolos a las estatuas de piedra
Que acechaban desde antes,
Con hambre dolorosa en los bolsillos.
Cuando el viento corta la cara
Es necesario criticarlo todo.
Cuando el hombre patea al hombre
Es necesario detenerlo todo.
Las palabras se vendieron baratas
A monos disfrazados.
Las ocultaron en un pozo antiguo
Lejos del alcance del sol.
Este, cegado y confundido, negó su luz
Y la población enmudeció
Sin nada que cantar, ni recordar,
Ni qué aprender, ni qué vivir.
Iracundo, el padre educó a su hijo
En el arte de mentir y hacerse el loco,
De fingir, de competir con sangre en las manos
En la tierra de los locos.
Ahora, todos locos y enmohecidos,
Ajenos a la luz de la farola negra
Que dobló la historia
Y a las oraciones pacificadoras,
Emprenden sin temor contra los pies
De los últimos dinosaurios.
¡Caigan!
En el nombre de la tierra, caigan.
Limpien la orina de su paso dictatorial.
Evolucionen como los pingüinos,
Las ballenas o los murciélagos.
¡Limpien de su mierda la tierra usurpada,
Que ustedes la robaron
Al alero de la ignorancia!
Devuelvan la luz que guardaron en el banco.
Devuelvan la palabra que entre vítores
Secuestraron.
Cuando las alas sólo se usan
Para desempolvar viejas espadas,
Es necesario sacarlos a todo.
Los que prometieron la alegría
Y perpetuaron la condena,
Esos ciervos sin coraje
Que decoraron esta celda
Con realidades ajenas
Y código de barras,
Vendidos a la transnacional
Y a la nostalgia extranjera,
Deben ser desterrados.
Los buitres insensibles,
Dueños de la mentira y el poder,
De la prensa, las armas, el odio,
La educación y la salud,
Los que trajeron uniformes
A la tierra del color,
Los que actualizaron a los esclavos,
Los que inundaron con deudas
E indiferencia la tierra,
Con ignorancia, con temor,
Ellos
Deben ser desterrados.
Cuando las micros arden
En sospechosas circunstancias
Y se urden en secreto
Estrategias militares
Para calmar el mar,
Es necesario reventarlo todo.

lunes, 30 de julio de 2012

Los tigres siempre serán tigres

Los tigres siempre serán tigres,
Aunque sitúes el ombligo
En el centro de la selva helada.
Las jaulas siempre serán jaulas,
Aunque brillen iluminadas
Y tengan comodidades mundanas.
Es imposible encausar
Milenios de silencioso instinto
Para distraer niños el fin de semana.
No hay que pretender que se sostienen los hilos
Como si todo fuera una simpática marioneta.
Los colmillos están destinados a hundirse en la carne,
Así fueron moldeados en nuestra ausencia
Y así evolucionarán, si no interferimos.
No sirven 25 o 50 años de experiencia
Sobre milenios de instinto
Si una equivocación hace resbalar la vida de las manos
Y los animales no se equivocan.
La consecuencia será siempre la misma:
La muerte del animal,
Castigado por desafiar
La superioridad artificial
De la especie humana,
Por no obedecer una lógica mercantil,
Científica o religiosa,
Castigado por reaccionar
En el idioma de los animales
Al vejamen morboso
De no tener libertad.

Cuando veas en los ojos
De una bestia milenaria
No estarás viendo entretenimiento barato,
Estarás viendo un extremo del universo,
Un estadio entre el principio y el fin.

martes, 17 de julio de 2012

Un segundo

Nunca he estado en el mismo lugar,
Voy oscilando en el entredicho de las ánimas
Y la honestidad de los huesos rotos,
Entre la tentación de rezar
O caer inmovilizado
Bajo los ojos de las estrellas
Muertas hace tiempo.

Escúchalos reír:
Los secretos se burlan
Recordándonos la infancia eterna
Y la ceguera arrastrada
Desde la primera puñalada.
Canta brotes en la copa de un árbol, por favor.
Concibe la majestuosa fuerza
Que pasea desterrada
En la oscuridad de la fría noche.
Obedece y haz viento
Para pasar la página.

Las nebulosas descansan
En el regazo único,
En la certidumbre,
En la muerte de los dioses
Por el rayo cósmico innegable
E imperecedero
En este lento pestañear.

El mar apenas moja mis pies.
Congelado estoy
Despejando los velos heredados
Por los muertos inquietos
Que se revelaron ante la luz,
Pero no lo estoy:
Soy como la herida
En el lomo del lagarto
Que se adentra en el espino,
Soy como la arena cósmica
Que arde al rasgar
Las corazas de la atmósfera.
Soy como la lágrima que brota
De la pena terrenal.
Soy un beso en un saludo cordial,
Una hoja marrón violando el suelo húmedo.
Soy un segundo en la eterna sensación
De dominar la verdad.

Un segundo basta para hacer llorar el cielo.

miércoles, 27 de junio de 2012

Danza triste

Tiembla
De vez en cuando.
El fondo del cielo se drena
En los muros agrietados,
Tan rápido como un suspiro
Melancólico.
Bailo a destiempo
Por fijarme en la muerte,
Triste, yo, como hoja arrastrada
Por la corriente ficticia.
Me sé unos pasos,
Pero no quiero hacerlos:
No me interesa mostrarlos.
Traigo cansancio ajeno
Desde los bordes del horizonte.

La gente que está de pie debería irse a acostar
Para recibir el sol
En sus moradas maltratadas,
Abrir la ventana, hablarle al gato,
Cosas de esa índole.
Esto no se parece a un mar,
Se puso fome.
Más parece un trabajo forzado
Que una danza.
Quisiera irme a acostar un rato
Para olvidar la niebla
Que envuelve mi terror,
"Así que...
Eso pues, cabros.
No bailo más
Esta danza triste.
Chao (cabezas de pescado)."
Grito en la ventana
Que se alimenta de pensamientos suicidas.

Debo estar bañándome en el río sagrado
En esta pausa reflexiva.
Así quisiera, pero estoy
Bailando al ritmo de la muerte.
"Es un asunto de perspectiva"
Pensó un gato, mientras se lamía
Indiferente
Y le leí el pensamiento
Mientras evadía la rutina.
"Tienes toda la razón"
Grité entre los locos
Y con un ligero impulso
Arranqué la decoración
Que aplastaba al mundo.

Me saqué los zapatos.

Te pido disculpas
Por pedir disculpas por lo obvio.

lunes, 4 de junio de 2012

No sé qué decir

No sé qué decir.
Es un poco vergonzoso no saber que decirte
Viendo mi necesidad imperiosa de decirte algo grandioso
Que te ilumine la corta edad.
Me siento en un capullo.
Tus pensamientos sobrepasan las copas de los árboles,
Se aproximan rápidamente a las nubes
Y yo, viejo y lacerado,
No sé qué decir.
Escucho atento a tus preguntas
De luciérnaga encandilada,
Te explico el vuelo de los cóndores
Sobre la América deshidratada
Y la ausencia de los ángeles
En esta acantilado agitado.
La falacia de los faros
Describo apasionado
Y los cuentos de la calle
Te traduzco.
Con una sonrisa te digo:
Todo estará mejor,
Pero, ¿qué certeza hay de eso?
El mundo es agresivo y egoísta,
Se niega a ver la luna,
No encuentra los tesoros de tarde agonizante,
Se viste de calor foráneo y moscas muertas.
Ambos lo sabemos,
No es obligatorio vestirse de uniforme.
No es necesario pensar como aquella
Que habla sin saber
Y avanza entre los niños
Perfumada como abeja reina.
No es necesario.
Pero, hija...
No sé qué decir.
El mundo es un animal hambriento
Y la presa somos todos.
Tienes que saberlo,
Tienes que enfrentarlo
En algún momento entre los brotes de olas
Y la crisálida del arco estelar.
Me pregunto a diario
¿Cómo no perturbar tu sueño
Con la resonancia constante del mundo cayendo?
Las flores deben florecer a su debido tiempo.
Te puedo mostrar las cicatrices de mi mano
Y contarte cómo las desinfecté.
Te puedo explicar cómo el telar de las mentiras
Fue colgado al cuello de la historia.
Te puedo contar cómo burlé al perseguidor
En una esquina machucada
De la ciudad del humo.
Te puedo contar sobre esa vez que rodé
Cerro abajo:
Jugando caí entre ramas filosas
Y llegué al suelo en un golpe silencioso.
Me puse de pie y me sacudí: nadie lo notó,
Pero por dentro el miedo y el dolor
Forjaron mi palabra.
Me siento envuelto en una membrana,
Remando en el líquido amniótico,
Tratando de respirar.
¿Cómo mostrarte el mundo sin decepcionarte?
Eres luminosa,
Temo opacarte el semblante
Con la cotiedanidad de mi razonar,
Con la rutina de mis yagas,
Pero debes estar preparada
Para la venida de los lobos.
Los depredadores desbordan el mundo:
Están dentro de todos nosotros
Y mi deber es guiarte entre ellos.
Lo que quiero es que llegues sobre las nubes
Y lo que veas lo dimensiones con tus propias ciencias,
No con la distorsión de una atmósfera ajena.
He sido iluso.
Por mostrarte el sol
Te has saltado las grietas del camino.
No sé qué decir.
El mundo supera mi nombre
Y mi palabra complicada.
No debo tener miedo
A que subas cerros descalza.
Una vez leí: "No siempre uno hace lo que quiere,
Pero tiene el derecho a no hacer lo que no quiere"
Quiero que lo asumas
Y lo enredes en tu cabello formidable,
Que lo lleves hasta que te enfrentes con el muro.
Tengo la más buena intención,
Pero el mundo es omnipresente y yo no.
Da los pasos,
Sacúdete la tierra al caer,
No dejes de mirar la luna.
No sé qué más decir.

jueves, 31 de mayo de 2012

A pasos del centro

De un rincón a otro
Todo me recuerda un tiempo
Acabado.
San Pablo, Teatinos.
Las mujeres de los cafés
Asomando un seno que pestañea
O las vitrinas con gente devorándose,
Riendo de la realidad ausente
Que agujerea sus talones.
Librerías sin libros,
Tribunales sin jueces,
Dealers sin cocaína
A la hora del almuerzo.
Hombres en monstruosas camionetas
Patalean y tuercen las cejas
Para alejarse rápido del hedor del trabajo mal pagado.
Todo fue un sueño degollado.
Las antiguas construcciones
Donde el hambriento sació su hambre
Se vuelven un boulevard remoto
Ante la mirada atónita del transeúnte.
Giro sin destino, buscando
La mirada que perdió un perro
Que siguió a un amo momentáneo
Con pan en la mano
Y viruta en el corazón.
Yo fui de esos y soy igual de perro.
Arrazo con mi pinta
De cocodrilo prehistórico
Entre la muchedumbre uniformada.
Todo me recuerda un tiempo
Acabado.
Huérfanos, San Antonio.
La picá que busco murió el siglo pasado
Y no dejó tumba en que llorar.
La cuidad se fragmenta
En monolitos que se equilibran
Para no ceder espacio.
Todos chocan,
Todas las parejas indiferentes
Babean entre los mendigos
Y los mendigos no saben
Que por donde pasan a diario
Caminó un importante hombre muerto,
Ejemplo del pasado.
Por la ventana angosta
La luz se cuela entre moteles
Y casetas de seguridad,
Sorteando las piernas de las estatuas humanas,
Resbalando voluntariamente
Llorando por no llegar bajo el río.
Es linda esta cuidad
Con su malhumorada frente gris
Y su sonrisa escondida
Entre las calles viejas
Y viejas ratas.
Los hombres de oficina
Seducen a las cajeras
Y las cajeras juegan
A que bailan en la noche
La canción fermentada
Del subsuelo nacional
Virulento, hediondo, ignorante,
Como tú, como yo, como el funcionario municipal
O la puta extranjera.
La manada ebria evita la sombra
Donde simula dormir
El jote acalambrado
Y la serpiente alucinada.
Con rápido gesto
Apuñalan la arteria céntrica.La cubren de penas,
Penas acumuladas a través de los siglos
De los siglos, amén.
A la sombra de la catedral
No se ven las estrellas.
A la sombra de la catedral
El viento y la lluvia
Pasan como si nada.
El equilibrio sórdido de la capital
Se mantiene intacto
Bajo los ojos cerrados de las cámaras.
Todo recuerdo en los pasillos húmedos
Y los bares sombríos y ruidosos
Son posas de agua
En la reseca rivera del Mapocho muerto.
Las hormigas asesinan en su sueño.
Los perros nos dominan.
Las palomas aletean en su jaula oxidada.
Las tiendas me encandilan
Con el humo y la pirotecnia
Neónica,
Cuática,
Punzante,
Violenta,
Indemne.
Santiago me abraza,
Yo lo atravieso derrochando
En alcohol y rocanrol,
Comiendo en restaurantes peruanos,
Comprando películas pirata.
Me dijeron,
He escuchado,
Me contó un pajarraco,
Un primo de uno,
Un amigo extranjero de otro,
Que lo mejor de la ciudad está escondido.

Lo sé muy bien.

martes, 29 de mayo de 2012

Con la mansa fe

Con la mansa fe
Paro un rato el tiempo.
Escuchen: Traje una canción para regalar.
Me deslizo entre los simios
A entregar mi visión
Para que sea diseccionada
Por un grupo indiferente
De cantores anónimos.
Con la mansa fe
Bailo al ritmo de una arteria
Del mundo
Y sacudo la chasca
Para renacer.
La hice hace tiempo, cabizbajo
En una pieza verde
Donde mi hijo solía colorear.
Hoy la entrego al mundo
Como un latigazo,
Pues cuenta la inercia
De la sociedad:
La insensible herida
Y los puentes cortados
Intenté cantar
Y el resultado
Como una llovizna
Quiero lanzar al aire.
Que caiga donde deba caer,
Que moje las manos y la piedra,
Que llegue con el viento al desierto
O al extremo polar del mundo.
¡Que vuele!
Con la mansa fe
Salpico mi sangre
Sobre quien quiera escuchar
Su goteo lento y cadente.

miércoles, 23 de mayo de 2012

El ocaso es nuestro

El ocaso es nuestro.
Como un rayo atraviesa
Nuestra pupila
Dando paz a esta rueda descarrilada.
Bajo su velo ondulado
Te admiro hondamente.
El ocaso te pone azul,
Hermosa, como ave rasgando el cielo.
Bajo el arco sin país de las estrellas
Te atrapo al pasar y te amo.

El ocaso es nuestro.
Su sangre lo hace nuestro.
En la profundidad de tus ojos
Me refugio del estruendoso mundo
Y le canto a tus bondades con pasión.
Te amo, te llevo en la retina,
Te beso desnuda en los recuerdos,
Te llevo a la frontera encendida de mis venas.

Mírame con locura.
Miremos al ocaso, que es nuestro.
Guardémoslo en piel y saliva
Bajo la bóveda celeste.
¿Hagámosla nuestra?

miércoles, 16 de mayo de 2012

Reclamo áspero en pos de las flores de enero

¿Vale la pena discutir
Si no existe una gota de respeto?
Es imposible.
Tu hedor me recuerda
Un cadáver metálico cromado de moscas.
Cada supuesto pensamiento
Que emana de tu enorme cabezota vacía
Es un tentáculo putrefacto
Incapaz de sostener nada.
No veo otra cosa.
¿Le rezas a Jesús?
¿Con qué lengua?
Mírate las extremidades
Flotando en el agua
Sin patalear, ahogándose por siempre.
Mientras no limpies el charco
Empantanado donde ríes
No cambiará nada.
Lo único importante es que
No ensucies las estrellas,
No ensucies los astros,
No ensucies mi descendencia,
No.
No mezcles la materia
Ni la viertas sobre la Cruz del sur,
Sobre el cinturón de Orión,
Ni sobre la luna resplandeciente.
Valen más que tus cuentas opacas
Y mis truenos subterráneos.
No salpiques saliva podrida
Sobre el sol de mañana.
Yo te aguanto la miseria
De tu semblante musgoso,
Soporto tu embate de vaca loca,
Cargo tu ceguera hipócrita y desvergonzada,
Con tal de que no toques
Con tu tentáculo podrido
Las luciérnagas destinadas al firmamento.
Mi espolón ponzoñoso no acerco nunca
A mis astros resplandecientes.
Mi martillo furioso
No enseño a mi descendencia.
Más tú no arrastres con tu gravedad insípida
Al peladero de tu karma a mi descendencia.
Déjalos brillas,
No los opaques con tu velo miserable.
Tu labor en la tierra es enderezarlos,
Levantar su mentón
Cuando las marejadas alcancen su barco,
Podar hojas muertas de su copa encendida,
No absorberlos ni contaminarlos
Con tu costumbre de tropezar
Y arrastrar los ojos rezando sin destino.
Tu estrecha ventana es tuya y de nadie más.
Mi labor en esta tierra es encaminarlos
Al horizonte, al espacio, al océano,
Encenderlos,
Que distingan los escombros
En la ruta embravecida,
Que no carguen las rocas
Puestas por otros en el camino.
Mi labor no es desenmascararte,
(Por ese asunto no te asustes)
Pues la contienda es entre nosotros.
Descargo mi vómito atorado
De tantos años de mentiras,
Concentro mi odio colosal
Hacia tu miserable sonrisa
De bruja moribunda.
No exijas respeto
Si no eres capaz de dar oxígeno
A mi descendencia.
No hay respeto
Por quien, colgándose la placa de Madre,
Arrastra por la vida a mi descendencia,
Justificándose con mueca sórdida
Y gesto de cadáver soberbio.
Tus pesares no me importan.
Tus rezos me son cuento ajeno.
Tu felicidad me es indiferente.
Sonríe, pero que tu sonrisa
No tape la luz sobre las flores de enero.
La lucidez debe brillar
Más que tu frente marchita.
Debes ver que se alza como una montaña
La cara graciosa de mi descendencia.
Nuestra, con verdadero pesar en mi alma.
Mis aleteos no son para frustrar
Tu plan ferviente de paz y tranquilidad,
Mis aleteos son porque sueles siempre
Arrastrar a mis hijos
Por el filo gastado de tu herradura,
Porque tu locura de gallina
Perturba su sueño tranquilo.
Porque antepones la huella de un santo cautivo
Por sobre el pensamiento tierno de mi descendencia.
No lo escuchas,
No lo ves,
No lo palpas.
Llegará un día la voz
Como un trueno descarriado
Sobre tu cara gris y artera
Para remecerte con brutalidad
Con lo que hoy germina en silencio.
Su conciencia viene en camino,
Aunque no leas esto nunca
Y aunque no des interes
A mi reclamo áspero.

lunes, 14 de mayo de 2012

Entre los tres montes de Tharsis y el monte Olimpo

Durante la noche me envuelvo
En un manto oscuro
Y viajo sin avisarle a nadie.
Por las estrellas me guío
En medio del silencio.
Bloqueo los sentidos
Y dejo atrás la luz de neón.
Permiso, te digo mientras duermes,
Tengo que ausentarme.

Me recibe el horizonte serio y amarillento,
Ahogado de secretos y gases mezquinos.
La roca es antigua
Y evoca un brindis divino.
El atardecer: indescriptible,
A pesar de mi vago intento:
El cielo malherido vierte sangre,
Descolorida sangre
Sobre las nubes enajenadas que avanzan
Tras los montes encriptados,
Que son como pies enormes,
Cuyo dueño avanza a un ritmo incomprendido.
El viento juega haciendo tornados
Que escriben sobre el rojo suelo
Las páginas que nos falta leer.
Estoy en un valle
Entre los tres montes de Tharsis y el monte Olimpo,
Centinelas mudos y furiosos,
Que esperan la orden astral
Para desatar su ira sobre el arenoso paraíso muerto.

Quizás un día llovió
Y la cara limpia contra el sol pequeño de invierno
Brilló más que el sueño de un niño lejano.
Quizás un día una burbuja estalló,
Trizando la enredadera cósmica
Que pudo usar la vida aquí,
Viuda de testigos.

¿Nos hemos visto en alguna parte?
He visto tu desértica silueta.
Te conozco, te he escuchado, lo sé.
La bruma silenciosa oculta los ojos mágicos,
Pequeños testigos muertos del parto amarillento
De las moles que me rodean.
El sueño telúrico dejó heridas profundas
Que todos los hermanos padecen
Y que me ha tocado padecer en más de una ocasión.
La herida profunda ríe
Como un monje solitario,
Abandonado a la locura oscura
De los eones,
Flotando,
Cantando,
Delirando,
Seco,
Aparentemente muerto.

Tu canto obedece a otra frontera,
Pero las notas de tu canción son las mismas.
Por eso te he escuchado.

Mientras duermo la tormenta se desata,
Pero mis piernas no me estorban.
Mi culpa está anclada a lo lejos,
En aquél pálido punto azul
Que el horizonte engulle lentamente.
Hago mías las huellas de la tecnología
Y las sigo observando piedritas
Que no tienen importancia,
Que no tienen evidencia de vida,
Que no tienen minerales desconocidos ni preciosos.
Por la noche construyo un templo
Y lo destruyo al amanecer.
El atardecer eterno silba,
Llamándome.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Me aprendí algunas rutinas

Paso casi la mitad de la vida
Dentro de una torta
Dura y desabrida.
Enhebro la idea de un hombre
Que la dejó planteada, cobró los cheques
Y salió volando por la ventana.
Es el sueño de muchos,
Pero no el mío.
Me aprendí algunas rutinas
Que solucionan los dramas de la vida,
Como la automatización de algo que no me acuerdo
O vender ya no sé qué
O calcular no sé qué.
Tuve una ventana, pero se fue volando.
Tuve una palabra, pero la guardé para cuando venga al caso,
No vaya a ser que se me olvide lo que no debo olvidar
Y dé cabida a lo que no tiene cabida.
De esta mole salgo
Con nostalgia de los árboles.
Los que hay son falsos.
Extraño los gatos.
Miro entre los focos la diminuta luna
Que algo dice, pero no la escucho,
Me reta, me pide ayuda,
Pero no la distingo.
Es mayo y el frío pasa a saludar.
La gente exige conductas como mendigando
Y no repara en lo que hay frente a las pantallas
Omnipresentes.
Reconozco que no me interesa.
Los rituales alcohólicos se toman el crepúsculo.
Chao, digo desinteresado
Para ir a embriagarme entre las moscas.

miércoles, 11 de abril de 2012

Volada inesperada

Me perdí en las grietas de mi mano
Buscando estrellas
O algún árbol
Que evidencie mi paso por este desierto inmenso.
Esperé sentenciándome al olvido
O a que se propague una leyenda de un susurro
Débilmente emitido.
A diario pienso en el subsuelo sembrado
Y en la noche negra de mis polos.
Me aferro inerte a la brisa zigzagueante
Que enfría mi sangre.
A veces me voy con ella.
Con humor me tomo
La niebla existencial
Que de a poco envuelve
La rivera que me espera.
La veo cercana.
La veo borrosa.
La veo dispersa,
Empapada de esperas.
Me perdí en las curvas de mi mente
Afirmando una guitarra desafinada
Que quiero aprender a afinar.
Mis monstruos se dan vueltas.
Tienen mal sueño.
Duermen incómodos,
Con la espalda curvada
Por las esquinas de universo.
Cuando pase la luna
Unas mil veces sobre mi hombro izquierdo
Quiero ver el pasto aplastado a mis espaldas.
Nada de lo que me trajo hasta aquí
Fue pensado.
Caminando traje un libro
Y una volada inesperada:
Un sórdido planeta-concha
Alberga un ser de plasma
Tentaculado
Que se alimenta de la muerte
Y se forra en huesos pulverizados.
De un ojo, ve más allá de la materia.
Decide huir
Más allá de lo imaginado.
Sin saber nada de la vida
Destruye su coraza
Cerrando un ciclo inevitable.
Ese mundo fue el inicio
De mi desierto blanco
Decorado con una noche eterna
Y mil soles fulgurantes
Dadores de vida y muerte.
De ese desierto nace mi canto invisible,
Mis sistemas planetarios,
Mis terrores juveniles,
Mis laberínticos dilemas.
Me encontré en la noche de una era
Que se desplaza lentamente sobre los cerros
Como un glaciar errante
Que arremete contra los sueños.
Es que los sueños deben morir
Y dar paso a huellas y marcas en la tierra,
Heridas,
Ojalá ciudades.
Los sueños deben explotar como estrellas moribundas
Y dar paso a mundos nuevos.
Yo, como creador inseguro,
Tengo la obligación de no matar a nadie,
Excepto mis sueños.
Sus restos serán la estrella o el árbol que busco.
Su metamorfosis es como un cataclismo
Que retuerce mi espinazo,
Cansado de yacer
En la misma hora de siempre.
Nada de lo que me trajo hasta aquí
Fue pensado.
La luna una vez respondió a mi llanto
Simulando ser Dios.
Me mostró la transformación de la sangre
En una sombra en movimiento,
Que pasaba de caballo mítico
A tigre asesino.
El mar penetraba la roca.
La roca moría ante el mar.
Era una batalla entre un hombre en cámara rápida
Y otro en cámara lenta.
El único victorioso fui yo,
Que entendí la magnificencia de la noche
Y Me perdí en la profunda y negra pupila de esa noche
Buscando tierra para mi sepultura.
Mis sueños se escabullen entre los edificios,
Se me arrancan de las manos
Y se pierden bajo los autos,
Pero los encuentro siempre.
La muerte más digna de un sueño
Es hacerlo realidad.

lunes, 9 de abril de 2012

En trance

El hombre iba apurado. Vio la multitud y se sintió atraído por las risas. Eso necesito, pensó entusiasmado. Al acercarse a la masa una niña le pidió una moneda justo en el momento en que el humorista remataba un chiste, por lo que no lo escuchó. La carcajada fue ensordecedora. Toda la gente explotó en risas logrando silenciar al resto de la ciudad. ¿Qué dijo? le preguntó alzando un poco la voz a uno de los presentes, que al voltear mostró la cara desfigurada de risa. ¡Dios mío! exclamó asustado. No pudo evitar dar un salto hacia atrás. Todos a su alrededor tenían una mueca grotesca. Cúmulos de dientes descoloridos afloraban de sus bocas abiertas que expulsaban saliva a borbotones. Algunos volvían blancos los ojos. Otros se curvaban como si sosteniesen sus entrañas. Estaban todos en trance. Emitían una monótona risa sardónica que coordinada parecía un canto primitivo. Las palomas cercanas se espantaron, quizás porque recordaron un temor dormido de tiempos previos a su vida en la ciudad, quién sabe. Sacaron todos sincronizadamente una moneda y esperaron el paso del sombrero. Él, asustado, se sumó a la masa y buscó una moneda también. Buscó entre la multitud a la niña y se la dio. ¡De la que me salvaste, pequeña!, le dijo antes de salir corriendo por la plaza de armas.

lunes, 2 de abril de 2012

Un poderoso estruendo en la inmensidad.

Se cierran los círculos.
Los brazos se estrechan
En abrazos que no se sienten.
No hay noche.
No hay noche en la que no vibre la atmósfera
Denunciando la vida agonizante bajo los velos finos
Que envuelven a la doncella atormentada.
No hay noche.
No existe la noche.
En la agonía express entre la nada y la nada
Se abre una ventana en la rutina planetaria
Para reflexionar sobre las almas.
Rueda la vida por el brazo galáctico
Y no notamos la distancia monumental
Entre un susurro y otro.
Pasan los eclipses, las tormentas y las conjunciones.
Pasan las historias y se extiende la piel
Junto con el tatuaje astral
Que relata las caídas y su frecuencia
En un lenguaje sencillo,
Pero que no se puede leer
Bajo un poste de luz.
Se debe ascender al trono de los dioses,
Al piso de las religiones,
Pero no a rezar, si no a cortar la luz artificial
Que atrofia la corteza cerebral
En un ensueño estancado.
La última estrella ha muerto
En un silencio aparente
Del que somos cómplices.
Alaridos silenciosos suceden siempre,
A cada instante
Y la profunda herida se hará
Un poderoso estruendo en la inmensidad.

Sufre y siente mientras puedas.

lunes, 12 de marzo de 2012

La playa muerta

Imagina esto:
Una costra gigantesca salió de las aguas
Y murió antes de matarlos a todos.
Quedó tendida con la cara hundida en la historia,
Bien hondo, escondida en la pesada duna.

Nació de un sueño podrido
Y creció por medio siglo
Infectando la brisa y los barcos
Y las familias y los colores
Y los cardúmenes y las flores
Y las bicicletas y el triste mar.

La vi tan tranquila
Que quise alcanzarla,
Pero un chañaralino me detuvo.
Me dijo:
¿Ves ese monstruo?
Está muerto,
Nació muerto,
Mató en su lecho de muerte
Y murió nuevamente.
Trajo únicamente muerte,
Arrastró río abajo una ilusión enferma
Y se quedó allí, recordándonos a diario la muerte.

Era un cadáver verdoso
Como un anfibio putrefacto
Sujetando firmemente una orilla de la patria.

La lógica ha muerto, me dijo un ave de rapiña
Mientras se comía mis tripas
Y las tuyas
Y las de todos los peces de aquel mar
Y de todas las aves que alguna vez
Volaron por allí libres.

Nadie carga al muerto.

Brinckerhoff fue condecorado
Y su monstruo quedó tendido allí,
Iluminado por un faro ciego
Que me produjo vergüenza ajena.

Lagos una vez se acercó al cuerpo
Y embetunado con no sé qué
Agitó con sus pies la sangre podrida del muerto
Y ahogado en sus vahos
Llamó a todos a suicidarse.
Qué tomadura de pelo… Dios tuyo.
Los niños en el desierto han perdido la imaginación,
Pero saben que no deben acercarse
A la playa muerta.

viernes, 3 de febrero de 2012

La niebla que me rodea

La niebla que me rodea
Se condensa en mi cabeza.
Tan densa es, que no me concentro.

La veo entrar seria como astro
En mi rutina sedentaria.
Mi cabeza se azota sin parar.

No entiendo.

Quiero entrar en la gravedad
Del disco de acreción que me rodea
Sin salir de la escena.

Siento que abro los ojos,
Pero no veo nada, aún.

Estoy por nacer.

Palpito.

Leo una contracción invisible
En la estructura occidada,
Un viento filoso
Que cruza de oxidente
A oriente
Y viceversa.

La niebla que me rodea
Se disipa a mi andar,
Lleno de botellas vacías
Y calles llenas
De nada.

Explota mi cerebro
En un intento por entender
Si se conectarán los polos,
Si se nos permitirá vivir,
Si hay música que no lo es.

Cuánta cuestión sin resolver
Por la escasez de sensatez
Entre los pasajeros sordos
Que se excusan ante las sombras
Y no ante los árboles,
Como debería ser.

No lo entiendo.
Quisiera entenderlo,
Pero me abruma la pequeñez
De los peces del océano
Donde pastamos volando.

Me desconecto del sistema.

Me abstraigo en el aire
O en donde sea.

Nunca estoy cuando debo estar.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Formas pasajeras

El humano no tiene forma.
Es como un arco flotante
Sin centro ni sustancia.
De una lluvia de temores
Extrajo los que más le combinaban
Con su delgada historia,
Casi inexistente
Y se puso a decorarlas con milagros
Recién caídos de los árboles.
En su profundidad reflexiva
Llega hasta el borde de lo conocido
Para rascarse la cabeza
Y saciar la inagotable picazón
Que se incuba en sus parásitos egoístas,
Ya sea abriendo la carne
O blanqueando el pasado.

Nunca ve todo porque el todo lo supera
Y su vecino armado lo distrae con sus piruetas fatuas.
¡Se tapa los ojos con la tierra de los pies de sus ancestros!
Entonces ¿Qué forma tiene?
Forma espesa entre tiempo ajustado,
Viral paso por la atmósfera tenue y un poco más allá.
Reitero, no tiene forma definida.
Los consuelos en los libros
Dejados como advertencias
Apuntan hacia el centro inexistente,
A un fundamento gelatinoso
Cargado al sectarismo piramidal,
Como si pudiéramos andar por todos los laberintos
U oyendo sueños o pesadillas ajenas
Sin derribar la arcilla primitiva
Donde se cuajan los deseos.
No podemos, nunca podremos,
A menos que la sombra cobije
Toda la aspiración humana...

Maldición, estamos perdidos.

Nadie entiende la magnífica odisea
Que se gestó en nuestra ausencia
Cuando el sur no tenía nombre,
Cuando pedazos de los dioses vivían en membranas animales
Esperando las palabras para salir a inventar plegarias.
Nadie entiende las formas pasajeras.
Que se dan entre los eones.
Aparecen y desaparecen
Como la ola que arrasa un castillo de arena,
Dejando sólo su huella
A merced del viento hambriento
Y el sol asesino.

Una forma pasajera no sirve
Para darle ruedo al mundo.
Caeremos como una costra seca
Desde el brazo de la galaxia,
Olvidados por nuestros padres astrales
Que indiferentes nos alimentaron
Para tragarnos al final de los días.

lunes, 30 de enero de 2012

El naufragio de los ignorantes (yo no sé nada)

Hay una corriente fuerte
Que, a pesar de mis braceos
Medio controlados, medio desesperados,
Me arrastra sin contemplaciones.
Me pesca con sus chirridos destellantes,
Perpetuando el desconcierto que arrastro.
Me azota contra el fondo rocoso,
Me atormenta con castigos silenciados
En estas pronunciadas laderas del mundo.
Me lleva a luchar contra dolores invisibles
Que nacen al momento de mencionarlos.

Hay una corriente estruendosa
Que debo pasar obligadamente.
Siempre hay dos opciones:
Una es dejarse llevar y ahogarse
Por el resto de la vida.
La otra es aprenderse los recovecos
Del fondo fangoso
Y anticiparse al filo de las rocas.

Pero:
Yo no sé nada
Sobre la fuerte corriente
Que me arrastró durante un pestañeo inconsciente.
Yo No sé nada
Sobre el mar oscuro
Hacia donde me lleva sonámbulo.
Un día mojé mi pie derecho
Y al otro giraba en las torrentosas aguas
Con destino a la miseria.
Yo no sé nada
Sobre la lucidez aparente
Con que navegan algunos espítirus
Sobre tan delicadas balsas
Silbando a las estrellas y a las nubes,
Contando en un idioma extranjero,
Ignorando el oleaje
O viéndolo de reojo.
Yo no sé nada
Sobre los brazos cortados
Que se acumulan en la playa sin nombre
Y que fueron mordidos por secretos esqueletos
La noche en que nadie despertó.

El mar junta sal,
Formando cordilleras submarinas,
Salares eternos en torno al dormitorio
De las espaldas laceradas,
Donde las serenas miradas mansas
Descansan a la sombra
De salares(ios) insignificantes.

¡Yo no sé nada!

Descanso temiendo.
Descanso temiendo el despertar de las olas del norte.
Descanso temiendo las turbulencias del mar amarillo.
Descanso temiendo el espejismo de las costas del viejo mundo.
Mi ignorancia es un timón podrido.
Los siglos que ha durado la tormenta
Han sumergido en arenas negras
Las manos cálidas y las palabras correctas.
Hay una corriente fuerte
Que junta a los muertos
Para que cuenten sus anécdotas
Ahogados tres veces
Por la doctrina principal.

Sólo una hebra deshilacharía la red,
Sólo la palabra precisa
Es capaz de zamarrear
Al dormido ignorante de este bote que zozobra.
El capitán oxidado abandonó la nave
La noche en que nadie despertó.
A la deriva nos quitamos la piel
Para alimentar ratas.
Yo no elegí las ratas que alimento.
A la deriva competimos contra tiburones
Armados por Dios.
Yo no creo que exista Dios.

¡Yo no sé nada!

Floto mirando al sol
Con la esperanza seca sobre mi pecho.

miércoles, 25 de enero de 2012

Oveja negra

Tan alejados, tan enormes, tan incógnitos, como siempre.
Hace rato que no miro el interior
De la cuna de donde vengo.
A esta altura del partido es quitar
Un par de vendas de mi gigantesca colección.
Me siento bien por ustedes.
Descanso en el rumor interminable que escucho de repente
Y que mi madre se encarga de regar.
Me alegro a la distancia.
Recuerdo a la distancia.
Recuerdo caras de niños moviendo los labios
Y riendo por algún lugar de alguna casa.
No recuerdo palabras, sólo gestos, sonrisas sinceras,
Viajes extensos, juegos eternos.
Ahora andan saltando de mundo en mundo
Y me alegro por ustedes.
Me alegro mucho a la distancia.
Uds. se perdieron de vista hace años
En las curvas de la vida
Y eso está bien, muy bien.

Por enormes dodecaedros andamos
Y a veces nos topamos.
Eso me gusta,
Es como encontrar a un viejo amigo
En el lugar menos esperado.
Yo estoy bien.
He pasado por ríos de lava y he sobrevivido.
Hoy camino erguido y mis pasos aplastan
La hierva en el camino.
Sé que han llegado a su meta o van en camino,
Pero a decir verdad, no tengo idea cuál es su meta.
Les pido una disculpa por no involucrarme,
Pero siento que la distancia ha bifurcado
La percepción del viento y temo
Que de encontrarse uds. de frente con un muro
Tan políticamente incorrecto como el que he construido
Pueda fracturar el recuerdo tierno
Que duerme en mí.

¡Y su ascendencia!
Sagrados seres del panteón familiar.
Los saludo a la distancia
Con sus locuras, sus aciertos,
Y me escondo celosamente entre reacciones antisociales.
Me alegro mucho por todos uds.,
Y agradezco sus parabienes para conmigo
Y para con todos los míos.
Lamento contarles que soy un pequeño demonio
Dormido en las hostiles aguas del ego.
No es gran cosa lo que les digo,
Pero llevo en el pecho un tatuaje
Que dice Indiferencia.

Los quiero mucho.
A la distancia y en silenciosa prosa abominable se los recuerdo.
Quisiera saber más de uds., pero soy demasiado antisocial.

viernes, 13 de enero de 2012

Molleras anónimas

Molleras anónimas saturan el falso mar
Tras las rocas de plástico
Y me miran.
¿Verdad?
Mentira, no están ni ahí conmigo
Ni yo con ellas.
Tararean su basura,
Pero yo me escondo tras mi basura
Diferente.
Sólo yo escudriño en infinito
Preguntándome tonteras irreparables
Que nada aportan a la producción,
Ignorando la frecuencia
Con que mueren los sueños incompletos.

En este rito diario
No quiero morir,
Quiero escapar hacia la azul
Frontera que empapa mis pensamientos.
No soy de aquí.
No soy.
No.

El paso del cometa

Algo hay afuera, lo sé.
De los pies de los edificios brotan miles de rumores ebrios.
Las piernas entre las tazas paren secretos nubosos
Y los sueltan en la calle para que lleguen donde no deben llegar,
Por sentido común, digo yo.
El rápido movimiento en la búsqueda de descanso
No evita que las preguntas se encuentren
Y se azoten
Y crezcan como un chichón en la frente.

Hay algo.
En la lectura inservible
Aparece recurrentemente
La cara reducida de una verdad enorme,
Ridiculizada entre sangre y sexo.

Algunas miradas se entrelazan
Punzando el infinito,
Sin poder mirar a los ojos a sus dioses rotos.
Algo hay afuera.
Oculto entre la bruma publicitaria,
Entre el neón decadente de la cima citadina,
Entre los destellos catódicos que ahogan
En sus piezas a los hombres que duermen de pie.

Ciudad sucia de luz blasfema,
Ciudad estrecha sin asco ni vergüenza.
En tu calor alborotado los ojos explotan.

Nadie vio nada. El cometa se fue invisible.

martes, 3 de enero de 2012

Nacimiento

Una vez el sol se acercó tanto,
Que me dejó un rayo entre los brazos.

Fue así:
Envolvió la tierra con su abrazo solar
Y en la noche, al borde opuesto del mundo,
Goteó su obra majestuosa.
Iluminó todo con un silencio
Que únicamente yo sentí
Entre la frialdad de los metales
Y las manos especializadas,
Entre los quejidos remotos
Y la bóveda lúgubre
Del hospital de San Bernardo.
Cayó en mis brazos.
Con un gesto orgulloso cruzó sus dedos,
Me miró fijamente y vi el universo entero
En su ojo gris.

Aquella noche mística Merlina nació,
Anunciándose en la tierra
A través de un indómito rayo cósmico,
Que atravesó la tierra
Para llegar a mis brazos
El día en que el sol estaba más cerca.