martes, 30 de octubre de 2012

Estrella moribunda

La estrella está moribunda,
Enarbolada en el ocaso.
Se apaga desde hace tiempo
Su fulgor mortecino.
Perdió sustancia, dicen los ancianos.
Perdió identidad, dicen las ánimas.
Perdió valor, dicen las semillas.
Se le fugan las líneas
Y se desinfla.
Será incapaz de aguantar
Otro lustro de espejismos.
No es profecía,
Evidencia hay
Y debe terminar.

Se trazan líneas
Sobre el paño arrugado
Y el retrato dibujado
Resulta horripilante.
La estrella se fractura velózmente.
Yo no quiero dibujar
El mismo mono mal pintado.
La ausencia de líneas
En el imaginario de muchos
Se debe a la cantidad brutal
De basura acumulada
En el camino,
Lo que nos hace desviarnos
De la luz tenue
Que debería guiarnos.
El que niega la realidad
Quiere hacerlo
Por medio de sus líneas.
La presencia de un demonio
En la casa señorial
Pasa por unas líneas.
El que quiere sobornar
Borregos dorados
Usa sus líneas.
Se perpetúan los garabatos
Porque el lienzo está mal puesto.

Moscas y arañas
Donde debería haber pudúes y cóndores.
Se forma un dibujo amorfo
Que no todos quieren ver.
Malformaciones hereditarias.
Un adefesio
Sobre la tierra mojada,
Inútil,
Como una vela
Intentando matar la oscura noche.
Horrible
Por que el lienzo está arrugado,
Tiene hongos y musgo,
Costras y huesos
En la estrella y en la sangre.
Yo no tiro líneas
Para arreglar el mismo entuerto.

Si tirara líneas
Sería para un nuevo mural
En la bóveda azul.
Entonces, cada uno debería
Tomar un extremo del lienzo
Y estirarlo, limpiarlo,
Hacerlo suyo,
No cederlo a la hilera carroñera
De buitres en el cielo.
Me sumo a los que no suman
En el tablero podrido.
Me abstengo de escupirme.
Soy de los que no rayan
Sobre el mural derretido.

viernes, 26 de octubre de 2012

Yo no soy poeta


¿Qué tan poeta soy
Si no soy capaz de describir la noche?
Veo edificios y una tele ciega,
Por sus ventanas existe sexo,
Rutina, trabajo, deseos, decepción.
No lo sé...
Más allá hay estrellas
Que albergan la real poesía,
Sin puntos, ni acentos,
Soles distantes que opacarían cualquier temor.
Yo no soy poeta,
Soy observador de la decadencia
De la que mamo.
Mi letra huele a alcohol,
Mis sueños son las canciones
Que encienden mi faro.
Mi destino es mirar
Más allá de la cuidad
Y la cordillera pasajera,
Más allá del vaso que sostengo,
Más allá del viento omnipresente,
De la canción inolvidable,
De la locura luminosa,
Yo no soy poeta,
Soy testigo del caos.
Su fulgor infinito
Trascenderá los nombre
Y las buenas intenciones.
Llenaré mi vaso,
Pero la pregunta seguirá
Eternamente.

Imagen http://masterpieceofthemonth.org

miércoles, 24 de octubre de 2012

Chocolate

Es hora del silencio.
Voy, sin quererlo,
A fracturarme una costilla.
Voy a desnudarme
En medio de la noche escondida.
Es la hora de buscar
En los gritos de la memoria
Lo que dejaron las grietas.

Chocolate.
El tiempo se derretía pesadamente
Alrededor del túnel secreto,
Lejos de mis dedos,
De un lado hacia otro
Como una trampa hipnótica
Amoldada a mis sed.
Chocolate...
Seguía el sendero aturdido,
Pero con un ojo abierto.
Fue el otro nombre,
La ingesta explosiva,
La extensa subida,
La onírica llanura blanca
Bajo el manto demoníaco.
La veía de reojo
Cuando la lluvia secaba
Mi vaivén.
La imagino absorbiendome.

Es hora del silencio.
El misterio quedó páginas atrás.
Un tornado,
Otro pequeñito,
Una fuga,
Un chocolate derretido
Entre mis dedos desenfocados.

Chocolate amargo.

Perdí aquella vez.

martes, 23 de octubre de 2012

Miedo a la muerte



Me pregunto:
¿Tendría miedo
Si supiera que la muerte
Aparecerá de improviso
Frente a mí
Con su túnica oscura?

Sí, lo tendría.
Temblaría como un pueblo azotado
Por el mayor de los terremotos,
Temblaría como un niño perdido
En las venas trizadas
De algún país en guerra.

Obvio que tendría miedo,
Pero no temo a tener miedo.
Sé que cada átomo
En mi cadavérica mueca
Volverá a la madeja universal
Y eso me consuela.

Tendría miedo
De no alcanzar a darle forma
A los anhelos acumulados
En mis paseos bajo la luna
Para que se pudran en el vacío.
Tendría miedo
De perder de vista
Las copas de los majestuosos árboles
Que sembré sin saberlo
O de que el viento los bote
Sin que opongan resistencia.
Yo no estaré para cantarles,
Eso es mi miedo.

Tendría miedo
De haber callado,
De llevarme en silencio a ningún lugar
Mi palabra herida
Donde no habrá pacientes oídos
Esperando mi murmullo.
Tendría miedo
De no desnudar mi piel.
Tendría miedo
De que las letras
Que forman mi nombre se pierdan
En bares tenebrosos
O en subterráneos herméticos,
Más en estos últimos.
Tendría miedo
De que mi sombra se funda
Entre las sombras de los que no hicieron nada.
Obvio que tendría miedo.

Descanso en la certeza
De que cada uno de mis átomos
Formarán parte
De una nueva estrella
Cuando muera la que nos vigila.

Si la muerte llega de improviso
Con su guadaña oxidada,
No habrá nada que hacer.
Hablaría con ella del universo.
Le diría: "No me huevees, sé que no hay cielo o infierno.
Toma luego mi chasca negra
Y arrástrame hacia el infinito."

Imagen http://observatorio.info/

Ficción matutina

"La nube baja como una serpiente bondadosa
Y me arropa del frío."

No es que realmente la nube haya bajado,
Es lo que deseo:
Salir de este encierro
Y de este razonar tan humanozo.
Que alguna ciencia mística,
Incomprensible,
Elevada, pero no divina,
Haga lo que no me atrevo a hacer.
Mi espina es un murmullo en el sueño,
Un cigarro pisoteado,
Pero al levantarme la hago mandíbula metálica
De depredador.

"La nube baja
Desde las capas altas de la atmósfera
Y me toma por los ojos.
Me arranca de la tierra."


martes, 16 de octubre de 2012

Yo era diestro



Yo era diestro en algo que olvidé.
Con la respiración se me fueron perdiendo
Los pasos escarpados,
Se me fueron olvidando
Los cantos, los juegos y las plegarias.
Recuerdo las entradas de las casas,
No así el frenesí de sus moradores
Ni las fiestas,
Que como mazos primitivos
Rompían en las paredes algo,
Pero ya no lo recuerdo.

La osadía de desafiar bestias
La perdí al decapitar un melón
Un verano rojo.
Deduzco que
La fisonomía del pensamiento
(Si es que existe tal patraña),
Más allá de la comprensión científica,
Se adapta al cuerpo
Y no al revés.
En la medida que la muerte
Roba minutos de mi cantera
Me vuelvo tosco,
Rockoso,
Como un planeta seco
Que gira en torno a la nada
O un animal moribundo
Que lucha contra las moscas.
¡No me toques!
Pensaba arrinconado.

Era el tiempo en el que no existían las estrellas.
Era muy diestro en fantasear como loco
Y eso era muy mal mirado
Por la mayoría de los pájaros,
Que se burlaban de mis nudos ciegos
Y de mis pinturas descoloridas.
Anduve en tren,
Pero al parecer me quedé dormido durante el viaje.
Ya lo olvidé.

Recuerdo que recé
A los pies de mi cama,
Implorando a la Virgen
Para que evitara lo inevitable.
Nunca resultó...
¿O sí? Ya no lo recuerdo.
Ahora, justo ahora recuerdo la lágrima
En el patio de los juegos
Y mi aullido amenazante
Contra la cruz que había en la escalera.
Si no escribiera esto no lo habría recordado.
Quizás nada fue así.
Temo recordar.
Ya lo olvidé todo.
Esa presión en las costillas
Y el dolor en los rojos atardeceres
Que con sabor a mantequilla untada
En té con leche
Envolvía mi caminar desorientado.

Yo era diestro en chocar contra el aire
Y en adentrarme en los dibujos
Aún no dibujados.
Recuerdo que quise
Armarme y desfilar,
Amparado en el silencio
Y la ignorancia de mi edad.
También quise abandonarlo todo
Y largarme a algún monte sagrado,
Hasta que deidades egipcias
Me azotaron contra el suelo.
Hoy los bendigo (y a un tal Heródoto).
Fue una época extraña.
Fue como estar haciendo equilibrio
Sobre un libro cerrado
Y al momento de caer
Se abrieran sus hojas con el roce
De mi brazo izquierdo inmaculado.
Río con miedo.

Yo era diestro
A los ojos del panteón.
Cargaba con ser el heredero de algo
Que ya está olvidado
Por la fuerza de la entropía.
Nunca fui y nunca quise ser.
Rompí la ruta trazada
Para andar a ciegas
De la mano de todos los ciegos del mundo.

Yo era diestro,
Hoy soy zurdo.

Imagen desde http://www.todomonografias.com/mitologia/osiris/

miércoles, 10 de octubre de 2012

Diferencia

La diferencia entre la religión y la ciencia, es que la religión trata de hacer encajar el horizonte en la biblia, en cambio, la ciencia trata de hacer encajar la mente en el horizonte.

lunes, 8 de octubre de 2012

Pa-ciencia



Debo esperar
Para ver tus ojos abiertos.
Debo esperar
A que el camino se despeje
Y que las palabras encajen
En el horizonte lleno
De ángulos verdosos y desconocidos.
Debo esperar que los charchazos
No disloquen tus vértebras.
(Amén)

Levanta tu índice
Y toca el universo,
Conectándolo todo.
Te abrazan voces,
Te bañan lágrimas,
Te visten dudas,
Enigmas perpetuos
En el libro único e ilegible.
Somos pasajeros distraídos,
No beneficiarios de lo divino.
Somos una célula
En un cuerpo incomprendido.
Somos un segundo en la eternidad.

Las respuestas mágicas son para entes mágicos.
Las flores no son entes mágicos.
Las avispas no son entes mágicos.
Los hombres no son entes mágicos.
Alguien está traduciendo lo que quieres saber
Más allá de los papiros sagrados,
Pero tal vez esté listo cuando ya nos hayamos ido,
Entonces, podrías hacerlo tú
Y zambullirte en la noche
Y traducir el idioma del universo
Para traer luz, por fin,
A reemplazar la fastidiosa ceguera iluminada.

Pa-ciencia.
Debes esperar.
(Debo esperar)
El desierto un día fue lecho marino
Antes que una letra intentara acariciarlo
Y la costra terrestre
Fue inimaginablemente distinta
Antes del paso desolador
Del fúnebre cuchillo
Que cogoteó sin piedad la historia escrita.
La mosca y la mierda
En el camino se conocieron.
Fue una trenza inmensa,
Una hebra única en el telar universal
Que llenó el vacío,
Fue un salto lleno de rayos y centellas.
Los espacios vacíos se llenaron
Y no fue de otra manera.
El agua se adapta a la fuente,
No la fuente al agua.

Entre árboles desnudos
Caminó el hombre,
Dueño de nada,
Ni siquiera de su palabra.
Ante la duda en su fuente
La mente urdió un cielo y varios monstruos,
Sin haber entendido su propia lengua.
Pero, ¿De dónde salió todo?
Pa-ciencia, lector.
Ya lo sabremos.

Debo esperar la cosecha
En estos tiempos violentos,
Pero siempre
Han sido violentos los tiempos,
Desde antes de los cuchillos.
¿Quién lo dijo?
Pa-ciencia.
Puedes llegar a una cifra de muchas formas.
Vaticinio matemático:
Ciencia exacta,
No un supremo poder divino
O una quimera del reino de la ignorancia.
Lo demás es charlatanería,
Verborrea intimidante,
Prisa por entender todo
Ante la majestuosidad de la montaña,
El mar y los astros
Donde caben todos los dioses
Y muchos aún no imaginados.

¿Imagen y semejanza?
Somos imagen y semejanza del universo,
Hechos de la misma materia
Que las lágrimas estelares.
Cada estallido en el espacio
Obedece a la misma orden
Que impulsa un sueño,
Cada madre amamantando
Es una cara del mismo dado.
Cada rayo solar
Es como una palabra al viento.
Si no lo comprendes:
Pa-ciencia.

(Imagen desde observatorio.info)